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Ciencia

Nunca habíamos visto estallar un agujero negro de esta forma. La explosión de este gigante cósmico recuerda a las erupciones del Sol, pero a una escala inimaginable y con lanzamientos de materia a 60.000 kilómetros por segundo

Un agujero negro supermasivo protagonizó un estallido fugaz de rayos X nunca antes observado. Tras el destello, expulsó material a velocidades extremas, revelando un comportamiento sorprendentemente similar al de las erupciones solares y abriendo nuevas preguntas sobre la evolución de las galaxias.
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Los agujeros negros supermasivos han sido observados como motores silenciosos pero implacables del cosmos. Devoran gas, deforman el espacio-tiempo y gobiernan el centro de las galaxias sin emitir señales claras de lo que ocurre en su interior. Sin embargo, esta vez uno de ellos rompió ese patrón con un estallido tan breve como desconcertante.

Astrónomos lograron detectar una explosión de rayos X procedente de un agujero negro con una masa equivalente a 30 millones de veces la del Sol, situado en una galaxia espiral a unos 130 millones de años luz de la Tierra. El fenómeno apareció y desapareció rápidamente, pero dejó una huella difícil de ignorar: tras el destello, el objeto expulsó material al espacio a una velocidad cercana a 60.000 kilómetros por segundo.

Un núcleo galáctico activo fuera de control

Nunca habíamos visto estallar un agujero negro de esta forma. La explosión de este gigante cósmico recuerda a las erupciones del Sol, pero a una escala inimaginable
© Shutterstock / Elena11.

El evento se produjo en una región conocida como núcleo galáctico activo (AGN), una zona extremadamente luminosa alimentada por el gas y el polvo que caen hacia el agujero negro. A medida que este material gira y se calienta, emite radiación de alta energía, incluidos rayos X, y puede generar potentes vientos de partículas.

Lo excepcional en este caso fue la rapidez y la intensidad de esos vientos. “Nunca antes habíamos observado un agujero negro creando vientos con tanta velocidad”, explicó Liyi Gu, investigadora principal del estudio publicado en Astronomy & Astrophysics. Según los datos, la explosión liberó energía suficiente como para alterar el entorno inmediato del agujero negro en cuestión de instantes.

Dos telescopios y una coincidencia irrepetible

Nunca habíamos visto estallar un agujero negro de esta forma. La explosión de este gigante cósmico recuerda a las erupciones del Sol, pero a una escala inimaginable
© M. Kornmesser / ESO.

La observación fue posible gracias a la combinación de dos instrumentos clave: el telescopio XMM-Newton de la Agencia Espacial Europea y el XRISM, una misión liderada por la agencia espacial japonesa JAXA con apoyo de la ESA y la NASA. Juntos permitieron captar tanto el destello inicial como la dinámica de los vientos posteriores.

El análisis reveló algo aún más inquietante. Según Matteo Guainazzi, científico del proyecto XRISM, el fenómeno podría haberse originado cuando el complejo campo magnético del AGN se reorganizó de forma repentina, liberando enormes cantidades de energía.

Un comportamiento inquietantemente familiar

Esa reorganización magnética recuerda a un proceso bien conocido: las erupciones solares. En el Sol, los campos magnéticos retorcidos pueden liberarse de golpe, provocando explosiones y eyecciones de masa coronal que lanzan partículas cargadas al espacio. En este agujero negro ocurrió algo similar, pero a una escala casi inimaginable.

“Es emocionante porque sugiere que la física solar y la física de altas energías pueden funcionar de maneras sorprendentemente parecidas en todo el universo”, señaló Erik Kuulkers, científico del proyecto XMM-Newton.

Comprender estos eventos no es solo una curiosidad astronómica. Los AGN con vientos intensos desempeñan un papel crucial en la evolución de sus galaxias, influyendo incluso en la formación —o supresión— de nuevas estrellas. Este estallido, tan breve como violento, podría ser una de las claves para entender cómo los agujeros negros moldean el universo que los rodea.

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