Sandy.

Se llama Sandy y es un dingo puro que acaba de ganar el tĂ­tulo al genoma mĂĄs interesante del planeta. QuizĂĄs asĂ­ no te diga mucho, pero si decimos que el cachorro ha superado entre otros a un escarabajo explosivo, una paloma rosa o una serpiente mortal de Asia, Sandy ya parece mĂĄs atractivo.

Sandy y sus hermanos fueron encontrados abandonados en el desierto de Australia hace dos años, cuando no tenían mås de tres semanas de vida. Lo interesante de Sandy es que se trataba de una cría de dingo salvaje puro, y eso en el desierto australiano es extremadamente raro.

El dingo es comĂșnmente descrito como un perro salvaje australiano, aunque no se limita a Australia y tampoco es originario de ahĂ­. Los dingos modernos se encuentran por todo el sureste de Asia, generalmente en pequeñas manadas en los bosques naturales, y en Australia particularmente en el norte.

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Pero como decĂ­amos lo raro es encontrar una crĂ­a pura como Sandy, ya que la mayorĂ­a de los dingos se han cruzado con los perros y lobos salvajes y los perros domĂ©sticos a lo largo de los años. SegĂșn explica Bill Ballard, de la Universidad de Nueva Gales del Sur:

Sandy es realmente un regalo para la ciencia como un dingo puro y raro, proporciona un estudio de un caso Ășnico. Los dingos puros son intermedios entre los lobos salvajes y los perros domĂ©sticos, con una gama de rasgos no domesticados. AsĂ­ que secuenciar el genoma de Sandy ayudarĂĄ a identificar algunos de los genes para el temperamento y el comportamiento que subyacen a la transiciĂłn de los animales salvajes a las mascotas perfectas.

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AsĂ­ que aquĂ­ tenemos la respuesta para que haya ganado este tĂ­tulo a criaturas tan fascinantes como los siguientes finalistas:

Elysia timida, la babosa marina ladrona

Elisa timida. Wikimedia Commons

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Dicen los cientĂ­ficos que estamos ante el Ășnico animal que realiza la fotosĂ­ntesis. Elysia timida es una babosa marina que puede “robar” y usar los cloroplastos de las algas que consume como alimento. Los cloroplastos son las partes de las plantas que se someten a la fotosĂ­ntesis (el proceso que toma la luz y la convierte en energĂ­a).

Un galimatías, ya que los científicos no entienden cómo las babosas mantienen cloroplastos típicamente usados ​​sólo por las plantas, pero les permite sobrevivir durante meses sin comer.

Nesoenas mayeri, la paloma rosada

Nesoenas mayeri. Wikimedia Commons

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La paloma rosada es interesante por algo mås que su color. Se trata de una especie que casi se extinguió en la década de los 90 (con sólo 16 aves silvestres restantes), y que logró recuperarse. Actualmente se cree que hay mås de 400.

Tropidolaemus wagleri, la serpiente

ComĂșnmente llamada como la “vĂ­bora del templo” en Malasia, no sĂłlo tiene unas toxinas Ășnicas en su veneno que no se encuentran en ningĂșn otro lugar del mundo, sino que sus caracterĂ­sticas sexuales tambiĂ©n son muy diferente a la mayorĂ­a de las especies de serpientes.

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Los machos de la víbora son pequeños y verdes, mientras que las hembras son 10 veces el tamaño de los machos y con muchos colores.

Brachinus elongatulus, el escarabajo explosivo

TambiĂ©n llamado el escarabajo bombardero, bĂĄsicamente estamos ante el “cientĂ­fico loco” del mundo de los insectos. El insecto tiene una especie de cargadores explosivos con productos quĂ­micos tĂłxicos, un lĂ­quido corrosivo que sale desde su abdomen contra sus posibles atacantes.

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El escarabajo en sí mismo ha estado desconcertando a los genetistas evolucionistas durante décadas preguntåndose cómo una criatura de este tipo logró evolucionar: un simple error evolutivo y el con el fallo explotarían. [UNSW Science vía ScienceAlert]