Las cataratas de sangre. Wikimedia Commons

Sab√≠amos que las fascinantes cataratas de sangre en el √Ārtico ten√≠an ese color caracter√≠stico por la acumulaci√≥n de √≥xido de hierro en el agua salada, pero el origen del flujo que pasaba a trav√©s del glaciar era un misterio desde que fueron descubiertas en 1911. Un equipo de investigadores ha resuelto el puzzle.

El glaciar Taylor se encuentra en la Antártida. Una mole de 54 kilómetros de longitud que se extiende por la meseta de la Tierra de Victoria hasta la parte oeste del valle de Taylor, al norte de los Montes Kukri. Descubierto por la expedición Discovery entre 1901 y 1904, si por algo se ha hecho famosa esta gruesa masa de hielo es por un fenómeno desconcertante: las llamadas cataratas de sangre.

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La sangre del hielo

Imagen del enclave en 2011. Wikimedia Commons

Este paraje tan bello como enigm√°tico fue descubierto en el a√Īo 1911 por el ge√≥logo australiano Thomas Taylor (el hombre que dio nombre al valle). En aquel entonces los exploradores pensaron que el color rojo se deb√≠a a la acumulaci√≥n de algas rojas (Rhodophyta).

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Pasaron los a√Īos y los estudios posteriores arrojaron luz sobre el origen de ese color tan caracter√≠stico: la culpa era de la presencia del √≥xido de hierro. Aquellos que son poco solubles se depositan en la superficie helada despu√©s de que el ion ferroso presente en el agua salada l√≠quida se oxide al entrar en contacto con el ox√≠geno atmosf√©rico. Estos iones ferrosos que son m√°s solubles provienen del Mioceno, es decir, que estamos hablando de un fen√≥meno de hace millones de a√Īos.

Adem√°s hay que tener en cuenta que el glaciar Taylor no se encuentra congelado en su totalidad y que su fondo marino cuenta con una salmuera con una concentraci√≥n de sal hasta cuatro veces superior a los oc√©anos que tenemos en la superficie del planeta. Otro dato importante a tener en cuenta en las ‚Äúcataratas‚ÄĚ son sus implicaciones. Los an√°lisis qu√≠micos y biol√≥gicos indican que hay un extra√Īo ecosistema subglacial: las llamadas bacterias aut√≥trofas que metaboliza iones de hierro y azufre.

Esquema que muestra como la vida microbiana ha podido sobrevivir al frío, a la oscuridad y a la falta de oxígeno. Wikimedia Commons

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Los estudios posteriores encontraron más de un docena de microbios que vivían prácticamente sin oxígeno. Sorprendente, porque nunca antes se había observado en la naturaleza el proceso metabólico mediante el cual los microbios utilizan un sulfato como catalizador para respirar con iones férricos y metabolizar la materia orgánica microscópica atrapada con este compuesto químico.

Su importancia, como ha ocurrido tantas veces en los polos de la Tierra, radica en la posibilidad de estudiar condiciones de vida (microbiana) en condiciones extremas y extrapolarlas a los algoritmos y variables de los estudios sobre la vida fuera de nuestro peque√Īo planeta.

Por eso se buscaba la llave que atara todos los cabos, el origen de esa agua, el cual se estimaba entre 1,5 y 2 millones de a√Īos. ¬ŅD√≥nde estar√≠a esa fuente y qu√© nos podr√≠amos encontrar en ella?

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La primera parte del misterio acaba de resolverse.

El origen de la sangre

Glaciar Taylor. Wikimedia Commons

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Un equipo de la Universidad de Alaska y Colorado ha utilizado un radar penetrante de hielo para seguir cuidadosamente el flujo del agua roja hasta 300 metros bajo el glaciar. All√≠ se encontraron con la sorpresa: un sistema circulatorio interno de piscinas y caminos de salmuera, una evidencia de que ese ‚Äúflujo‚ÄĚ de sangre es una v√°lvula de liberaci√≥n para algunas de las presiones que surgen en esos 54 kil√≥metros de hielo. Seg√ļn explica la investigadora Christina Carr:

Movimos las antenas del radar alrededor del glaciar en patrones para que pudiéramos ver lo que estaba debajo de nosotros dentro del hielo, como si un murciélago usara la ecolocalización para ver las cosas a su alrededor.

Tal y como explican, las cataratas de sangre son un caso muy especial. El glaciar Taylor es tan fr√≠o que realmente no deber√≠a tener ning√ļn tipo de agua l√≠quida que fluya a trav√©s de ella. En este caso los cient√≠ficos descubrieron que la salinidad del agua (la que baja la temperatura de congelaci√≥n) y el calor latente de la congelaci√≥n (as√≠ es, aunque parezca notener sentido) ayudan a explicar c√≥mo las cataratas siguen fluyendo. Seg√ļn el glaci√≥logo Erin Pettit:

Aunque suene contraintuitivo, el agua libera calor a medida que se congela, y ese calor calienta el hielo que rodea en más frío. De hecho, Taylor es ahora el glaciar más frío del mundo para tener agua que fluye constantemente.

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M√°s de 100 a√Īos despu√©s de su descubrimiento, hoy podemos asegurar que ese fen√≥meno tan bello y desconcertante nace de una gran fuente de agua salada atrapada en las profundidades de Taylor durante m√°s de un mill√≥n de a√Īos. No s√≥lo eso, tambi√©n podemos asegurar que el agua l√≠quida pude existir dentro de un glaciar extremadamente fr√≠o, un fen√≥meno que antes consider√°bamos completamente imposible. [Wired, Wikipedia, Cambridge]