Imagen: MaxPixel

Retrocedamos en el tiempo hasta el momento que apareció la primera cola en un ser vivo. No solo es un elemento indispensable para muchos de ellos, se trata de una extremidad que en muchos casos los ha hecho perpetuarse como especie. Eso nos lleva a la gran pregunta: ¿por qué no tenemos cola los seres humanos?

Mientras que la mayoría de los reptiles, e incluso algunos de nuestros parientes más cercanos, tienen cola, nosotros no. Para encontrar una respuesta más o menos clara debemos retroceder hasta un momento de la historia donde estas extremidades evolucionaron por primera vez, y de eso hace al menos 500 millones de años adoptando todo tipo de inimaginables roles.

Por ejemplo, hay lagartos que utilizan la cola para almacenar grasa, aves para dirigirse por el aire, o serpientes (cascabel) para ahuyentar a los depredadores. En cualquier caso, en mamíferos suelen tener un propósito principal: mantener el equilibrio.

Por el contrario, a medida que nos acercamos a los humanos en el árbol evolutivo, las colas parecen desaparecer. Ni rastro en gorilas, chimpancés u otro simio, ¿por qué?

La pista la encontramos en la forma que caminamos: completamente erguidos. Si bien y como vemos las colas se utilizan para el equilibrio, para la locomoción o incluso en algunos casos para aplastar, la mayoría de estos animales lo hacen porque tienen cuatro patas.

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Nosotros como humanos ya no nos movemos a través de los árboles y, en el suelo, nuestros cuerpos están alineados con un centro de gravedad que pasa por nuestras espinas a nuestros pies sin necesidad de una cola para contrarrestar el peso de nuestra cabeza. De alguna forma, podemos decir que la gravedad nos empuja hacia delante. Y si queremos aplastar lo que sea, nos basta con nuestras manos.

De esta forma, una cola que no usas es simplemente otra extremidad que necesita energía para crecer y mantenerse, además de otra cosa que los depredadores pueden agarrar. La selección natural hubiera favorecido a aquellos de nuestros antepasados que tenían colas más pequeñas cuando se mudaron de los bosques a la sabana.

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Se piensa que en el transcurso de los siguientes millones de años la estadística se redujo a cero. Y aunque todavía tenemos una cola durante las primeras cuatro semanas en el útero, luego se absorbe y simplemente nos queda el coxis en la base de la columna vertebral, lo más cercano a una “cola” que nos queda y que además sirve como un punto de inserción muscular. [Science Insider, Quora]