Imaginemos un pez capaz de abandonar el agua, respirar aire y desplazarse por tierra firme hasta encontrar otro río o estanque. Aunque parece una criatura de ciencia ficción, existe y lleva más de dos décadas preocupando a los científicos estadounidenses. Se llama pez cabeza de serpiente del norte (Channa argus), y sus extraordinarias adaptaciones lo han convertido en una de las especies invasoras más difíciles de controlar.
El problema acaba de sumar un nuevo capítulo. El Departamento de Conservación de Misuri confirmó en septiembre de 2026 la presencia de un ejemplar en un afluente del río Eleven Point, una zona donde nunca había sido detectado oficialmente. Según el comunicado de las autoridades ambientales, el descubrimiento sugiere que la especie continúa expandiéndose desde poblaciones establecidas en Arkansas.
Un pez que puede respirar aire y sobrevivir hasta cuatro días fuera del agua

El cabeza de serpiente es originario de Asia oriental y presenta características poco habituales entre los peces de agua dulce. Su cuerpo alargado, su cabeza aplanada y sus dientes afilados le permiten capturar peces pequeños, crustáceos y otros animales acuáticos. Pero su verdadera ventaja está en la respiración.
De acuerdo con el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (USFWS), este animal posee un órgano especializado que le permite obtener oxígeno directamente del aire. Gracias a esa adaptación, puede sobrevivir hasta cuatro días fuera del agua si las condiciones son suficientemente húmedas. También consigue desplazarse por tierra mediante movimientos laterales de su cuerpo y sus aletas, aunque no camina como un animal terrestre. Esta capacidad le permite atravesar distancias cortas entre cuerpos de agua y sobrevivir en ambientes donde otros peces tendrían dificultades.
Llegó a Estados Unidos en 2002 y terminó extendiéndose por sus ríos

La primera población reproductora confirmada en Estados Unidos apareció en 2002, en un estanque de Crofton, Maryland. Los investigadores consideran que su introducción estuvo relacionada con liberaciones de ejemplares comercializados vivos. Aunque aquella población fue eliminada, nuevas introducciones permitieron que el pez se estableciera en otros cursos de agua.
Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), la especie ha colonizado distintas cuencas y representa una amenaza potencial para peces nativos. Su reproducción también favorece la expansión. Los adultos pueden realizar varias puestas durante la temporada y ambos progenitores protegen los huevos y las crías. Esa combinación de resistencia, comportamiento depredador y cuidado parental dificulta su control.
Las autoridades piden capturarlo y evitar que llegue a nuevos ecosistemas

El nuevo hallazgo en Misuri refuerza la preocupación de los especialistas, aunque no significa que todos los ríos estadounidenses estén invadidos. Las autoridades recomiendan a los pescadores identificar correctamente la especie, no devolver vivos los ejemplares capturados al agua y comunicar los hallazgos a los organismos ambientales. También advierten que puede confundirse con el bowfin, un pez nativo cuya conservación no debe verse perjudicada por errores de identificación.
El Departamento de Recursos Naturales de Maryland incluso promueve su pesca y consumo como herramientas para reducir sus poblaciones. Sin embargo, eliminar completamente la especie de los lugares donde ya está establecida resulta extremadamente difícil.
La experiencia de Estados Unidos demuestra que una adaptación que permitió a este pez sobrevivir durante millones de años en su ambiente natural también puede convertirse en una ventaja extraordinaria cuando llega a un ecosistema donde no debería estar. Y mientras los científicos continúan estudiando sus efectos, el principal desafío ya no consiste solamente en capturarlo, sino en impedir que alcance nuevos ríos y lagos.