Image: Eilat Mazar

La semana pasada contábamos el que podría ser uno de los descubrimientos bíblicos más importantes de la historia. Un equipo de arqueólogos encontró la prueba de que el profeta Isaías pudo existir de verdad. Sin embargo, existen al menos dos problemas a los que se enfrenta esa prueba “de vida” hallada.

Lo que encontraron los investigadores de la Universidad de Jerusalén fue un pequeño sello de arcilla llamado bulla. En su interior figuraba el nombre Yesha’yah[u] (Isaías) en letras hebreas junto a la expresión NVY. Y parecían las primeras letras de la palabra nun-beit-yod-aleph, que significa profeta.

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Los eruditos en general coinciden en que Isaías fue una figura histórica que vivió en Jerusalén a finales del siglo VIII a.C. Según la Biblia, Isaías y Ezequías fueron empujados juntos cuando el ejército asirio sitió Jerusalén. Isaías desanimó a Ezequías de aceptar la oferta de rendición de los asirios, prometiéndole que Dios salvaría a Jerusalén.

Según apunta el arqueólogo israelí Eilat Mazar, “los nombres del rey Ezequías y del profeta Isaías se mencionan juntos en infinidad de veces. Ninguna otra figura estaba más cerca del rey Ezequías que el profeta Isaías según los textos”. Con todo, Mazar señala que hay problemas con la interpretación del sello encontrado.

Image: Vista aérea del templo de Jerusalén (WC)

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Christopher Rollston, profesor de lenguas en la Universidad George Washington, le ha contado al National Geographic que uno de los principales problemas, quizás el más importante del hallazgo, radica en el hecho de que a la palabra “nvy” le falta un artículo definido, lo que significa que el sello diría: “Perteneciente a Isaías el profeta”. “En la mayoría de los pasajes bíblicos”, dice Rollston, “a los individuos se les llama como “el profeta”, no simplemente “profeta”. Al encontrar el sello roto es algo que nunca se va a poder verificar.

Mazar ha citado una serie de ejemplos en los que la Biblia omite el artículo definido antes de un título, pero reconoce que “surgen grandes obstáculos” para su evaluación. Sin el “aleph”, la palabra “nvy” podría ser simplemente un nombre personal como se ha visto en otros sellos. Incluso la palabra podría ser el nombre de una ubicación (a veces se escribía de donde provenía la persona).

Además, señala Rollston, la raíz hebrea es la base no solo para el nombre del profeta Isaías, sino para casi veinte personas diferentes en la Biblia. “Había mucha gente con el nombre de Isaías o nombres que se basaban exactamente en la misma raíz de la palabra”, señala el investigador. Y si la palabra NVY es en realidad parte del nombre del padre de alguien, definitivamente no está asociada con el profeta, cuyo padre, según la Biblia, era Amoz.

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Por tanto, ambos investigadores están de acuerdo en señalar el hallazgo como insólito, “la simple suposición de que este es un sello del profeta Isaías es brillante, pero ciertamente no es algo que debamos suponer que sea cierto porque no puede confirmarse en absoluto”, finaliza Rollston. [Smithsonian, National Geographic]