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Elon Musk gastó casi 500 millones de dólares para ayudar a los republicanos, pero las elecciones no salieron como esperaba. Su reacción fue ponerse a hacer bromas en X

Elon Musk invirtió una fortuna para impulsar a los republicanos en las elecciones de Estados Unidos, pero los votantes tomaron otro camino. Tras varias horas de silencio, el multimillonario reapareció en X con una serie de bromas.
Por Mike Pearl Traducido por

Tiempo de lectura 4 minutos

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Elon Musk está acostumbrado a conseguir lo que quiere. Ser el hombre más rico del mundo y disponer de una enorme influencia política ayuda bastante. Sin embargo, las elecciones legislativas de Estados Unidos acaban de recordarle que hay algo que ni siquiera una fortuna puede garantizar: el voto de millones de personas.

El multimillonario había invertido casi 500 millones de dólares en respaldar campañas republicanas, con la intención de fortalecer al partido de Donald Trump. El resultado fue exactamente el contrario al que esperaba. Y mientras los republicanos intentaban asimilar la magnitud de su derrota, Musk encontró una manera bastante peculiar de reaccionar: publicar bromas en X.

Una derrota republicana que podría perseguir a Donald Trump durante años

El alcance del revés electoral quedó reflejado en los comentarios de una figura que difícilmente puede considerarse enemiga del Partido Republicano: el gobernador de Florida, Ron DeSantis.

A través de X, DeSantis compartió una evaluación especialmente pesimista sobre las consecuencias de los resultados. Según sus cálculos, las posibilidades de que Trump consiga confirmar a un sucesor conservador de los jueces Clarence Thomas o Samuel Alito en la Corte Suprema son prácticamente nulas.

Tampoco se mostró optimista respecto de una eventual administración republicana entre 2029 y 2033. Su argumento es que el partido difícilmente conseguirá recuperar suficientes escaños en las elecciones de 2028.

La dimensión de la derrota, por lo tanto, podría extenderse mucho más allá de una sola jornada electoral. Para Trump, supone un debilitamiento considerable de su capacidad de maniobra durante el resto de su mandato. Para Musk, representa un fracaso especialmente costoso de su apuesta política.

Elon Musk desapareció de X durante horas y regresó con dos bromas

Uno de los detalles que más llamó la atención durante el recuento de votos fue el silencio del propietario de X. Musk, conocido por publicar constantemente sobre política, tecnología y prácticamente cualquier otro asunto, dejó de compartir mensajes mientras avanzaban los resultados. Su publicación fijada seguía siendo una advertencia sobre lo que, según él, ocurriría si los demócratas ganaban: el fin de la democracia.

Su último mensaje electoral había sido mucho más directo: «¡Voten republicano hoy!». Después llegaron varias horas sin novedades, algo que algunos usuarios interpretaron con una mezcla de curiosidad y preocupación irónica por el estado de ánimo del empresario.

Finalmente, Musk reapareció.

«Los centros de datos en el espacio empiezan a parecer bastante atractivos», escribió, aparentemente en referencia a las dificultades que podría encontrar la construcción de nueva infraestructura tecnológica bajo un escenario político menos favorable.

Apenas un minuto después publicó otra broma: «Supongo que mis láseres espaciales para interferir en las elecciones no funcionaron esta vez».

El comentario parecía una forma de burlarse de las acusaciones y teorías conspirativas relacionadas con su influencia política. Y, por supuesto, también le permitía proyectar una imagen de tranquilidad después de un resultado que difícilmente podía celebrar. Porque, al fin y al cabo, ¿estaría haciendo bromas si realmente estuviera molesto?

Poco después, Musk también eliminó su publicación en la que pedía votar por los republicanos. Hacia las 3:15 de la madrugada, hora del este de Estados Unidos, ya había retomado sus habituales mensajes promocionales sobre los productos de sus empresas.

El resultado de Texas plantea una pregunta incómoda para el hombre más rico del mundo

Más allá de las bromas, las elecciones dejaron una cuestión que Musk probablemente no pueda resolver con una publicación ingeniosa. Según una encuesta, la corrupción gubernamental se convirtió recientemente en la principal preocupación declarada por los votantes estadounidenses, un cambio significativo respecto de elecciones anteriores.

En ese contexto aparece James Talarico, el demócrata que consiguió un escaño en el Senado por Texas, uno de los estados donde Musk había concentrado parte de sus esfuerzos financieros.

Durante la campaña, Talarico acusó al multimillonario de intentar comprar a su propio «senador personal de Estados Unidos», una crítica directa a la influencia del dinero privado en la política.

La paradoja resulta difícil de ignorar. Musk vive en un estado tradicionalmente republicano, se convirtió en uno de los mayores donantes políticos del país y destinó una cantidad extraordinaria de dinero a intentar conservar ese predominio. Sin embargo, los votantes terminaron inclinándose por los demócratas. Y aunque el empresario haya decidido tomárselo con humor en las redes sociales, queda una pregunta bastante incómoda: ¿y si sus millones de dólares y su intervención política terminaron perjudicando precisamente a los candidatos que pretendía ayudar?

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