A 120 metros de profundidad, frente a las costas griegas, el Britannic —hermano menor del Titanic— guarda desde hace más de un siglo fragmentos de su historia. Ahora, un grupo de científicos y once buzos profesionales ha logrado recuperar algunos de sus objetos más valiosos.
El hallazgo incluye piezas tan simbólicas como la campana de alarma del barco, una lámpara de señalización, binoculares de observación y azulejos de cerámica que decoraban un baño turco de lujo. Todos estos elementos fueron rescatados bajo la supervisión del Eforato de Antigüedades Submarinas de Grecia, en el marco de una investigación dirigida por el historiador británico Simon Mills y la Fundación Britannic.
De hospital flotante a tumba marina

El Britannic nació con la misma ambición que su gemelo, el Titanic: convertirse en un emblema de la White Star Line en la ruta entre Europa y Nueva York. Sin embargo, su destino fue muy diferente. Tras su botadura en 1914 y en plena Primera Guerra Mundial, fue requisado como buque hospital. En noviembre de 1916, durante una misión en el Mediterráneo, una explosión en la proa lo condenó.
⚓️ Un grupo de buzos de aguas profundas recuperó los primeros objetos del HMHS Britannic, barco gemelo del Titanic hundido en 1916 frente a Grecia, informó el Ministerio de Cultura griego.
🔍 Entre las piezas halladas a 120 metros de profundidad figuran la campana de alarma, una… pic.twitter.com/qI0jNh05pR
— JaliscoTV (@JaliscoTV) September 16, 2025
A diferencia del Titanic, que se hundió en poco más de dos horas, el Britannic tardó 55 minutos en desaparecer en el canal de Kea. De sus 1.125 tripulantes, 30 murieron en la tragedia. Una de las supervivientes fue Violet Jessop, la azafata argentina que también había salido ilesa del hundimiento del Titanic en 1912.
¿Mina o torpedo?

El misterio de su final sigue abierto. Mientras la prensa británica de la época atribuyó el hundimiento a un ataque con torpedos alemanes —un acto de guerra contra un hospital flotante—, otros especialistas sostienen que la causa fue una mina en aguas del Egeo. La investigación nunca se cerró de manera definitiva, lo que ha envuelto al Britannic en un halo de duda y polémica histórica.
Del fondo del Egeo a un museo

Los objetos rescatados no quedarán ocultos en archivos. Grecia planea exhibirlos en el nuevo Museo de Antigüedades Submarinas, en construcción en el puerto del Pireo, cerca de Atenas. Allí formarán parte de una muestra que no solo recordará al Britannic, sino que también pondrá en valor la arqueología submarina como ventana a episodios olvidados del siglo XX.
Mientras tanto, el pecio del Britannic continúa sumergido, custodiando secretos que tal vez nunca emerjan. Pero cada fragmento recuperado acerca un poco más a los investigadores a comprender la vida —y la muerte— de este coloso que, aunque eclipsado por la fama del Titanic, guarda una historia igual de fascinante.