Imagen: Getty Images

Seguro que si echas un vistazo rápido a tus padres o a tus abuelos verás una diferencia física notable. No, no son las arrugas. Si te fijas verás que su nariz y sus orejas han seguido creciendo, y son más grandes que las tuyas.

M√°s o menos, a partir de los 20 a√Īos nuestro c√≥digo gen√©tico determina que no debemos de crecer m√°s y nuestros √≥rganos se quedan tal y como est√°n: a excepci√≥n de nuestra nariz y nuestras orejas.

Algunas partes de nuestro cuerpo, como el pelo o las u√Īas s√≠ crecen durante toda nuestra vida. Eso se debe a que las c√©lulas que lo componen no dejan de multiplicarse, pero eso no es lo que ocurre con nuestras orejas y nuestra nariz.

La explicaci√≥n de su ‚Äėcrecimiento‚Äô est√° en nuestros cart√≠lagos. El cart√≠lago es un tipo de tejido que se encuentra en nuestras articulaciones y en otras partes del cuerpo. Habitualmente sirve para aliviar el desgaste en las articulaciones, y en otras partes como nuestra nariz, ayudan a mantener su estructura y su forma.

Advertisement

Los cient√≠ficos han descubierto que con el tiempo, el col√°geno y las fibras que componen el cart√≠lago comienzan a descomponerse. Si a esto le sumamos la acci√≥n continua de la gravedad, el resultado es que la punta de nuestra nariz y de nuestras orejas aumenta de tama√Īo.

Adem√°s, la piel que los recubre pierde elasticidad y acaba estir√°ndose a√ļn m√°s. Como nuestra complexi√≥n facial tambi√©n cambia con la vejez y perdemos volumen en la cara, se acaba multiplicando este efecto, y parece que estas partes crecen mucho m√°s de lo que ocurre en realidad.¬†