Apple ha presentado por fin un reloj inteligente. Pero es cuadrado, y no han anunciado la autonomía, y no parece que haga mucho más de lo que haga ya Android Wear, y hay relojes ya disponibles por mucho menos, y Apple ya no innova, y...

Sí, sí. Es fácil reaccionar al anuncio de ayer del Apple Watch con la típica lista de razones por las que Apple está condenada al fracaso pero esa lista de quejas empieza a recordar mucho a la que se usó durante la presentación del iPhone original. El teléfono no tenía 3G, y era caro, y no tenía puntero de plástico, y Apple no iba a poder entrar en una industria dominada por marcas que llevaban haciendo teléfonos décadas, y...

Esto es lo que hay que tener en cuenta al considerar el Apple Watch: la industria de la electrónica "vestible" está aún en una fase incierta. La mayoría de los fabricantes está experimentando y los resultados no han sido, de momento, muy buenos. Entre el público amante de la tecnología la idea de un reloj inteligente puede ser atractiva, pero ¿para el usuario medio? No. Sólo hay que mirar el número de descargas de la app de Android Wear desde el anuncio de los primeros modelos. Bastante bajas.

Esta es la misma situación en la que se encontraba el smartphone en 2007. Lo que hizo Apple, entonces, fue sentar las bases del lenguaje visual y gestual que desde entonces ha acompañado a las plataformas móviles. Las suyas y las del resto. El "deslizar para desbloquear" de 2007 es el "girar la corona" de 2014. Con este lenguaje común el público general comenzó a considerar el smartphone como un producto mucho más accesible. Ya no era un ordenador de bolsillo sino algo más íntimo y con lo que relacionarse de manera natural.

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Apple está apostando a que el reloj inteligente presenta esa misma oportunidad. La mayoría de los modelos se han puesto a la venta sin pensar en los casos de uso o cómo se relaciona el público con la tecnología. Si en Cupertino son capaces de buscar un propósito para el reloj inteligente y crear algo que se disfrute al usar, un producto con el que establecer una conexión emocional, habrán dado con un mercado interesante. Ahora mismo la apuesta es una mezcla de pago móvil, salud, mensajería y notificaciones pero el anuncio temprano del producto, meses antes de que esté a la venta, es un intento de llamar también a desarrolladores para que busquen aplicaciones interesantes para el nuevo formato de pantalla.

Apple, a diferencia de otros fabricantes, llega al mundo del wereable con un plan de ataque pero eso no quiere decir que este primer modelo vaya a ser un éxito instantáneo. El iPhone original tampoco lo fue. Apple comienza con más de 70 combinaciones diferentes de correa y caja pero el diseño probablemente no convenza a todo el mundo. No es un problema. Futuras iteraciones darán como resultado nuevos diseños y formatos. Lo que Apple está tratando de aprender es cómo vender un producto de moda en vez de uno de electrónica de consumo. Llega al mercado con una única propuesta pero lo más probable es que en dos o tres años el catálogo sea muy diferente.

Ahora bien, no todo son buenas noticias para la compañía. Apple se enfrenta a las mismas limitaciones que otros fabricantes. No ha hecho mención a la autonomía del dispositivo porque lo más probable es que de momento no pueda sacar de la pequeña batería más de un día de uso, como el resto de modelos en el mercado. Para muchos usuarios eso será inaceptable.

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El mercado potencial de usuarios es también muy diferente al del teléfono móvil. Todos llevamos un smartphone en el bolso o el bolsillo pero no todos querrán llevar un reloj inteligente. Estos dispositivos no son autónomos, funcionan como extensiones de la plataforma que ya hayamos escogido así que Apple solo puede vender el Apple Watch a quienes ya tienen previamente un iPhone. Como primer paso, puede ser más que suficiente.

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