Dibujo publicado el 13 de octubre de 1888 en un peri√≥dico de la √©poca al que se titul√≥ ‚ÄúUn personaje sospechoso‚ÄĚ.
Ilustraci√≥n: Illustrated London News (Dominio P√ļblico)

Un nuevo estudio asegura haber revelado por fin por fin la auténtica identidad de Jack el Destripador, el casi mitológico asesino que en 1888 acabó con la vida de cinco mujeres en el barrio londinense de Whitechapel. Si hasta ahora todo suena poco creíble es precisamente porque lo es.

Septiembre de 2014: El an√°lisis de ADN por Russel Edwards

Ni siquiera es la primera vez que ocurre esto. En 2014 salt√≥ a la palestra una noticia similar protagonizada por el empresario y escritor brit√°nico Russell Edwards aseguraba en el Daily Mail haber revelado la identidad real de Jack utilizando una ‚Äúavanzada t√©cnica de ADN‚ÄĚ.

Seg√ļn Edwards, la identidad del asesino que aterroriz√≥ Londres a finales del siglo XIX es Aaron Kosminski, un barbero inmigrante polaco de 23 a√Īos que viv√≠a cerca de la zona donde se produjeron los asesinatos. Fue de hecho uno de los seis sospechosos en la investigaci√≥n del caso durante aquella √©poca, aunque al final no se encontraron pruebas concluyentes contra √©l.

Russell Edwards, un empresario metido a escritor, aseguraba haber dado con la identidad real de Jack el Destripador analizando restos de ADN de un chal que supuestamente perteneció a Catherine Eddowes, una de las cinco víctimas del asesino. Para ese trabajo contrató al experto forense Jari Louhelainen, de la Universidad John Moore de Liverpool.

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‚ÄúNo hay ninguna duda de que hemos desenmascarado al aut√©ntico Jack el Destripador‚ÄĚ, ‚ÄúPoseo la √ļnica prueba forense en la historia del caso‚ÄĚ, ‚Äú por fin hemos resuelto el misterio de qui√©n era Jack El Destripador‚ÄĚ. Eran algunas de las declaraciones de Edwards. ¬ŅPor qu√© no deber√≠as creerte ninguna de ellas? Te damos unas cuantas razones para, al menos, sospechar.

  • Edwards tiene un nuevo libro que vender, Naming Jack The Ripper, y sale justo ma√Īana a la venta. Es en ese libro d√≥nde describe toda la ‚Äúinvestigaci√≥n‚ÄĚ llevada a cabo para desenmascarar la supuesta identidad del asesino. Cuando hay un libro que vender, ya se sabe. Y no, no es el √ļnico: en las √ļltimas d√©cadas se han publicado decenas de libros que especulan sobre exactamente el mismo tema.¬†
  • Edwards y Louhelainen han decidido dar a conocer al mundo el resultado de su investigaci√≥n no a una revista cient√≠fica de prestigio que revisa previamente las investigaciones antes de publicar, sino a The Daily Mail, tabloide brit√°nico conocido precisamente por su sensacionalismo.¬†
  • Todo el ‚Äúdescubrimiento‚ÄĚ se basa en el chal que supuestamente perteneci√≥ a una de las v√≠ctimas. Esa prenda la compr√≥ Edwards en una subasta en 2007, pero su origen no est√°n en absoluto probado. Puede pertenecer a la v√≠ctima o ser parte del mito creado en torno al suceso.
  • La investigaci√≥n no ha sido revisada por un cient√≠fico o investigador ajeno a la misma (o a la venta del libro). Louhelainen basa sus hallazgos en la t√©cnica de la reacci√≥n en cadena de la polimerasa, que permite obtener millones de copias de un fragmento de ADN para su secuenciaci√≥n, pero ni la aplicaci√≥n de esta t√©cnica al caso ni las conclusiones que se fueron tomando en el proceso han sido validadas cient√≠ficamente por otros investigadores.

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En definitiva, que todo pintaba a campa√Īa publicitaria para vender un libro disfrazado de ciencia. Circulen, aqu√≠ no hay nada que ver.

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Mayo de 2019: Nuevo estudio de ADN basado en el mismo chal

Llegamos a 2019. Acaba de publicarse un estudio en la revista Journal of Forensic Sciences en el que se analiza de nuevo el ADN en las manchas de sangre y semen del supuesto chal de Catherine Eddowes. ¬ŅAdivinan qui√©n es el autor que firma ese nuevo estudio? Exacto. Es Jari Louhelainen, esta vez con la colaboraci√≥n de otro bi√≥logo de la Universidad de Leeds llamado David Miller.

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No tenemos nada contra Louhelainen, y desde luego su persistencia por intentar descubrir la auténtica identidad de Jack el destripados es motivo de encomio. Sin embargo, el nuevo estudio no ha sido muy bien recibido por la comunicad científica.

Seg√ļn los autores, ‚Äúel an√°lisis de ADN m√°s exhaustivo realizado hasta la fecha‚ÄĚ revela que las manchas de sangre contienen ADN mitocondrial de Catherine Eddowes y las de semen adn mitocondrial de Aaron Kosminski, el mismo sospechoso al que apuntaban en 2014. Vayamos por partes:

  • La procedencia del chal y su pertenencia a Catherine Eddowes sigue estando en entredicho. Incluso aunque fuera aut√©ntico y perteneciera a la v√≠ctima, su ADN no es en absoluto fiable. El genetista Adam Rutherford, que ya rebati√≥ el estudio original en 2014, explica que en ning√ļn momento se ha respetado un proceso que evite la presencia de contaminaci√≥n a trav√©s de la simple manipulaci√≥n sin las debidas precauciones.
  • La arque√≥loga genetista Turi King (famosa por haber logrado identificar los restos del rey Richard III) califica el estudio de Louhelainen y Miller de ‚Äúimpublicable‚ÄĚ. ‚Äú¬ŅC√≥mo es posible que esto haya pasado el filtro?‚ÄĚ se pregunta. ‚ÄúNo se listan las imprimaciones, no presenta datos, no se realiz√≥ en un laboratorio forense de ADN como es debido... El propietario no solo sostiene el chal con las manos desnudas en fotograf√≠as, sino que aparentemente lo han tocado descendientes que se han usado para comparar el ADN. Es incre√≠ble‚ÄĚ.
  • Si la autenticidad del chal o el riesgo de contaminaci√≥n no te parecen suficientes, Adam Rutherford pone una √ļltima puntilla al ‚Äúrevelador estudio‚ÄĚ. Esa puntilla es que el estudio se basa en ADN mitocondrial, que no es para nada un buen material con el que determinar procedencia gen√©tica. Por si fuera poco, el ADN mitocondrial solo es aplicable en el caso de la v√≠ctima por ser mujer. No es de ninguna utilidad para identificar el parentesco en el caso de hombres.

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Rutherford, King y más expertos en génetica han elevado una queja formal a la revista Science por la publicación de un artículo que consideran dudoso, pobre y lleno de mala ciencia. Rutherford concluye:

Sinsentidos como este estudio y los medios de comunicación demasiado crédulos no hacen sino fomentar la ignorancia histórica y científica en aras de una grotesca romantización de los brutales asesinatos de cinco mujeres. Deberíamos ser capaces de hacerlo mejor que esto.

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Como dec√≠a nuestro compa√Īero Manuel √Āngel Mendez hace ya cinco a√Īos: Circulen, aqu√≠ no hay nada que ver.


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