Saltar al contenido
Mundo

El monte Fuji está cerrado fuera de temporada, pero algunos siguen subiendo y necesitan rescates. El gobierno de Japón quiere que desde 2027 la imprudencia también tenga factura

Yamanashi quiere cobrar los rescates en helicóptero de quienes asciendan al Fuji de forma imprudente durante la temporada de cierre. La medida comenzaría en septiembre de 2027 y premiará a quienes sí se preparen.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Subir al monte Fuji durante el verano ya exige planificación, equipo y, en algunas rutas, pagar una tarifa. Hacerlo cuando termina la temporada es otra historia: desaparecen buena parte de los servicios, llegan la nieve y los fuertes vientos y los senderos hacia la cima quedan oficialmente cerrados.

Aun así, algunas personas continúan intentándolo. Y cuando algo sale mal, alguien tiene que ir a buscarlas.

La prefectura japonesa de Yamanashi ha decidido cambiar las reglas. Su Gobierno anunció un paquete de medidas para combatir las ascensiones imprudentes fuera de temporada que incluye un nuevo sistema de registro y, sobre todo, una decisión bastante contundente: los rescates realizados con su helicóptero de emergencias pasarán, como principio general, a ser de pago. La intención es comenzar a aplicarlo desde el periodo de cierre que arrancará en septiembre de 2027.

El Fuji no cierra porque se acabe el turismo

El monte Fuji está cerrado fuera de temporada, pero algunos siguen subiendo y necesitan rescates. Yamanashi quiere que desde 2027 la imprudencia también tenga factura
© Jonathan Snyder/Stars and Stripes.

En 2026, la temporada oficial de la ruta Yoshida se extendió del 1 de julio al 10 de septiembre. Durante esos meses ya existen controles importantes: una tarifa de 4.000 yenes, un máximo de 4.000 personas diarias y cierres horarios de la puerta de acceso para evitar las llamadas bullet climbs, ascensiones rápidas y sin descanso adecuado.

Desde el 11 de septiembre, la situación cambia. Los principales senderos hacia la cima quedan cerrados y la web oficial advierte de nieve, hielo, fuertes vientos, cambios meteorológicos bruscos y falta de refugios y otros servicios. El acceso a tramos clausurados puede incluso acarrear sanciones bajo la legislación japonesa. Eso no ha impedido los accidentes.

En la vertiente de Yamanashi se registraron 21 accidentes y cuatro muertes en los siete años hasta 2025, según datos recogidos por la prensa japonesa. El problema adquirió especial notoriedad después de varios rescates realizados fuera de temporada.

Yamanashi insiste en que un rescate aéreo en el Fuji no es simplemente caro. Los fuertes vientos y las condiciones particulares de la montaña hacen que enviar un helicóptero suponga también poner en riesgo a la tripulación que debe ir a buscar al excursionista.

El plan de ascenso decidirá quién paga

El monte Fuji está cerrado fuera de temporada, pero algunos siguen subiendo y necesitan rescates. Yamanashi quiere que desde 2027 la imprudencia también tenga factura
© Jonathan Snyder/Stars and Stripes.

El nuevo sistema no busca simplemente entregar una factura a todo aquel que tenga un accidente. Yamanashi plantea crear una declaración específica para quienes pretendan realizar determinadas actividades de montaña durante la temporada de cierre. En ella deberán figurar cuestiones como la ruta prevista, el equipo, la experiencia y las medidas de seguridad. La administración podrá advertir al montañista si considera que la preparación no es suficiente.

Después llegará la parte importante.

Si alguien necesita un helicóptero tras no haber presentado el plan, utilizar un equipo inadecuado, ignorar las recomendaciones recibidas o desviarse injustificadamente de lo declarado, la prefectura podrá cobrarle los costes del rescate. Por el contrario, quienes hayan planificado correctamente la ascensión y sufran un accidente pese a haber tomado las precauciones exigidas podrán recibir una reducción o quedar exentos.

En otras palabras, la factura pretende castigar la imprudencia, no el simple hecho de necesitar ayuda.

Todavía no sabemos cuánto costará que vayan a buscarte

El monte Fuji está cerrado fuera de temporada, pero algunos siguen subiendo y necesitan rescates. Yamanashi quiere que desde 2027 la imprudencia también tenga factura
© Getty Images / AFP.

Aquí hay un detalle importante: Yamanashi todavía no ha fijado oficialmente la tarifa. El propio Gobierno explica que deberá calcularla teniendo en cuenta gastos reales como combustible y personal, además de estudiar los sistemas utilizados por otras prefecturas.

Saitama ofrece una referencia. Allí determinados rescates en áreas montañosas peligrosas llevan años siendo de pago y la tarifa se calcula según el tiempo de vuelo del helicóptero. Eso no significa que Yamanashi vaya a copiar exactamente ese precio.

El plan tampoco elimina una peculiaridad jurídica: los helicópteros de la policía seguirán siendo gratuitos porque la legislación nacional no permite cobrar por ese servicio. Yamanashi solo puede imponer la tasa sobre su helicóptero prefectural de prevención de desastres.

La prefectura quiere acompañar la medida con barreras más difíciles de esquivar, sensores, señalización multilingüe y campañas dirigidas especialmente a visitantes extranjeros. El mensaje final es bastante sencillo. Japón no quiere que nadie interprete disponer de un servicio de rescate como una invitación para probar suerte en una montaña cerrada y en condiciones invernales.

A partir de 2027, ignorar todas las advertencias y acabar necesitando un helicóptero podría tener dos consecuencias: que tengan que salvarte y que después llegue la factura.

Compartir esta historia

Artículos relacionados