Un precioso piojo humano
Imagen: Gilles San Martin (CC BY-SA 2.0)

Los ftir√°pteros, m√°s conocidos como piojos, son esos insectos √°pteros capaces de resguardarse durante largas temporadas bajo el calor de tu cuero cabelludo. Llegado el momento, el piojo saca su ‚Äúl√°tigo‚ÄĚ con sus antenas y se alimenta de tu sangre. Cuando te das cuenta de su presencia ya es tarde: tienes decenas en tu cabello.

Datos: se piensa que el 10% aproximadamente de los ni√Īos en el Reino Unido tienen piojos en alg√ļn momento, y se estima que hay entre 6 y 12 millones de casos al a√Īo solo en Estados Unidos. Sin embargo, el problema no lo tienen √ļnicamente los m√°s peque√Īos, los piojos tambi√©n pueden pasar de adulto a adulto.

Por ejemplo, es posible que hayas abrazado a un amigo que a su vez los ha atrapado de sus hijos. O pueden haber saltado desde un peine, o quizá tal vez te probaste un sombrero o un gorro en una tienda que tenía un piojo de otra persona anterior, encontrando el insecto un nuevo hogar.

En cuanto a lo que sabemos de su historia, los piojos han existido tanto como los humanos. Los hemos recogido y conservado, han aparecido en momias peruanas, o sacados de los dientes del peine de un soldado romano. Sin embargo, a pesar de nuestro largo conocimiento sobre el insecto, sabemos poco acerca de los piojos y lo que los hace funcionar.

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Sabemos que en el Antiguo Egipto sufrieron verdaderas plagas de estos parásitos, de hecho, Cleopatra fue enterrada con peines de piojos de oro, mientras que otros egipcios se afeitarían todo el cuerpo para tratar de erradicarlos. Por tanto, el problema no es nuevo, aunque la solución está lejos de encontrarse.

Que conozcamos, existen 532 especies de piojos, siendo el tipo m√°s com√ļn en humanos los piojos en la cabeza (pediculus humanus). Se trata de un par√°sito de seis patas que mide aproximadamente de 2 a 10 mil√≠metros. Tienen el cuerpo trasl√ļcido con una leve tonalidad de color amarillo o marr√≥n. Adem√°s, se puede distinguir la sangre que lleva dentro del cuerpo en una peque√Īa cavidad de su interior.

pediculus humanus
Imagen: KostaMumcuoglu (CC BY-SA 3.0)

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Dicha cavidad se divide en tres partes: la primera es una bolsa que se ubica en el centro del cuerpo del peque√Īo insecto; las otras dos son ramificaciones de la cavidad principal cuya funci√≥n es hacer llegar la sangre a las partes superiores de su cuerpo.

Cada una de las seis patas tiene un peque√Īo gancho al final que les ayuda a subir, bajar, quedarse pegado o arrastrarse r√°pidamente hacia el cuero cabelludo. Una vez all√≠ llega el momento de la ‚Äúcena‚ÄĚ: el piojo se deleita con nuestra sangre varias veces al d√≠a, y una vez que se han acomodado, son tremendamente dif√≠ciles de detectar.

Por ejemplo, los piojos adultos son tan grandes como una semilla de s√©samo, mientras que las cr√≠as son una fracci√≥n de ese tama√Īo. Adem√°s, el par√°sito est√° bien camuflado, a juego con el color del cabello a su alrededor. No s√≥lo eso, el mismo cuero cabelludo es un caldo de cultivo perfecto.

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Huevo de piojo adherido al cabello de su anfitrión
Imagen: CC0

Pensemos que en un solo día un piojo hembra puede poner hasta ocho huevos. Estos huevos solo tardan alrededor de una semana en incubar, y una vez que tienen 10 días de edad, estas crías pasan a poner sus propios huevos. Dicho de otra forma, la plaga es casi imposible de evitar.

Si bien es raro encontrar más de 20 piojos vivos en cualquier cabeza humana, lo cierto es que podría haber docenas o cientos de cadáveres de parásitos a lo largo de nuestro cabello.

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¬ŅSoluciones? Es otro de los grandes problemas. Los piojos pueden aguantar la respiraci√≥n durante ocho horas, por tanto, si nos metemos en el agua tambi√©n est√°n en perfecto estado. Adem√°s, tienen fama de desarrollar resistencia a los insecticidas.

Desarrollo del Pediculus humanus humanus
Imagen: CDC (Public Domain)

Por ejemplo, durante la Segunda Guerra Mundial los militares espolvorearon a millones de soldados con dicloro difenil tricloroetano, un pesticida organoclorado con el que trataron de controlar el tifus transmitido por los piojos. Sin embargo, gracias a su uso excesivo los par√°sitos crecieron en resistencia al veneno.

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Incluso en la actualidad todav√≠a hay repercusiones de aquello. Muchos champ√ļs y lociones usan productos similares para matarlos, lo que en algunos lugares ha facilitado a los piojos crecer en esa resistencia a estos tratamientos.

Con todo, en la √ļltima d√©cada los investigadores han desarrollado nuevos tratamientos, como la loci√≥n de evermectina, que paraliza a los piojos al interrumpir sus sistemas nerviosos.

No obstante, siempre podemos volver al remedio de los egipcios: afeitarse la cabeza parece una apuesta casi segura y económica, aunque quizás no apta para todo el mundo.

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Y ahora si me disculpan me voy a lavar el pelo porque me pica toda la cabeza. [Science Insider]