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Aparece una moneda islámica de los siglos VIII o IX junto a la Catedral de Pamplona

Las nuevas excavaciones realizadas en la ronda del Obispo Barbazán han sacado a la luz una puerta más antigua que la descubierta en 2025, además de restos romanos y una moneda islámica que podría datar de los siglos VIII o IX. Los hallazgos ayudan a reconstruir siglos de ocupación y transformaciones urbanas en el corazón de Pamplona.
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Las excavaciones arqueológicas que se están realizando en la parte trasera de la Catedral de Pamplona han revelado nuevos restos que amplían considerablemente lo que se conocía hasta ahora sobre la evolución histórica de esta zona de la ciudad.

El hallazgo más destacado es una segunda puerta de los Canónigos, situada justo por debajo de la estructura medieval descubierta durante la campaña de 2025. Esta nueva puerta es más antigua y aparece ligeramente desplazada respecto de la superior, probablemente como consecuencia de las sucesivas ampliaciones de la torre Barbazana y de las antiguas murallas de la Navarrería.

Aunque parte de la construcción desapareció cuando se abrió posteriormente la puerta medieval, todavía se conservan aproximadamente dos metros de altura y 1,40 metros de anchura.

Una ciudad construida literalmente sobre su pasado

Los arqueólogos creen que la puerta antigua terminó siendo anulada cuando se reforzó la cimentación necesaria para levantar nuevas estructuras.

Durante ese proceso se incorporaron numerosos rellenos procedentes de niveles anteriores. Algunos de ellos contienen materiales asociados con un incendio intenso ocurrido entre los siglos VI y VIII.

Esta reutilización de estratos antiguos refleja una característica habitual de las ciudades históricas: las nuevas construcciones se levantaban directamente sobre estructuras anteriores, aprovechando materiales, muros y cimentaciones existentes.

En el entorno de la Catedral de Pamplona, este proceso se repitió durante siglos.

Una moneda islámica entre los restos

Entre los materiales recuperados destaca especialmente una moneda islámica en buen estado de conservación.

La pieza todavía se encuentra en proceso de limpieza y estudio, pero los especialistas consideran que podría corresponder a los siglos VIII o IX. La moneda apareció en un estrato relacionado con un incendio extremadamente intenso que habría provocado la destrucción de esta parte de la ciudad.

Su análisis está siendo realizado con la colaboración de especialistas en numismática medieval e islámica, que intentarán determinar su cronología exacta y su posible procedencia. El descubrimiento resulta especialmente interesante porque aporta nuevas pistas sobre los contactos culturales y comerciales de Pamplona durante los primeros siglos medievales.

También aparecieron restos romanos

Las excavaciones han proporcionado materiales todavía más antiguos.

Entre ellos se encuentran fragmentos de cerámica sigillata romana, monedas y una pieza de cerámica campaniense, un tipo de material asociado con los primeros momentos de presencia romana en la región.

Sin embargo, los arqueólogos insisten en que estos objetos deben interpretarse con cautela.

Muchos fueron encontrados dentro de rellenos utilizados posteriormente para reforzar las construcciones, lo que significa que su presencia no permite afirmar automáticamente que las estructuras en las que aparecieron pertenezcan a la misma época.

Cinco metros de historia bajo el suelo

Los trabajos se desarrollan sobre un área aproximada de 10 por 5 metros, donde los arqueólogos han descendido hasta cinco metros respecto de la superficie actual. La excavación utiliza técnicas de topografía, fotogrametría y registro arqueológico para documentar cada estrato antes de continuar descendiendo.

El objetivo principal es comprender mejor las antiguas murallas de la Navarrería y las fortificaciones relacionadas con el Reino de Navarra.

Una vez finalizados los trabajos, el área volverá a cubrirse para proteger los restos.

Los descubrimientos muestran hasta qué punto el entorno de la Catedral de Pamplona concentra capas sucesivas de historia. Restos romanos, materiales islámicos, estructuras medievales y ampliaciones posteriores aparecen superpuestos en apenas unos metros de terreno, convirtiendo este sector de la ciudad en una especie de archivo arqueológico construido durante más de mil años.

Fuente: Infobae.

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