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Ciencia

Los Alpes escondían 6.000 años de historia en apenas diez metros de hielo. Cuando los científicos regresaron, casi la mitad del archivo había desaparecido

Un glaciar de los Alpes conservaba miles de años de historia atmosférica, con rastros de minería medieval, incendios y actividad volcánica. Al regresar al lugar, los científicos descubrieron que casi la mitad del hielo había desaparecido.
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En lo alto de los Alpes, donde el aire es fino y el hielo parece eterno, un grupo de científicos encontró algo que no debería desaparecer tan rápido: una memoria de dos mil años comprimida en apenas diez metros de hielo.

No es una metáfora. Es literalmente un archivo del pasado.

Un glaciar que funcionaba como grabadora del tiempo

Perforaron apenas 10 metros de hielo en un glaciar alpino y encontraron 2.000 años de historia atrapada en su interior. El problema es que ese archivo natural, con huellas del Imperio romano y la minería medieval, se está derritiendo antes de poder ser leído por completo
La cumbre del Weißseespitze fotografiada en 2023 muestra una capa de hielo muy reducida y superficies oscuras expuestas. Entre 2019 y 2025, el espesor en el punto de perforación descendió de casi diez metros a aproximadamente 5,5 metros. © Andrea Fischer / Academia Austríaca de Ciencias.

El hallazgo, publicado en Frontiers in Earth Science, se produjo en el Weißseespitze, una montaña en la frontera entre Austria e Italia. Allí, cada nevada fue dejando una capa microscópica de información: polvo, cenizas, metales, humo. Año tras año, siglo tras siglo, todo quedó atrapado y sellado en el hielo.

Cuando los investigadores perforaron el glaciar hasta la roca base, extrajeron un cilindro de unos diez metros. Puede parecer poco, pero dentro estaba codificada una historia que abarca desde el Imperio romano hasta la Edad Moderna. Un registro continuo, silencioso, preciso.

Lo que el hielo recuerda (aunque nosotros lo hayamos olvidado)

El análisis químico reveló algo fascinante: el glaciar no solo registra el clima, también registra la actividad humana. En ciertas capas aparecen concentraciones elevadas de plomo, cobre, plata o arsénico. No son aleatorias. Coinciden con momentos históricos concretos en los que la minería y la metalurgia se intensificaron en Europa, especialmente durante la Edad Media. Es decir, el hielo guarda una especie de “huella industrial” siglos antes de la Revolución Industrial.

Pero no todo proviene del ser humano. También hay señales de incendios forestales, detectadas a través de compuestos generados por la quema de madera, y picos químicos asociados a grandes erupciones volcánicas ocurridas a miles de kilómetros. El glaciar, en esencia, ha estado funcionando como una estación meteorológica global durante dos mil años.

Un archivo que está desapareciendo

Perforaron apenas 10 metros de hielo en un glaciar alpino y encontraron 2.000 años de historia atrapada en su interior. El problema es que ese archivo natural, con huellas del Imperio romano y la minería medieval, se está derritiendo antes de poder ser leído por completo
Investigadores de la Universidad Ca’ Foscari de Venecia y la Academia Austríaca de Ciencias perforan el hielo de Weißseespitze. Los testigos recuperados permiten reconstruir miles de años de condiciones atmosféricas y rastrear episodios de contaminación anteriores a la Revolución Industrial. © Andrea Fischer / Academia Austríaca de Ciencias.

Y ahí es donde aparece el giro incómodo. Durante las campañas realizadas entre 2019 y 2024, los científicos comprobaron que el glaciar está perdiendo espesor a un ritmo preocupante. En pocos años, varios metros de hielo han desaparecido.

Eso significa algo muy concreto: partes de ese archivo ya se han perdido. No hay copia de seguridad. No hay forma de reconstruirlo.

Más que hielo: memoria del planeta

Los glaciares de montaña no son solo masas de hielo. Son registros únicos de cómo era la atmósfera antes de la industrialización, antes de las emisiones masivas, antes del mundo moderno.

Comparar esos datos con los actuales permite entender hasta qué punto hemos cambiado el sistema climático. Pero ese conocimiento depende de algo muy frágil: que el hielo siga existiendo.

La urgencia de leer antes de perder

Por eso, muchos científicos consideran que estos núcleos de hielo son una carrera contra el tiempo. Extraerlos, analizarlos, preservarlos… antes de que desaparezcan. Porque lo que está en juego no es solo el pasado.

Es la posibilidad de entender cómo llegamos hasta aquí. Y quizás lo más inquietante de todo es esto: durante siglos, ese glaciar registró cada cambio sin hacer ruido. Ahora, en apenas unas décadas, está desapareciendo sin dejar tiempo para leer su historia completa.

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