Durante décadas, la astronomía ha seguido una estrategia para observar objetos cada vez más lejanos: construir telescopios con espejos más grandes. Cuanta mayor superficie tienen estos instrumentos, más luz pueden recoger y más posibilidades existen de estudiar galaxias distantes, estrellas débiles o planetas que orbitan otros soles.
Pero fabricar telescopios gigantes supone un desafío tecnológico y económico considerable. Ahora, un equipo internacional liderado por científicos españoles ha desarrollado una alternativa que podría cambiar las reglas: combinar la luz de siete telescopios pequeños en una única señal.
El dispositivo, denominado linterna fotónica, fue desarrollado por investigadores del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), junto con especialistas de Australia y Alemania. Sus resultados, publicados en la revista científica Optics Letters, demuestran que es posible reunir varias señales ópticas conservando más del 90% de la luz original.
Una tecnología que permite combinar siete telescopios sin desperdiciar casi nada de luz

La clave del descubrimiento está en un pequeño componente de fibra óptica que funciona de manera diferente a las linternas fotónicas tradicionales. Habitualmente, estos dispositivos transforman la luz que llega por una fibra en varias señales independientes. Los investigadores consiguieron invertir ese proceso: reunir siete entradas ópticas en una única salida. Según explicó el Observatorio de Calar Alto en su comunicado oficial, las pruebas de laboratorio demostraron una eficiencia de transmisión superior al 90%.
Esto resulta especialmente importante en astronomía, donde la luz procedente de objetos extremadamente distantes puede ser muy débil. El dispositivo también puede trabajar con fibras multimodo, capaces de transportar diferentes patrones de luz simultáneamente. Esta característica facilita aprovechar las señales que llegan distorsionadas después de atravesar la turbulenta atmósfera terrestre.
El experimento se trasladará a un observatorio de Almería
El desarrollo forma parte de Photonic E-MARCOT, un proyecto internacional que busca construir observatorios a partir de unidades telescópicas modulares. Su demostrador, denominado MARCOT-Pathfinder, ya está instalado en el Observatorio de Calar Alto, en Almería.
La estructura dispone de siete telescopios que pueden recoger luz de manera independiente. El siguiente paso será integrar la nueva linterna fotónica y comprobar si consigue combinar eficientemente las señales procedentes de objetos astronómicos reales. La distinción es importante: el dispositivo ya funciona en laboratorio, pero todavía debe demostrar su rendimiento dentro del sistema astronómico completo.

Los investigadores esperan que este enfoque permita desarrollar observatorios más fáciles de ampliar, mantener y actualizar. En lugar de depender exclusivamente de un espejo gigantesco, podrían incorporarse nuevas unidades para aumentar la superficie total de captación de luz.
Una alternativa para los telescopios del futuro que podría utilizarse también en la Tierra
El proyecto contempla diseños de observatorios modulares cada vez mayores, con futuras instalaciones equivalentes a telescopios de varios metros de apertura. Entre sus principales objetivos científicos figura el estudio de exoplanetas y de las estrellas alrededor de las cuales orbitan.
Según explica el equipo de Photonic E-MARCOT, esta arquitectura podría facilitar instrumentos de alta precisión para analizar señales estelares y estudiar sistemas planetarios. No obstante, combinar la luz de distintos telescopios no significa automáticamente obtener la misma resolución que un telescopio gigante. Ese resultado depende también de cómo se integren las señales y de las características del instrumento final.
La tecnología tiene aplicaciones potenciales más allá de la astronomía. Los investigadores señalan que podría utilizarse en comunicaciones ópticas, sensores y sistemas de teledetección. De hecho, las instituciones participantes ya presentaron una solicitud de patente.
El avance no supone el final de los grandes telescopios, sino la exploración de una manera diferente de construirlos. Si las pruebas de Calar Alto confirman los resultados de laboratorio, los observatorios del futuro podrían aumentar su capacidad de captación de luz sumando pequeños telescopios, en lugar de depender únicamente de estructuras cada vez más enormes y costosas.