Durante varios a√Īos el se√Īor X estuvo viviendo con miedo en su propia casa. Cuando se levantaba por la ma√Īana sab√≠a que ten√≠a que lidiar con la misma mentira que hab√≠a comenzado hac√≠a unos a√Īos. Un d√≠a el se√Īor X no aguant√≥ m√°s. Ese d√≠a cogi√≥ el tel√©fono cuando estaba s√≥lo y llam√≥ a la polic√≠a.

Policía, tengo gente en mi casa que se está haciendo pasar por mi familia.

Aquel d√≠a la polic√≠a se person√≥ en casa del se√Īor X. Le tomaron los datos y se los tomaron al resto de gente que se encontraba en su vivienda y que dec√≠an ser ‚Äúsu familia‚ÄĚ. Lo curioso es que los que dec√≠an ser sus hijos ten√≠an ciertas similitudes f√≠sicas con X. Incluso la que dec√≠a ser su mujer ten√≠a el mismo nombre en su DNI que el que figuraba en el registro civil de casada.

De esta historia que contaba un psiquiatra francés hace ya mucho tiempo, casi el mismo desde que se definió el trastorno bajo el nombre de síndrome Capgras.

Viviendo con Capgras

Fotograma de Invasion of the Body Snatchers

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Imagina que cada uno de tus amigos y familiares, las personas m√°s cercanas a ti, est√°n siendo suplantadas por otras personas. Esas personas son duplicados exactos de las personas que conoces, pero sabes que no son ellas realmente. Aunque son id√©nticos en apariencia, en su forma de caminar e incluso en sus gestos, t√ļ est√°s completamente seguro de que esas personas no son tus seres queridos. Son impostores.

Si bien la mayor√≠a de la gente se volver√≠a profundamente paranoica en este escenario, lo cierto es que hay algunas personas que experimentan esta situaci√≥n todos los d√≠as. Son personas que cada ma√Īana se levantan y se preguntan, todo lo m√°s, ¬Ņpor qu√© a m√≠?, aunque tambi√©n es cierto que con el paso de los meses se acostumbran. As√≠ es la vida de las personas afectadas por el S√≠ndrome de Capgras.

Una persona con el Síndrome de Capgras sufre la ilusión de que al menos uno o más de sus amigos íntimos o miembros de su familia han sido reemplazados por duplicados exactos. Lo más terrorífico de todo es que no pueden evitar pensar que esta creencia es totalmente real a pesar de declararse como personas sin problemas aparentes de salud mental .

El nivel de paranoia se multiplica cuando la persona llega a creer que ellos mismos son, en su totalidad o en parte, un duplicado. Es curioso, a diferencia de la paranoia que se espera de tal condición, nunca hay un motivo asignado para la aparición de estos duplicados (los pacientes no creen que exista una conspiración), pero están perdidos ante la explicación de por qué alguien querría reemplazar a sus seres queridos.

Los casos

Fotograma de Abre los ojos

Esta extra√Īa percepci√≥n err√≥nea lleva el nombre del psiquiatra franc√©s Jean Marie Joseph Capgras, qui√©n describi√≥ el caso de una se√Īora de 74 a√Īos en 1923. La mujer le insisti√≥ en que unas personas de aspecto id√©ntico hab√≠an tomado el lugar de su familia. Con el tiempo su ilusi√≥n se expandi√≥ para incluir a vecinos, amigos y conocidos. Pero la se√Īora ‚ÄúM‚ÄĚ (como la llam√≥ el psiquiatra) nunca se molest√≥ en conocer a estos impostores porque cre√≠a firmemente que cada uno sal√≠a a la misma hora para tomar el papel de la persona real. En total, Capgras dijo que la mujer lleg√≥ a afirmar haber tenido m√°s de ochenta maridos.

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Las personas que sufren el S√≠ndrome a veces pueden dudar de su propia identidad despu√©s de ver su reflejo en un espejo. Pensemos en el caso del hombre que se pellizc√≥ en el brazo despu√©s de ver su reflejo en el consultorio del m√©dico y de preguntarse en voz alta si √©l y el hombre en el espejo eran la misma persona. O el caso de una mujer que golpeaba cada espejo en el que se ve√≠a porque estaba celosa de que esa ‚Äúotra mujer‚ÄĚ estaba tratando de atraer a su marido. Por cierto, en este caso su esposo acab√≥ quitando los espejos de la casa en un esfuerzo por evitar que la mujer acabara lastimada.

