La energía eólica es una de las principales alternativas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y disminuir la dependencia de los combustibles fósiles. Sin embargo, su expansión está dejando una consecuencia ambiental que preocupa cada vez más a los científicos.
Una nueva investigación reveló que millones de murciélagos han muerto debido a las colisiones con aerogeneradores, un fenómeno cuya magnitud podría haber sido subestimada durante décadas.
El estudio, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), estima que aproximadamente 18,7 millones de murciélagos murieron en instalaciones eólicas de Estados Unidos entre 1981 y 2024.
Lo más preocupante es que las cifras aumentaron considerablemente a medida que creció la cantidad de parques eólicos.
Más de un millón de murciélagos mueren cada año
Los investigadores analizaron cerca de 500 informes de seguimiento realizados en instalaciones eólicas estadounidenses.
Mediante modelos estadísticos, reconstruyeron la mortalidad de diez especies de murciélagos durante más de cuatro décadas. Los resultados indican que, hace aproximadamente veinte años, las muertes anuales rondaban los 100.000 ejemplares.
Sin embargo, desde 2021, las estimaciones superan los 1,5 millones de murciélagos muertos cada año.
Estas cifras no representan únicamente los animales encontrados junto a las turbinas, sino estimaciones que también contemplan instalaciones donde no se realizaron controles.

Por qué los aerogeneradores representan un peligro para los murciélagos
Aunque los murciélagos utilizan la ecolocalización para orientarse, los científicos todavía investigan por qué se acercan tanto a las turbinas.
Algunas hipótesis sugieren que podrían confundir las estructuras con árboles o sentirse atraídos por determinados sonidos y condiciones ambientales.
El riesgo también depende de las características del lugar. Los parques eólicos situados cerca de ríos presentan mayores tasas de mortalidad, posiblemente porque estos entornos son utilizados por los murciélagos para alimentarse, beber agua y desplazarse.
Además, las turbinas cuyas aspas pasan más cerca del suelo pueden representar un riesgo adicional para determinadas especies.
Los científicos descubrieron cómo reducir las muertes más de un 80 %
Un segundo estudio, publicado en Journal of Applied Ecology, encontró una estrategia especialmente prometedora. Los investigadores analizaron parques eólicos franceses para evaluar qué ocurría cuando se restringía el funcionamiento de las turbinas durante períodos de mayor actividad de los murciélagos.
Los resultados mostraron reducciones de mortalidad de entre el 83 % y el 84 % en determinados grupos de especies. La estrategia consiste en detener temporalmente las turbinas o limitar su funcionamiento cuando las condiciones de viento y temperatura favorecen el vuelo de estos animales.
De esta manera, es posible concentrar las restricciones en momentos de mayor riesgo, sin necesidad de detener permanentemente la producción de electricidad.
Proteger la biodiversidad sin abandonar las energías renovables
Los investigadores sostienen que la ubicación de los parques eólicos y sus condiciones de funcionamiento son fundamentales para disminuir el impacto sobre la fauna.
También destacan la importancia de mejorar los sistemas de vigilancia, ya que muchos cadáveres desaparecen rápidamente por la acción de carroñeros o quedan ocultos entre la vegetación.
Sin embargo, las medidas que protegen a los murciélagos no necesariamente funcionan con las aves migratorias, cuyos patrones de vuelo y comportamiento son diferentes. El desafío consiste en desarrollar instalaciones energéticas que reduzcan las emisiones sin generar daños innecesarios sobre los ecosistemas.
La conclusión es que la energía eólica sigue siendo fundamental para combatir el cambio climático, pero su expansión necesita incorporar medidas de protección de la biodiversidad.
Los resultados demuestran que producir energía limpia y proteger a los murciélagos no tienen por qué ser objetivos incompatibles.