El tren entra muy despacio en la estación en obras, pero sigue cargando y descargando pasajeros con normalidad mientras los trabajadores esperan a salvo a ras de los vagones. El método es sorprendentemente eficiente (no hace falta cerrar la línea de metro ni estar subiendo y bajando del andén), pero nos deja una duda: ¿qué pasa si un operario es demasiado gordo?

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[Josh Gordon vía Europa Press]