Foto: Serge Ka / Shutterstock

Taylor Wallace trabaja construyendo muebles y equipamiento para locales comerciales. Hace dos meses, Wallace observ√≥ las labores de un equipo de limpieza que estaba trabajando en un antiguo almac√©n de los a√Īos 40 y se acerc√≥ a curiosear. Antes de bajar a aquel s√≥tano ten√≠a 500 discos de vinilo. Ahora su colecci√≥n supera los 50.500.

Advertisement

El s√≥tano que la compa√Ī√≠a de basureros Junk King estaba vaciando estaba lleno hasta el techo de discos de vinilo. En total hab√≠a 170 pal√©s industriales y 75 estanter√≠as llenos de discos hasta la bandera. Las √≥rdenes eran las √≥rdenes (El s√≥tano deb√≠a quedar vac√≠o) pero a la compa√Ī√≠a no le import√≥ que Wallace acelerara ese trabajo llev√°ndose una parte a la oficina que, afortunadamente, acababa de alquilar en el mismo edificio.

El problema era que no hab√≠a tiempo de seleccionar, as√≠ que Wallace hizo lo que buenamente pudo y eligi√≥ estanter√≠as por calidad y por g√©nero. Termin√≥ llev√°ndose un poco m√°s de la cuenta. Despu√©s de 10 d√≠as empaquetando d√≠a y noche, este entusiasta de los vinilos termin√≥ con 12 pal√©s de 450 kilos cada uno. Seg√ļn los c√°lculos, se ha llevado algo m√°s de 50.000 discos, y lo que m√°s le duele es que el resto haya acabado en alg√ļn vertedero.

Por supuesto, el coleccionismo no es lo √ļnico que motivaba a este amante de la m√ļsica. La idea de Wallace es clasificar el bot√≠n y vender los discos m√°s valiosos para ayudar a financiar su nueva oficina, y ah√≠ es donde comienza el problema. ‚ÄúEsto no va a hacerse en un d√≠a‚ÄĚ, confiesa en una entrevista a MEL. ‚ÄúIncluso aunque logre catalogar 100 discos al d√≠a, esto va a llevar bastante tiempo‚ÄĚ, a√Īade.

Advertisement

Wallace, repasando sus nuevas adquisiciones. Foto: MEL

Entre la colecci√≥n a√ļn no ha aparecido ning√ļn tesoro, pero s√≠ √°lbumes que cuestan sus buenos 30 d√≥lares en eBay. La colecci√≥n incluye de todo, desde Lionel Richie a la banda sonora de la pel√≠cula Zorba el Griego, la banda sonora de Star Wars, Grateful Dead, Michael Jackson, KISS... M√ļsica para toda una vida.

A estas alturas la gran pregunta es ¬Ņc√≥mo demonios terminaron todos esos discos abandonados en un almac√©n en primer lugar? La respuesta a esa pregunta es The Record Exchange, una tienda de vinilos nuevos y usados que funcion√≥ en Chicago entre 1977 y 2004. Su propietario, Gary Horwitz, la abri√≥ para acercar la m√ļsica a la gente, y logr√≥ su objetivo. The Record Exchange fue un √©xito y hasta sirvi√≥ de inspiraci√≥n a la m√≠tica pel√≠cula High Fidelity.

Advertisement

Horwitz compraba los discos al por mayor con la idea de que alg√ļn d√≠a tendr√≠an alg√ļn valor, pero le pill√≥ la jubilaci√≥n. Este mismo a√Īo, el promotor de The Record Exchange se mud√≥ a Hawai con dos contenedores repletos de vinilos seleccionados (unos 120.000) y la intenci√≥n de abrir una estaci√≥n de radio en la isla. Respecto a las toneladas de discos que dej√≥ en el almac√©n, Horwitz se encoge de hombros. ‚ÄúSeleccionar√°n lo que tenga alg√ļn valor, y el resto probablemente lo tiren, pero yo no har√≠a eso a la ligera. Algunos de esos discos son primeras ediciones. Si alguien tiene el tiempo y la paciencia, puede encontrar aut√©nticas joyas.‚ÄĚ

Parece que Wallace ha recogido el guante lanzado por el due√Īo de The Record Exchange. Ahora solo falta que se haya llevado los 50.000 en los que hab√≠a algo de valor. [v√≠a MEL]