Qué pasa realmente cuando un pájaro impacta contra un avión

Todos hemos oído mil historias de terror en la que un pájaro se cruza en el camino de un avión moderno y este sufre un accidente fatal. ¿Realmente el impacto contra un pájaro tiene la fuerza suficiente como para derribar una aeronave? La realidad, por fortuna, no es tan terrorífica.

Advertisement

En jerga aeronáutica, a los accidentes en los que un avión choca con un ave se les llama Bird Strike o BASH (Bird Aircraft Strike Hazard) y son relativamente comunes. En Reino Unido, por citar un ejemplo, se registraron 1.835 Bird Strikes en 2016. Es una frecuencia aproximada de ocho impactos por cada 10.000 vuelos. EN Estados Unidos se registra una media de 13.000 impactos cada año.

El hecho de que no hayamos oído hablar de cientos de aviones derribados y miles de víctimas mortales por haber chocado con un ganso que pasaba por allí ya da una primera idea de que este tipo de incidentes no son lo peor que nos puede pasar en el aire. Solo el 5% de los impactos dejan daños permanentes en la aeronave, y el 65% no causa daños en absoluto. Por supuesto no se puede decir lo mismo del pájaro. Para ellos las colisiones con aviones son fatales por necesidad. Estadísticamente, los Bird Strike causan una sola muerte humana por cada mil millones de horas de vuelo. Esto incluye, además, a pequeñas avionetas, que son las más sensibles a estos impactos.

El mayor problema es para las aerolíneas, que deben retirar el avión de la circulación para examinarlo cuidadosamente en busca de daños que hayan podido pasar desapercibidos, lo que supone un coste considerable. En Estados Unidos las aerolíneas se gastan una media de 400 millones de dólares anuales en reparar aviones que han chocado contra pájaros. En todo el mundo los daños ascienden a más de 1.200 millones de dólares.

Advertisement

Impactos a baja altura

Normamente, los BASH suceden durante una fase muy específica del vuelo que es durante el despegue o el aterrizaje. El 75% de los impactos se producen por debajo de los 150 metros de altura. La razón es obvia. La mayor parte de pájaros no vuelan a mucha altura. Con todo, los impactos a gran altura no son imposibles. Algunas aves vuelan alto. El Bird Strike más alto que se conoce sucedió a 11.300 metros.

Advertisement

La noticia no es muy buena si tenemos en cuenta que el despegue y el aterrizaje son las fases más críticas del vuelo, pero aquí es donde entra la parte más importante: la resistencia de la aeronave.

Foto: Carmelo Anthony/Instagram
Advertisement

Los aviones comerciales modernos son increíblemente resistentes. La mayor parte de los impactos con pájaros suceden en la zona del morro del avión o en los motores. En el morro del avión, el impacto deja una fea abolladura, pero la nariz del avión está pensada para resistir este tipo de impactos sin que afecte a la presurización de la nave.

Del parabrisas al motor

Los impactos con el parabrisas son menos comunes, y es raro que causen algún daño en el cristal laminado. Si llega a romperse, es aún más raro que abra un hueco que rompa la presurización en cabina. En este último caso los pilotos saben perfectamente como actuar para poner el avión a salvo. Los choques con el parabrisas son más peligrosos en pequeñas avionetas.

Advertisement
Foto: AP Images

El choque más problemático sucede cuando se produce una ingestión de ave. O sea, cuando literalmente la turbina del avión succiona el pobre pájaro y lo destroza. Por normativa, os motores modernos está diseñados para aguantar el impacto de un objeto de hasta 3,5 kilos y sufrir solo daños superficiales.

Advertisement

Pero, ¿y si el pájaro es un ganso enorme? En el peor de los casos, los aviones están diseñados para poder realizar un aterrizaje de emergencia sin problemas con un motor averiado. La turbina no va a estallar haciendo que el resto del avión se estrelle. Solo va a dejar de funcionar. Muchas veces se ha hablado de instalar rejillas para proteger las aspas, pero ello reduciría demasiado la eficiencia de la toma de aire del motor.

Advertisement

El peor de los casos

La tormenta aviar perfecta sucedió en 2009. Un Airbus 320 se vió obligado a aterrizar en el río Hudson después de que una bandada de pájaros inutiliza todos los motores poco después de despegar del Aeropuerto de Laguardia, en Nueva York. El inciedente se conoce como el milagro del Hudson porque la pericia del piloto salvó las vidas de todo el pasaje y la tripulación. Podía haber sido una catástrofe, pero es un caso tan extremo que solo se tiene constancia de que haya pasado una vez. Normalmente los choques con pájaros se traducen en un susto para la tripulación y los pasajeros. [vía Science ABC]

Share This Story

About the author

Carlos Zahumenszky

Editor en Gizmodo, fotógrafo y guardián de la gran biblioteca de artículos. A veces llevo una espada.

EmailTwitterPosts
PGP Fingerprint: BA3C91077C1CF6A7C6133D7CD3C89018CB814014PGP Key