Sin embargo y por extra√Īo que parezca, esta mujer no ten√≠a ning√ļn problema en reconocerse en el peque√Īo espejo de su secci√≥n de maquillaje, en cambio en un espejo m√°s grande aparec√≠a la impostora imaginaria. La mujer acudi√≥ al m√©dico y este intent√≥ una soluci√≥n novedosa: el hombre dispuso una serie de espejos de diferentes tama√Īos y la mujer se vio en cada uno de ellos. Se iba trasladando del m√°s peque√Īo al m√°s grande tan pronto se reconoc√≠a en el anterior. En √ļltima instancia la mujer fue capaz de verse a s√≠ misma en un espejo de cuerpo entero. Incre√≠ble, porque fue as√≠ como se cur√≥ a partir de entonces.

Fotograma de The Truman Show

En otros casos los individuos son capaces de ver objetos duplicados en lugar de personas duplicadas. Un médico llegó a informar de un paciente que creía que su perro había sido reemplazado por un perro idéntico de la misma raza. Otro doctor informó de un paciente que creía que durante la noche sus zapatos y otras posesiones personales eran reemplazadas. Otro paciente que creía que su gato fue reemplazado por un demonio impostor.

El s√≠ndrome se centra siempre en uno de los sentidos del sujeto. El m√°s com√ļn es el sentido de la vista. Pongamos el siguiente ejemplo: una persona reconoce f√°cilmente a su esposa al hablar con ella por tel√©fono, pero cuando llega poco despu√©s y la ve delante piensa que es una impostora. Las personas ciegas tambi√©n han sido diagnosticadas con el trastorno, en este caso al contrario, creen que las voces de ciertos seres queridos en realidad proceden de las ‚Äúversiones duplicadas‚ÄĚ.

Si bien las causas del trastornos no se conocen espec√≠ficamente, lo que no faltan son teor√≠as. Se ha demostrado que muchas personas con el s√≠ndrome tienen lesiones cerebrales en el l√≥bulo temporal derecho de lesiones traum√°ticas o epilepsia. Sin embargo, tambi√©n hay un n√ļmero significativo de pacientes sin tales da√Īos. Adem√°s, hay una incidencia algo mayor de esquizofrenia entre las personas con Capgras. Curioso en este caso, ya que en Nueva Zelanda hay una marcada incidencia del trastorno entre los maor√≠es, mucho m√°s que en la poblaci√≥n general.

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Muchos investigadores han intentado establecer conexiones con la Prosopagnosia, una condición que impide que algunas personas sean capaces de reconocer caras. Al medir la respuesta galvánica de una persona (la cantidad de resistencia eléctrica en la piel) los científicos pueden detectar en qué momento un individuo está experimentando emociones.

Prosopagnosia. Wikimedia Commons

Los pacientes con Prosopagnosia muestran una respuesta emocional a rostros familiares, aunque no muestran reconocimiento consciente. Con un paciente de Capgras no hay tal reacción. Aunque no hay conexión emocional cuando se muestra una imagen de su padre el paciente observará el parecido sorprendente. Esta prueba también descarta la enfermedad mental como una causa definitiva, principalmente porque el centro emocional del cerebro reaccionaría inconscientemente incluso con percepciones deterioradas.

Otra causa propuesta implica alg√ļn tipo de da√Īo o deterioro en dos l√≥bulos del cerebro. En el primero el da√Īo se encontrar√≠a en un lugar que afecta las conexiones emocionales con respecto a las caras de las personas. El otro afecta las capacidades para comprobar la coherencia del cerebro.

Por √ļltimo, en al menos un caso los m√©dicos han curado con √©xito el s√≠ndrome de Capgras suspendiendo la prescripci√≥n de diazepam y derivados, sin embargo, en otros casos los s√≠ntomas han desaparecido despu√©s de administrar medicamentos antipsic√≥ticos. Unos datos que nos indican que hasta la fecha no se ha encontrado un solo tratamiento que sea consistente y eficaz, y que hasta el momento no existe una √ļnica teor√≠a que pueda explicar todos los casos reportados de S√≠ndrome de Capgras.

Sin embargo, lo que s√≠ sabemos hoy es que la mente humana tiene una serie de trucos cognitivos entrelazados para llenar las lagunas de nuestras observaciones. De esta forma construye una simulaci√≥n que nos permite interactuar con nuestro mundo y nuestra sociedad. Es posible por tanto, que cuando √ļnicamente uno o dos de esos enlaces van mal, la verdadera complejidad de esa simulaci√≥n se revela a trav√©s de problemas fascinantes y perturbadores de la mente humana. Es posible entonces que aparezca el temido Capgras.