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Ciencia

Hay personas que nunca se van del supermercado sin devolver el carrito de compras a su lugar. La psicología explica qué puede esconderse detrás de este pequeño gesto cotidiano

Devolver el carrito después de hacer las compras parece una acción insignificante, pero permite explorar cómo funcionan las normas sociales, la cooperación y la responsabilidad hacia los demás.
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Terminar las compras, guardar los productos en el automóvil y regresar el carrito a su lugar. Para muchas personas es una rutina automática que apenas requiere unos segundos. Otras, en cambio, prefieren abandonarlo junto al vehículo, en un pasillo del estacionamiento o cerca de la entrada.

Aunque parece una diferencia sin importancia, la psicología social ofrece algunas explicaciones sobre por qué ciertas personas cumplen pequeñas normas de convivencia incluso cuando nadie está vigilándolas.

Devolver el carrito no demuestra que alguien tenga mejor personalidad, pero puede ser un ejemplo de cómo las normas personales, los hábitos y la consideración hacia los demás influyen en nuestras decisiones cotidianas.

Por qué algunas personas devuelven siempre el carrito del supermercado

Hay personas que nunca se van del supermercado sin devolver el carrito de compras a su lugar. La psicología explica qué puede esconderse detrás de este pequeño gesto cotidiano
Carritos de supermercado estacionados en su zona de devolución, dentro de un aparcamiento. Este gesto cotidiano puede interpretarse a través de las normas sociales y la responsabilidad hacia quienes utilizan después el mismo espacio. © Start Rescue.

Una de las explicaciones se encuentra en las normas sociales, es decir, las expectativas que orientan nuestro comportamiento dentro de una comunidad. En 1990, los psicólogos Robert Cialdini, Raymond Reno y Carl Kallgren publicaron una investigación en el Journal of Personality and Social Psychology que examinó cómo estas normas afectan las decisiones de las personas en espacios públicos.

Los investigadores distinguieron entre lo que creemos que hacen los demás y aquello que consideramos socialmente correcto. Sus experimentos, centrados en el abandono de basura, mostraron que las señales del entorno pueden influir en el comportamiento individual. Este mecanismo permite interpretar situaciones similares a la devolución de carritos.

Una persona puede devolverlo porque considera que es su responsabilidad dejar el espacio en buenas condiciones, independientemente de que exista alguien supervisando. Sin embargo, también puede hacerlo por costumbre, comodidad o porque el supermercado exige recuperar una moneda depositada previamente.

La psicología explica por qué el comportamiento de los demás puede influir en nosotros

Hay personas que nunca se van del supermercado sin devolver el carrito de compras a su lugar. La psicología explica qué puede esconderse detrás de este pequeño gesto cotidiano
Una mujer realiza sus compras en un supermercado utilizando un carrito. La psicología social estudia cómo los pequeños hábitos cotidianos pueden relacionarse con las normas de convivencia y la responsabilidad hacia los demás. © Pexels / Gustavo Fring.

Imaginemos dos estacionamientos. En uno, todos los carritos están correctamente colocados. En el otro, aparecen dispersos entre los automóviles y las plazas disponibles. Según la teoría de las normas sociales, ambos escenarios pueden transmitir mensajes diferentes acerca de qué comportamientos son habituales o aceptables.

La presencia de carritos abandonados podría hacer que otras personas perciban esa conducta como algo normal. Esta idea encuentra respaldo parcial en una investigación publicada en el Journal of Environmental Psychology en 2021.

Los científicos realizaron experimentos sobre el abandono de basura y comprobaron que los entornos limpios favorecían comportamientos más respetuosos con las normas, aunque no todos los efectos descritos en investigaciones anteriores pudieron reproducirse. Los resultados no proceden de estudios específicos sobre carritos, pero ayudan a comprender cómo el comportamiento colectivo puede influir en decisiones aparentemente pequeñas.

¿Devolver el carrito significa que alguien es más responsable o empático?

Hay personas que nunca se van del supermercado sin devolver el carrito de compras a su lugar. La psicología explica qué puede esconderse detrás de este pequeño gesto cotidiano
Una fila de carritos ordenados frente a un establecimiento comercial. El comportamiento de los compradores puede estar influido por las costumbres y las señales que encuentran en su entorno. © Unsplash / Donald Giannatti.

La respuesta requiere cautela. Aunque regresar un carrito puede reflejar consideración hacia otras personas, no existe una prueba psicológica validada que permita determinar el nivel de empatía, honestidad o responsabilidad de alguien únicamente mediante ese gesto.

Una persona puede dejarlo fuera de su lugar por dificultades de movilidad, una emergencia o circunstancias que desconocemos. De la misma manera, alguien puede devolverlo sin reflexionar sobre la responsabilidad colectiva, simplemente porque aprendió a hacerlo desde pequeño.

Lo interesante es que las normas de convivencia funcionan precisamente mediante la repetición de estas pequeñas acciones. Ordenar espacios compartidos, respetar turnos o recoger aquello que utilizamos son comportamientos que facilitan la vida cotidiana sin necesidad de una recompensa inmediata. Y ahí aparece la verdadera reflexión psicológica: devolver el carrito no revela toda nuestra personalidad, pero sirve para comprender cómo nuestras decisiones individuales pueden contribuir al bienestar colectivo.

Un gesto que apenas ocupa unos segundos puede beneficiar a quienes llegan después, aunque nunca sepamos quiénes son.

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