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Pulverizan el récord de superconductividad a altas temperaturas con un material que funciona a -23º C

Un imán levitando sobre un superconductor enfriado mediante nitrógeno líquido, una de las aplicaciones más visuales de la superconductividad llamada Efecto Meissner.
Foto: Mai-Linh Doan (CC BY-SA 3.0)

La superconductividad a temperatura ambiente es el santo grial de muchos científicos. Si lo alcanzamos, será una revolución sin precedentes para nuestros dispositivos electrónicos, pero antes hay que hallar el material adecuado. Un equipo de investigadores alemanes está un poco más cerca de lograrlo.

La superconductividad es un fenómeno que ocurre cuando un material conductor transmite la electricidad sin ofrecer ninguna resistencia al paso de los electrones. En los conductores, los electrones “tropiezan” con los átomos del material y pierden velocidad. A este proceso se le llama resistencia, e influye no solo en la velocidad de transferencia de un dispositivo electrónico, sino en su durabilidad, porque el material conductor también se va calentando a medida que el flujo de electrones lo recorre.

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En los materiales superconductores, por el contrario, los electrones se alinean en parejas formando lo que se conoce com Pares de Cooper. Estos electrones enlazados se deslizan por el material sin que este oponga ninguna resistencia a su paso. Parece simple, pero a día de hoy es imposible lograrlo sin enfriar el material a temperaturas absurdamente bajas. Un equipo de científicos del laboratorio de química del Instituto Max Planck, en Alemania, ha logrado por primera vez superconducción a temperatura ambiente mediante una aleación de hidruro de Lantano. El material ha mostrado superconducción a una temperatura de solo -23 grados Celsius.

El pero del método empleado por los científicos es que aún es necesario someter el material a una presión brutal de 170 gigapascales, más o menos la mitad de la presión que se calcula tiene el centro de la Tierra.

Obviamente el método aún no es apto para convertirlo en la base de una nueva era de la electrónica, pero es un logro espectacular si lo ponemos en perspectiva. La ciencia lleva intentando encontrar un superconductor a temperatura ambiente unas pocas décadas. Antes de 2014, la temperatura necesaria para lograr superconductividad era de al menos -230 grados Celsius. Ese año, el equipo de Mikhail Eremets, el mismo que ha logrado este nuevo récord, logro subir la temperatura necesaria a -80 grados Celsius.

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Ahora, solo cuatro años después, estamos en -23. No falta mucho para que logremos dar con un material capaz de soportar superconductividad por encima de los cero grados. De momento hay muchos modelos diferentes para alcanzar este logro y ninguno ha dado con la clave todavía. Los materiales capaces de soportar esto son tan raros que los físicos los conocen como OSNIs (Objetos Superconductores No Identificados o USOs por sus siglas en inglés). Solo es cuestión de tiempo que demos con el bueno. [Arxiv vía MIT Technology Review]

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About the author

Carlos Zahumenszky

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

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