Imagen de archivo del San Juan. AP

La Armada argentina ha confirmado que, tanto el ruido detectado por sus barcos, como las señales satelitales captadas el pasado sábado, no pertenecen al submarino San Juan. Ambas noticias son una gran decepción para las labores de búsqueda. ¿Por qué es tan difícil encontrarlo?

La noticia la ha dado el portavoz de la Armada, Enrique Balbi, quién ha explicado que los “ruidos permanentes” que los barcos habían identificado en la zona de búsqueda no pertenecían al ARA San Juan, y que podría tratarse de un “ruido biológico”.

Estas señales se encontraban a unos 360 kilómetros de la costa, a 200 metros de profundidad, una serie de ruidos constantes que finalmente parecen ser ecológicos. Ayer también se confirmó que las sietes señales captadas el pasado sábado no pertenecían al teléfono del submarino. Doble decepción que, seis días después de que el buque desapareciera, abre un gran interrogante: ¿cómo puede ser que no se detecte un submarino como el desaparecido en la actualidad?

Imagen de archivo del San Juan. AP

En primer lugar, las condiciones climáticas están dificultando muchísimo las labores. El mal tiempo ha imposibilitado cualquier rastreo por agua. A ello hay que sumarle la poca fiabilidad de los radares de las aeronaves en un escenario de mar abierto con olas de hasta 6 metros y vientos de 75 kilómetros por hora. Si el oleaje disminuye (se espera que hoy comience a amainar), los sensores que han provisto Estados Unidos y Reino Unido podrían comenzar a ser efectivos.

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En segundo lugar, las características del propio submarino, diseñado para ser difícil de encontrar participando en operaciones secretas de vigilancia. Como explica a la BBC el experto en submarinos de la Universidad de Kentucky, Robert Farley:

Es difícil rastrear un submarino si descansa en el fondo del mar, porque en tales circunstancias no hará ningún “ruido”. El ruido, que de otro modo sería captado por lo que se conoce como sonar pasivo, está distorsionado y el submarino se ve - como el sonar activo - como el fondo del mar.

Algunas de los embarcaciones que están participando en las labores de búsqueda. AP

El investigador Peter Layton, de la Universidad de Griffith (Australia), comenta en la CNN que encontrar a un submarino como el San Juan es más difícil que un naufragio común. Además de estar diseñados para ser plataformas furtivas, encontrar objetos grandes en el fondo del mar es problemático. Para Layton:

Si estás en el fondo del océano, probablemente no hagas mucho ruido. No se puede recargar el oxígeno, y no se puede hacer funcionar mucho equipo. Además, el sonar solo es efectivo cuando estás buscando un submarino entre el fondo del mar y la superficie.

Layton sugiere que la única forma para dar con el buque si estuviera en el fondo del mar es mapear el área, algo posible únicamente con dispositivos como los utilizados en la búsqueda del vuelo de Malaysia Airlines, el MH370.

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El submarino (diesel) desaparecido se construyó a comienzos de la década de los 80, aunque hace cinco años se reacondicionó con nuevos motores y baterías. En cualquier caso, el casco cuenta con más de 30 años, “por lo que su vida útil ha expirado, aunque no debería perder energía de manera catastrófica”, cuenta Layton.

Mensajes de apoyo a los 44 tripulantes del submarino. AP

Si el casco está intacto, podría soportar profundidades oceánicas de hasta 500 metros (aunque sus características de construcción sean de hasta 250 metros). Los expertos cuentan que, de encontrarse, las labores de rescate tomarán otro par de días.

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Mientras, los 44 tripulantes del submarino deberán aguantar. Ayer explicábamos las reservas con las que podría contar un buque como el San Juan, aunque depende de cuánto tiempo han estado realizando las tareas bajo el agua y de lo bien preparados que iban. Según Farley, “si cargaron las baterías y se actualizó el aire, las perspectivas son alentadoras”.

Además, hay que contar con la propia experiencia y preparación del equipo. Una de las prácticas más importantes es que los miembros de la tripulación reduzcan la velocidad de su respiración para conservar y ahorrar oxígeno. Las condiciones, que posiblemente sean frías y húmedas, pueden tener un impacto negativo en la moral, “pero la tripulación a bordo posiblemente estará bien entrenada y se apoyaran unos a otros mientras esperan el rescate”, finaliza el investigador. [CNN, BBC, The Guardian]