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Ciencia

Reconstruyen la red de canales que hizo florecer la ciudad mesopotámica de Eridu hace 6000 años

Un equipo internacional ha mapeado la antigua red de irrigación de Eridu, en el sur de Irak. El hallazgo revela una sofisticada gestión comunitaria del agua que transformó el paisaje mesopotámico hace más de 6000 años
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En pleno desierto del sur de Irak, una red olvidada bajo la arena acaba de revelar cómo floreció una de las primeras ciudades del mundo. Gracias a tecnologías modernas como imágenes satelitales CORONA y escaneos LiDAR, un equipo de arqueólogos ha logrado reconstruir el sistema de canales de irrigación de Eridu, una ciudad clave de la antigua Mesopotamia, activa hace unos 6000 años.

Este hallazgo no solo demuestra la existencia de una ingeniería hidráulica avanzada en tiempos tan remotos, sino que también cambia por completo nuestra comprensión sobre el papel de la comunidad en el desarrollo urbano temprano.

Eridu: una ciudad pionera en medio del desierto

Sistema De Irrigacion De Eridu Mesopotamia
© Birmingham Museums Trust – Unsplash

Fundada alrededor del 5400 a.C., Eridu es considerada por muchos como la primera ciudad de la humanidad. Situada en el extremo sur de Mesopotamia, su entorno árido la obligó a desarrollar sistemas artificiales para garantizar el abastecimiento de agua. Lo que los arqueólogos han confirmado ahora es que estos sistemas no solo existían, sino que eran extensos, organizados y eficientes.

La red identificada incluye canales primarios, secundarios y terciarios que abastecían zonas agrícolas al este y noreste de la ciudad. Algunos canales se extendían por más de 4 kilómetros en líneas rectas, lo que implica una planificación estructurada y un profundo conocimiento del terreno y del manejo del agua.

Tecnología al servicio de la arqueología

El descubrimiento fue posible gracias a la combinación de varios métodos de vanguardia. Por un lado, se analizaron imágenes del programa de satélites espía estadounidense CORONA (de los años 60 y 70), y por otro, se incorporaron datos LiDAR y trabajo de campo. Este enfoque permitió detectar los antiguos canales, hoy casi invisibles en superficie pero perfectamente trazables desde el cielo.

La claridad con la que aparecen estas estructuras en las imágenes se debe también al estado actual del terreno: la aridez y erosión han dejado expuestos los sedimentos que rellenan los cauces, haciendo visible un mapa oculto durante milenios.

Una gestión comunitaria del agua

Sistema De Irrigacion De Eridu Mesopotamia
© Alex Presa – Unsplash

A diferencia de teorías anteriores que atribuían las grandes obras hidráulicas a reyes o autoridades centralizadas, este nuevo análisis sugiere que la red de canales de Eridu fue construida y mantenida por comunidades locales. La necesidad de coordinar su funcionamiento implicaría consenso, colaboración y organización social avanzada, mucho antes de la aparición de grandes estados.

Además, los investigadores identificaron canales perennes y estacionales, lo que apunta a un manejo sofisticado del recurso hídrico y un profundo entendimiento del entorno natural.

Las parcelas irrigadas eran relativamente pequeñas, lo que indica una agricultura de subsistencia diversificada más que una producción intensiva o especializada. Esto refuerza la idea de que, antes del auge de los monocultivos del periodo Uruk (c. 4000–3100 a.C.), existió un modelo agrícola flexible, resiliente y adaptado al medio ambiente.

Un centro religioso y logístico

Eridu no solo fue un núcleo agrícola. También cumplió un papel religioso clave: albergaba uno de los templos más antiguos dedicados al dios Enki. Su ubicación dentro de la red sugiere que funcionaba como nodo de articulación, recibiendo productos agrícolas y posiblemente redistribuyéndolos, al mismo tiempo que concentraba prácticas rituales.

Adaptación frente al cambio ambiental

El estudio también reveló cómo la ciudad y su entorno fueron adaptándose a lo largo del tiempo. El desplazamiento del Golfo Pérsico y los cambios en el curso del Éufrates alteraron los flujos de agua, lo que obligó a construir nuevos canales, reutilizar antiguos y explotar humedales cercanos.

Este hallazgo obliga a revisar las cronologías tradicionales sobre el desarrollo urbano y agrícola en la región. La existencia de una red de irrigación tan compleja en el V milenio a.C. implica que la organización social y tecnológica de estas comunidades era mucho más avanzada de lo que se pensaba.

Además, resalta el papel de las comunidades locales en la transformación del paisaje mesopotámico, desafiando narrativas centradas exclusivamente en el poder estatal. Eridu, una ciudad de pioneros, vuelve a ocupar un lugar central en los orígenes de la civilización.

[Fuente: Muy Interesante]

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