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Pilares de luz iluminan San Petersburgo: el fenómeno óptico que aparece en las noches más frías

Durante una de las noches más largas del invierno boreal, el cielo de San Petersburgo se transformó en un espectáculo casi irreal. Decenas de columnas luminosas parecían brotar del suelo hacia el firmamento, como si la ciudad estuviera rodeada por haces de luz suspendidos en el aire. Las imágenes, compartidas en redes sociales, sorprendieron tanto por su belleza como por su rareza.

Este fenómeno, conocido como pilares de luz, no es sobrenatural ni exclusivo de Rusia, pero sí requiere una combinación muy precisa de condiciones meteorológicas que solo se da en regiones frías y estables durante el invierno.

Qué son exactamente los pilares de luz

La Organización Meteorológica Mundial describe los pilares de luz como columnas brillantes que se extienden verticalmente por encima o por debajo de una fuente luminosa. A diferencia de otros fenómenos ópticos, no dependen únicamente del Sol o de la Luna: también pueden originarse a partir de farolas, focos urbanos o incluso de planetas muy brillantes como Venus.

El resultado visual es una estela recta o ligeramente fragmentada que parece conectar el suelo con el cielo, creando una escena especialmente impactante en entornos urbanos cubiertos de nieve.

El papel clave del hielo microscópico

La clave del fenómeno está en los cristales de hielo suspendidos en la atmósfera. Cuando las temperaturas descienden por debajo de los –10 °C, pueden formarse diminutos cristales planos o hexagonales que flotan en el aire casi sin moverse, sobre todo en situaciones de viento débil y tiempo estable.

En San Petersburgo, estos cristales estaban asociados al llamado polvo de diamante, una precipitación extremadamente fina —con partículas de menos de 100 micrómetros— que actúa como un sistema de espejos microscópicos. Al reflejar la luz artificial de la ciudad, estos cristales devuelven el brillo en dirección vertical, dando lugar a los pilares.

Por qué San Petersburgo es un escenario ideal

La ubicación de San Petersburgo, relativamente cercana al círculo polar ártico, favorece inviernos con noches muy prolongadas, que pueden superar las 20 horas. A eso se suma un clima frío persistente y frecuentes episodios de nieve y nubosidad baja.

Según los datos del aeropuerto internacional de Púlkovo, en los primeros días de 2026 las temperaturas se mantuvieron por debajo de los –9 °C, con descensos puntuales hasta –15 °C. Estas condiciones, unidas a la intensa iluminación urbana, crearon el escenario perfecto para que los pilares de luz se manifestaran con gran claridad.

Un espectáculo bello, pero inofensivo

Aunque su aspecto pueda resultar impresionante, los pilares de luz no representan ningún peligro. Son un fenómeno puramente óptico y pasajero, que desaparece en cuanto cambian las condiciones atmosféricas: basta con que aumente el viento, suba la temperatura o se disuelvan los cristales de hielo.

Para quienes los observan, sin embargo, su aparición es un recordatorio de cómo la física de la atmósfera puede convertir una noche helada en un espectáculo visual único, donde la luz y el hielo se combinan para “decorar” el cielo de una de las ciudades más históricas de Europa.

Fuente: Meteored.

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