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Ciencia

Por qué las auroras boreales son verdes y qué hace que el cielo se ilumine de rojo, rosa o violeta: la NASA explica este fenómeno

Las auroras boreales son uno de los fenómenos naturales más impresionantes de la Tierra. Aunque el verde es su color más frecuente, también pueden aparecer luces rojas, azules, rosas y violetas. La NASA explica cómo las partículas solares interactúan con nuestra atmósfera y cuáles son las mejores condiciones para observarlas.
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Las auroras boreales transforman el cielo nocturno en un espectáculo de luces que parecen moverse como cortinas luminosas. Aunque habitualmente se presentan en tonos verdes, también pueden adquirir colores rojos, violetas, azules e incluso rosados.

Lejos de ser un fenómeno misterioso, estas luces tienen una explicación científica relacionada con la actividad del Sol, el campo magnético terrestre y los gases presentes en nuestra atmósfera.

Según explica la NASA, su origen se encuentra a millones de kilómetros de la superficie terrestre, donde comienza una cadena de procesos físicos que termina iluminando el cielo cerca de los polos.

Cómo se forman las auroras boreales y qué papel tiene el Sol

El fenómeno comienza con el viento solar, un flujo constante de partículas cargadas eléctricamente que el Sol libera hacia el espacio.

Cuando estas partículas interactúan con el campo magnético terrestre, pueden transferir energía a la magnetosfera. Parte de esa energía acelera electrones hacia las regiones polares. Al ingresar en la atmósfera, estos electrones chocan con átomos y moléculas de oxígeno y nitrógeno, provocando que liberen energía en forma de luz.

El resultado son las auroras boreales en el hemisferio norte y las auroras australes en el hemisferio sur.

Por qué las auroras boreales son verdes y qué hace que el cielo se ilumine de rojo, rosa o violeta: la NASA explica este fenómeno
© FísiQamente – Youtube.

Por qué las auroras suelen ser verdes y cuándo aparecen otros colores

El verde es el color más habitual porque está asociado con la emisión de luz del oxígeno atómico, principalmente a altitudes cercanas a los 100 y 150 kilómetros. Sin embargo, el color depende tanto del gas involucrado como de la altura a la que ocurren las interacciones.

Cuando el oxígeno emite luz a altitudes superiores a aproximadamente 200 kilómetros, pueden aparecer tonalidades rojizas, menos frecuentes y generalmente más difíciles de observar.

Por otro lado, las moléculas de nitrógeno producen emisiones azules y violetas, mientras que las combinaciones de diferentes emisiones pueden generar tonalidades rosadas.

Esto explica por qué una misma aurora puede mostrar diferentes colores simultáneamente y cambiar de apariencia mientras se desplaza por el cielo.

Por qué las auroras boreales son verdes y qué hace que el cielo se ilumine de rojo, rosa o violeta: la NASA explica este fenómeno
© FísiQamente – Youtube.

Dónde y cuándo se pueden observar mejor las auroras boreales

Las regiones próximas al círculo polar ártico ofrecen algunas de las mejores oportunidades para observar este fenómeno.

Entre los destinos más conocidos se encuentran el norte de Noruega, Finlandia, Islandia, Alaska y distintas regiones de Canadá.

La oscuridad, la ausencia de nubes y los bajos niveles de contaminación lumínica son factores fundamentales para disfrutar del espectáculo.

También influye la actividad solar, que varía a lo largo de ciclos de aproximadamente 11 años. Durante los períodos de mayor actividad, las tormentas geomagnéticas pueden intensificar las auroras y permitir que sean visibles en latitudes menos habituales.

Además, las estadísticas muestran una mayor frecuencia de actividad geomagnética alrededor de los equinoccios de marzo y septiembre.

¿Es posible observar auroras fuera de las regiones polares?

Aunque normalmente se concentran cerca de los polos magnéticos, las auroras pueden extenderse hacia regiones más alejadas durante tormentas geomagnéticas intensas.

En esas circunstancias excepcionales, las luces pueden observarse desde zonas de Europa y Estados Unidos donde habitualmente resultan invisibles.

En el hemisferio sur también pueden aparecer auroras australes en lugares como Tasmania, Nueva Zelanda y, durante eventos particularmente intensos, regiones australes de Sudamérica.

Este fenómeno demuestra cómo la actividad de nuestra estrella puede generar efectos visibles a miles de kilómetros de distancia, convirtiendo las interacciones entre el Sol y la Tierra en uno de los espectáculos naturales más extraordinarios del planeta.

 

 

Fuente: Noticias Ambientales.

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