Foto: Rawpìxel (Pexels)

¬ŅCu√°l es el ingrediente secreto que hace que nuestra civilizaci√≥n siga adelante a pesar de todos los pesares? Muchos dicen que son las normas, la reputaci√≥n y el miedo al castigo. Este nuevo estudio sobre biolog√≠a apunta a una raz√≥n inesperada y mucho m√°s optimista: la empat√≠a.

Es muy dif√≠cil para la ciencia contextualizar el comportamiento humano en t√©rminos morales. Sabemos que los seres humanos hemos logrado prosperar donde otras especies no lo han hecho gracias a una extraordinaria capacidad para la cooperaci√≥n. Trabajamos en equipo con otros hacia un objetivo com√ļn. De hecho somos hasta capaces de colaborar con extra√Īos o hacerlo en detrimento de objetivos personales m√°s inmediatos, pero ¬ŅPor qu√©? ¬ŅQu√© nos mueve a cooperar con otros?

¬ŅAltruismo por el inter√©s?

Hasta ahora, se daba por sentado que nuestra capacidad de cooperación tiene su origen en las normas que nos autoimponemos para poder funcionar como sociedad. El altruismo es, por decirlo de alguna manera, un producto del interés. Bien sea en interés en no sufrir un castigo (real o en forma de reputación negativa) por atentar contra las normas de nuestra sociedad, o bien el interés en cooperar con nuestros semejantes para labrarnos una reputación positiva dentro de nuestro entorno.

Existe una teor√≠a que establece que los humanos colaboramos unos con otros por una cuesti√≥n de reciprocidad indirecta. En otras palabras, ayudamos a otros para asegurarnos de que otros nos ayuden llegado el momento. De igual manera, negamos la ayuda a los que se comportan mal o de manera da√Īina.

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El problema de los sistemas de cooperación basados en la reputación es que los individuos a menudo tenemos conceptos muy diferentes de la reputación. Una misma persona puede tener una imagen social muy positiva para unas personas, y al mismo tiempo tener una imagen muy negativa para otras.

Este relativismo ha llevado a un experto en biolog√≠a evolutiva de la Universidad de Pennsylvania llamado Arunas Radzvillavicius a unirse a los bi√≥logos te√≥ricos Joshua Plotkin y Alex Stewart para tratar de desentra√Īar el aut√©ntico origen de nuestro altruismo. Para ello han desarrollado modelos matem√°ticos que relacionan la aplicaci√≥n de normas sociales y de reputaci√≥n individual. Lo que encontraron es que las normas r√≠gidas de una sociedad si que influyen en los niveles de cooperaci√≥n, pero la reputaci√≥n individual no.

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Un modelo matemático con empatía

Tras varios intentos fallidos, los investigadores probaron a introducir en su modelo una variable con la que en principio no contaban: la empat√≠a o capacidad del ser humano de ponerse en el lugar de otra persona aunque nuestra evaluaci√≥n moral de ese individuo no sea positiva. Los niveles de cooperaci√≥n se dispararon de forma espectacular. El estudio concluye que la empat√≠a podr√≠a ser el secreto de nuestra sociedad, la raz√≥n √ļltima por la que decidimos cooperar y ayudarnos en lugar de competir. El estudio es puramente te√≥rico y se basa en modelos matem√°ticos, pero Radzvillavicius y sus colegas creen que se podr√≠a demostrar de manera experimental.

La teor√≠a nos deja ante un misterio probablemente mayor desde el punto de vista evolutivo. ¬ŅC√≥mo llegamos a desarrollar empat√≠a como una cualidad biol√≥gica deseable por encima de otras? Sabemos que los seres humanos desarrollamos la empat√≠a en nuestra infancia y que es un aspecto de nuestra mente que aprendemos sobre todo de nuestros padres, pero su origen evolutivo sigue siendo un misterio. Es probable que ese misterio es lo que nos haya llevado a donde otras especies solo pueden so√Īar. [eLife v√≠a The Conversation]