Probamos Sea of Thieves para Xbox y PC: el juego cooperativo perfecto solo tiene un problema

Sea of Thieves es un juego genial. Esa es mi conclusión después de un fin de semana jugando a la beta cerrada con pocas horas de sueño y una gripe de por medio. Es, además, un juego sumamente imperfecto y aunque su cooperativo es espectacular, todo apunta a que en su versión final llegará con un importante problema: la falta de contenido.

¿De qué va Sea of Thieves?

Sea of Thieves consiste, esencialmente, en ser un pirata. Y como pirata, haces las cosas que se supone que hace un pirata. Todas ellas: buscar tesoros con mapas, buscar tesoros con pistas, navegar en medio de tormentas implacables, avistar islas desde el puesto de vigía y abatir navíos enemigos a cañonazos.

Lo hace con unos gráficos que, aunque simples, son espectaculares. Desde el primer minuto en el que consigues entender cómo echar tu barco a la mar, sueltas amarras y el viento hincha tus velas, los momentos en los que la combinación entre texturas, cielo y olas te deja con la boca abierta son frecuentes. Los atardeceres, el embiste de las olas y las nubes se conjugan a menudo en noches estrelladas geniales (sí, también puedes usar las estrellas para guiarte) y en atardeceres y amaneceres fantásticos. Hacía tiempo que en un juego no me paraba a, simplemente, admirar el paisaje (desde Red Dead Redemption, creo)

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Esto podría ser un ejemplo de la interfaz de Sea of Thieves: no hay.

La interfaz es virtualmente inexistente. Lo único que hay es un mensaje de acción si estás cerca de algún objeto o NPC, unas ruedas con ítems que se activan pulsando un botón y... poco más, el mar, tu barco y tu cuadrilla de piratas. Es un detalle genial que ayuda a la inmersión. Sobre las cuadrillas, hay dos maneras de jugar a Sea of Thieves: en solitario con matchmaking o en cooperativo con 3 personas más. También existe la posibilidad de surcar los mares tu solo a bordo de un barco más pequeño. En cualquier caso, y aunque el matchmaking funciona lo suficientemente bien, donde el juego realmente brilla es con más personas.

Hacía mucho tiempo que no me lo pasaba tan bien jugando a algo con mis amigos. Hacer funcionar un barco pirata no es tarea fácil y la sensación de surcar los mares buscando aventuras, así, en general, mientras llevas el timón, otro amigo las velas y la orientación de las mismas, otro consulta el mapa y un último vigía a los barcos enemigos es sencillamente fantástica

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La mecánica básica de Sea of Thieves consiste en visitar a un NPC, comprar “mapas del tesoro”, que aquí se llaman “viajes”, identificar la isla a la que hacen referencia y utilizar las pistas para dar con el cofre en cuestión.

Cuando lo consigues, lo devuelves al NPC a cambio de oro y subidas de nivel. En las islas hay esqueletos que te atacan nada más verte y, aunque en la versión final habrá “más enemigos”, de momento hemos podido probar poco más. Explicado todo, algunos de los episodios que viví este fin de semana que explican mejor cómo es el juego:

  • Llegamos a una isla siniestra en medio de una tormenta y nos pusimos a buscar el cofre en cuestión. Teníamos dos pistas: que había una tumba del “asesino del Kraken” y que había un ancla cerca de ella. El problema es que ni la puñetera tumba ni el ancla aparecían por ningún lado. Mientras estábamos enfrascados revisando si habíamos hecho algo mal, otro grupo de jugadores avispados llegó a la isla, se puso al lado de nuestro barco y procedió a desembarcar nuestros queridos tesoros, obtenidos con esfuerzo, para cargarlos en el suyo. Cuando nos dimos cuenta (y ya llevaban un buen rato cargando), echamos a nadar con cuidado, subimos al barco enemigo por las escaleras de la parte de atrás, los matamos a todos, robamos sus tesoros y hundimos su barco. Justicia.
  • Perseguimos a un navío enemigo en medio de una tormenta y olas gigantescas. Mientras uno llevaba el timón como buenamente podía el resto intentaba medir sus trayectorias para abatir al otro barco a cañonazos. Los dos acabamos hundidos.
  • Buscamos durante una hora un tesoro en busca de una piedra que no encontrábamos pero que había estado ahí todo el rato.
  • Navegamos durante diez minutos en la dirección equivocada porque “ese” amigo que todos tenemos aparentemente no sabe distinguir bien el este del oeste.
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El problema

Vaya por delante lo que debería ser obvio: esto es una beta (y algo verde, además, para ser una beta). Como beta, muchas de las funciones no están del todo acabadas y el contenido es solo una parte del que existirá en la versión final del juego. Con todo, y después de mis buenas horas invertidas en Sea of Thieves, dudo seriamente que este vaya a lanzarse con la cantidad de contenido necesaria para soportarlo más allá de las primeras (y extraordinarias) sesiones.

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La mecánica básica (buscar cofre, recuperar cofre, entregar cofre) acaba haciéndose pesada con el tiempo y aunque en el lanzamiento habrá “tres facciones” (en la beta solo una) y “más sorpresas” dudo mucho que subir de nivel con 3 facciones distintas difiera mucho a hacerla con una. Se pueden buscar también navíos naufragados y hay objetos cosméticos para desbloquear más abundando pero, incluso sumándolo todo y otorgando un generoso margen, a mí se me queda pequeño si lo que queremos es exprimirle más de 10 o 15 horas de juego.

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Es posible que me equivoque, y de hecho estoy deseando equivocarme porque la base de lo que hay ahora es espectacular, pero lo dudo bastante. Su precio de salida, $60 dólares contantes y sonantes, tampoco ayuda demasiado.

Sea of Thieves se lanza el 20 de marzo, y por esas fechas publicaremos nuestra reseña final del juego.

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About the author

Carlos Rebato

Managing Editor de Gizmodo en Español