Illustration by Sam Woolley

¬ŅAlguna vez te has preguntado c√≥mo empezaron las bebidas energ√©ticas? Aunque hoy formen parte de la vida moderna no son una invenci√≥n del nuevo milenio. De hecho, a comienzos del 1900 ya exist√≠an. Aunque entonces el concepto de energ√≠a fuera llevado hasta las √ļltimas consecuencias.

Hoy tenemos infinidad de marcas en las que confiamos para combatir momentos de fatiga. Una ‚Äúenerg√≠a‚ÄĚ extra que suele derivarse de alg√ļn tipo de estimulante neurol√≥gico que hace que la gente se sienta m√°s en√©rgica (a veces tan s√≥lo az√ļcar).

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Sin embargo, esto no fue siempre as√≠. Hubo un tiempo en sus comienzos donde las bebidas energ√©ticas conten√≠an ‚Äúenerg√≠a real‚ÄĚ a√Īadiendo como ingrediente activo radio, el elemento extremadamente radiactivo. Y aunque la conexi√≥n entre consumir un elemento radioactivo y obtener un impulso de energ√≠a es m√°s bien escaso, esto no detuvo a la gente.

Al comienzo de 1900 muchos consumidores ignoraron las desventajas conocidas de ingerir radiactividad y el riesgo y las consecuencias a largo plazo para la salud. Por suerte en esta historia, no se dieron cientos de miles de casos.

Por raro que parezca, fueron los m√°s pudientes los afectados.

Radithor, la bebida que te da m√°s que alas

Radithor. Wikimedia Commons

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Radithor era una patente de un medicamento y uno de los mejores ejemplos de lo mal que se informaba acerca de la radiactividad. Consistía en agua destilada con radio, una fórmula que se fabricó entre 1918 a 1928 por Bailey Radium Laboratories en New Jersey.

El due√Īo de la compa√Ī√≠a (y jefe de los laboratorios) era William J. A. Bailey, ex estudiante de Harvard que nunca lleg√≥ a ser m√©dico y que anunciaba su producto como ‚Äúuna cura para los muertos vivientes‚ÄĚ. Adem√°s era un producto tremendamente caro (1 d√≥lar de la √©poca la botella peque√Īa) que tambi√©n aseguraba curar la impotencia, entre otros males.

Obviamente no exist√≠an evidencias sobre el beneficio sexual para humanos, pero Bailey se apoy√≥ en un art√≠culo cient√≠fico para afirmar que el agua de radio podr√≠a aumentar tambi√©n ‚Äúla pasi√≥n sexual‚ÄĚ. Dicho de otra forma, para muchos hombres aquello era lo m√°s parecido al Viagra actual. Eso s√≠, √ļnicamente para la gente con dinero.

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El caso Byers y el ata√ļd de plomo

Eben Byers. Wikimedia Commons

Uno de los clientes m√°s famosos de Radithor fue Eben Byers, un industrial de Pittsburgh y golfista aficionado de cierta reputaci√≥n. Byers comenz√≥ tomando Radithor para ayudarle a curar un brazo roto. Sin embargo y aunque el producto no conten√≠a ning√ļn narc√≥tico, Byers se volvi√≥, al menos psicol√≥gicamente, adicto a √©l.

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El hombre sigui√≥ consumiendo grandes cantidades de RadiThor incluso despu√©s de que su brazo se hubiese curado. De hecho y seg√ļn los informes posteriores, lleg√≥ a tomar una o dos botellas al d√≠a durante m√°s de tres a√Īos. Este hecho ha sido verificado por muchos de sus conocidos, a quienes Byers les contaba las bondades de la f√≥rmula.

¬ŅQu√© ocurri√≥? Que su afici√≥n a Radithor lo acab√≥ matando el 31 de marzo de 1932. Desafortunadamente para √©l, el radio ingerido pas√≥ a los huesos, y con ello toda su energ√≠a de radiaci√≥n se deposit√≥ en el tejido √≥seo. Con el paso del tiempo el radio expandi√≥ una enorme dosis de radiaci√≥n al esqueleto de Byers. El tipo desarroll√≥ agujeros en su cr√°neo, perdi√≥ la mayor parte de su mand√≠bula y sufri√≥ una variedad de otras enfermedades relacionadas con los huesos.

El caso de Byers se hizo p√ļblico y fue una lecci√≥n para todos. Pero tambi√©n fue una verg√ľenza para las autoridades, quienes no informaron lo suficiente sobre los peligros del radio. De hecho, la comunidad m√©dica hab√≠a estado estudiando los efectos sobre la salud del radio desde su descubrimiento por Marie y Pierre Curie en 1898.

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Foto: AP

Cuando Byers muri√≥ fue enterrado en un ata√ļd revestido de plomo para bloquear la radiaci√≥n liberada de los huesos de su cuerpo. Treinta y tres a√Īos despu√©s, en 1965, un cient√≠fico del MIT, Robley Evans, exhum√≥ el esqueleto de Byers para medir la cantidad de radio en sus huesos. El radio tiene una vida media de 1.600 a√Īos, por lo que los huesos de Byers habr√≠an tenido pr√°cticamente la misma cantidad de radio que el d√≠a en que muri√≥.

Basado en el consumo de Radithor que report√≥ el propio Byers, Evans predijo que el cuerpo de Byers contendr√≠a alrededor de 100.000 becquerel de radioactividad. Lo que encontr√≥ fue que los restos √≥seos de Byers ten√≠an en realidad un total de 225.000 becquerel. Tras las mediciones de radio el investigador devolvi√≥ los huesos de Byers a su ata√ļd de plomo, lugar donde permanecen hasta el d√≠a de hoy (con la misma radioactividad).

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El consumo de estas bebidas energ√©ticas nunca se convirti√≥ en una gran crisis para salud p√ļblica por dos razones. En primer lugar porque el resto de bebidas ‚Äúenerg√©ticas‚ÄĚ de aquella √©poca eran un fraude y no conten√≠an radio. En segundo lugar y como dec√≠amos, porque el precio de Radithor era caro y √ļnicamente los ricos eran capaces de beberlo diariamente. [Wikipedia, LiveScience, UncPress]