Image: Amelia (Richard T. Harris/BPM Media)

Amelia Eldred, una pequeña de seis años con sueños de convertirse en una gran bailarina, recibió un diagnóstico devastador: tenía un tumor de 10 centímetros en el fémur de su pierna izquierda. Había que amputar la articulación, aunque los cirujanos encontraron una solución insólita.

Amelia, natural de Tamworth, cerca de Birmingham, fue diagnosticada el año pasado con una forma de cáncer de huesos llamado osteosarcoma, o sarcoma osteogénico. El tumor no estaba respondiendo a la quimioterapia, así que los médicos le dijeron a los padres de la pequeña que la extremidad debía ser amputada, aunque creían tener entre manos una opción para mantener su movilidad.

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Pasaron los meses, y aquella opción hoy es una realidad. Los cirujanos amputaron la pierna de Amelia en el muslo, le quitaron la parte central y luego volvieron a colocar la parte inferior de la pierna en la parte superior de la misma. Con una salvedad: se la colocaron hacia atrás.

¿Por qué? Porque así podría usar su tobillo como la articulación de rodilla, además de poder meter su pie directamente en una prótesis para que pueda caminar, correr e incluso bailar otra vez. Según la propia Amelia: 

No se siente tan diferente, aunque sí tengo que moverme porque todo es al revés: cuando la muevo hacia arriba o hacia abajo o de un lado a otro, voy por el otro lado porque es el camino equivocado.

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Para Lee Jeys, uno de los cirujanos que realizó el procedimiento en el Royal Orthopaedic Hospital en Birmingham:

Amelia era la paciente perfecta para someterse a este procedimiento e incluso dijo ‘adiós perdedor’ al cáncer mientras nos preparamos para amputarle la pierna. Ha demostrado una gran valentía y confianza, aunque se ve un poco diferente. Me alegra que pueda continuar haciendo todo lo que un niño normal puede hacer, incluidos los deportes y el baile.

El osteosarcoma, que es el tipo más común de cáncer de huesos en los niños, generalmente afecta el fémur y la tibia en la parte superior e inferior de la pierna, y el húmero en la parte superior del brazo. Cuando se trata temprano, la tasa de supervivencia a largo plazo es de 70 a 75%. [LiveScience]