El Gobierno de los Estados Unidos nos esp√≠a. Es lo que ha destapado Edward Snowden, el joven ex analista de la Agencia de Seguridad Nacional estadounidense (o NSA). PRISM se llama el programa alojado en los servidores de grandes de Internet (Google, Facebook, Microsoft etc) que permite a los funcionarios monitorizar y capturar toda clase de informaci√≥n; desde charlas de chat en Facebook hasta emails de Gmail o conversaciones mediante Skype. Ante este panorama ‚Äúorwelliano‚ÄĚ surgen dos cuestiones: ¬ŅPor qu√© la privacidad es importante? y ¬ŅC√≥mo puedo evitar que me esp√≠en?

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¬ŅPor qu√© la privacidad es importante?

Los espionajes indiscriminados a ciudadanos a trav√©s de Internet no son nuevos. Desde hace a√Īos activistas y organizaciones como la Electronic Frontier Foundation lo vienen denunciando. A pesar de ello la mayor√≠a de la poblaci√≥n contin√ļa sin valorar su privacidad en la red, total ‚Äúyo no tengo nada que esconder‚ÄĚ.

Error. Seguro que si te paras a pensar si que hay cosas de índole privada que quieres que permanezcan así. Por otro lado en este contexto la recolección indiscriminada de datos personales y su análisis tiene peligros asociados; por ejemplo podrías terminar inmerso en un proceso judicial debido a un falso positivo. Y más importante: usar la seguridad nacional como excusa para el espionaje masivo de personas aniquila la presunción de inocencia -todos pasamos a ser sospechosos-, uno de los pilares fundamentales de cualquier democracia.

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Son solamente algunas razones b√°sicas. Las implicaciones de preservar la privacidad, y por extensi√≥n la libertad individual, van mucho m√°s all√°. En palabras de Julian Assange, fundador de Wikileaks, puede servir incluso para proteger la soberan√≠a e independencia de peque√Īas naciones frente a los ataques de las m√°s poderosas.

¬ŅC√≥mo puedo evitar que me esp√≠en?

Evitar el espionaje digital es engorroso. Requiere conocimientos, preocuparse, cambiar h√°bitos, sustituir programas y servicios etc. A√ļn as√≠ los posibles beneficios merecen el esfuerzo. Veamos c√≥mo lograrlo de la forma menos traum√°tica posible.

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  • No uses software privativo: la mayor√≠a de los programas m√°s utilizados, incluidos los sistemas operativos, pertenecen a grandes tecnol√≥gicas. Estas son de las que se sirven los servicios de inteligencia para espiar y sus aplicaciones no pasan ning√ļn control externo por lo que es f√°cil intervenirlas. En Prism-break encontrar√°s un listado con alternativas de c√≥digo abierto a los programas m√°s habituales.
  • Huye de los servicios populares: lo mismo de antes aplica a los servicios de Internet. Las aplicaciones web m√°s utilizadas -Gmail, Facebook, SkyDrive etc- pertenecen a las grandes compa√Ī√≠as de Internet y ahora sabemos que los servidores con los que funcionan son los monitorizados por PRISM. Busca otras opciones menos conocidas y seguras. Por ejemplo Gmail se puede sustituir por Lavabit que cifra los emails, SkyDrive por MEGA o Facebook por Diaspora*.
  • Encripta todas las comunicaciones y documentos que puedas: aunque queramos, a veces no podemos dejar de usar determinados servicios. En algunos de estos casos una soluci√≥n es cifrar las comunicaciones nosotros mismos -dos sugerencias, WebPG para emails y Cryptocat para chats-. En lo posible cifra tambi√©n ficheros y archivos. Existen diversos programas con los que hacerlo.
  • Anonimiza tu navegaci√≥n: primero, cifra el tr√°fico entre tu m√°quina y las de terceros navegando a trav√©s de alg√ļn VPN o con TOR. Despu√©s instala en el navegador alguna extensi√≥n estilo DoNotTrackMe. Ayudan a evitar el seguimiento de spammers, compa√Ī√≠as y dem√°s cala√Īa mientras visitamos p√°ginas web.
  • Aplica el sentido com√ļn: s√≠, una de las herramientas m√°s poderosas es aplicar el sentido com√ļn. Cosas como no abrir correos de procedencia y aspecto sospechoso, no compartir datos sensibles con nadie, evitar p√°ginas de contenido ilegal o no conectarse a redes WiFi p√ļblicas.

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El anonimato total no existe, pero no importa

Todo tiene un precio. El de estar siempre intercomunicados ha sido, entre otras cosas, la pérdida de privacidad. Es algo inevitable y el anonimato total en estos tiempos no existe.

Lo anterior no nos exime de responsabilidad. Tenemos la obligación de ser conscientes de la importancia de cuidar nuestra privacidad y del poder de la información. Si nos despreocupamos, los gobiernos continuarán desequilibrando la balanza hacia el lado del control férreo y lo terminaremos pagando caro. Tanto o más que lo que estamos pagando ahora por el pasotismo de la sociedad hacia la política.