Ver a una enorme ballena flotando con su panza hacia arriba puede ser preocupante. ¿Estará herida? ¿Enferma? Según un nuevo trabajo de investigación, probablemente no tenga nada y solo se trate de una madre que se toma un descanso mientras cría a sus bebés.
Las ballenas francas australes (Eubalaena australis) migran recorriendo distancias extremas (unos 6.000 kilómetros) entre el oeste de Australia y la Antártida. Al seguir su largo viaje con drones, desde el cielo, los investigadores notaron que algunas de las ballenas se recostaban y solo flotaban con la panza hacia arriba. Siguieron investigando y finalmente concluyeron que afortunadamente, esas ballenas no estaban enfermas. Más bien, parecían madres descansando, o bien para prevenir el sobrecalentamiento o para reposar porque están amamantando a sus crías. El equipo publicó los resultados de su trabajo en Mammalian Biology.
“Hasta donde sabemos no se ha registrado que ninguna otra ballena de gran tamaño descanse de este modo”, escribieron en una columna para The Conversation los coautores Kate Sprogis, Renae van Noort y Frerik Christiansen. Sprogis y van Noort son biólogos marinos de la Universidad Occidental de Australia y Christiansen es biólogo marino de la Universidad Aarhus de Dinamarca.
Madres que flotan al revés
Cuandoo el equipo notó que había ballenas que flotaban sobre su lomo, por instinto identificaron quiénes eran según su sexo o grupo etario. A partir de sus observaciones, se dieron cuenta de que eran solamente las madres que tenían crías recién nacidas, además de una que estaba preñada y por parir.
Analizaron y siguieron a 59 pares de madres con sus crías. Luego explicaron que alrededor del 25% de las madres observadas exhibían esta conducta, durante el 19% del tiempo que los drones filmaban a las ballenas.
Ser madre no es fácil
Las ballenas francas australes tienen un estilo de vida intenso que consume mucha energía. Se las conoce por tener ubicaciones separadas para reproducirse y alimentarse. Cuando comienza la temporada de migración, nadan a la Antártica para darse un banquete de krill y luego viajan de regreso a las costas más cálidas de Australia, dependiendo de la energía que almacenaron en su grasa, según explicó el equipo en The Conversation.
Eso implica que deben saber gestionar su energía ya que para las madres, “su condición corporal disminuye a medida que aumentan las exigencias de energía y el crecimiento de su cría”, según el trabajo. Por eso, descansar sobre su lomo impide que las crías tengan acceso a sus glándulas mamarias y eso permite que las madres tengan el merecido descanso.

También es posible que esa posición con la panza hacia arriba les permita refrescarse. Las ballenas francas australes no tienen aleta dorsal que permite que los mamíferos marinos (y los peces) controlen su temperatura interna. Al estar con la panza hacia arriba, la madre expone su panza y sus aletas pectorales, lo que aumenta su exposición a la brisa fresca, algo así como cuando los humanos “sumergimos las piernas en un estanque fresco cuando hace mucho calor”.
Disfrutar de la paz
Dicho esto, los investigadores señalan en su trabajo que podría haber otras explicaciones para esta conducta tan particular. Pero vale observar que acostarse con la panza hacia arriba pone a las ballenas en posición más vulnerable si se acerca una embarcación, ya que les daría más trabajo poder alejarse. “No es fácil darte la vuelta si pesas más de 40 toneladas”, indicaron los investigadores.

Las ballenas francas australes están recuperando su población después de tanto tiempo de ser atrapadas, con lo cual el equipo de investigadores concluye diciendo que “hay que recordar que estos animales pasan por uno de los períodos de mayor exigencia en sus vidas y lo mejor es darles espacio y no molestarlas”.