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Rusia detalla los planes de su estación espacial independiente, que espera lanzar en 2028

ROSS sería una estación espacial principalmente autónoma, con visitas ocasionales de tripulación humana

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Concepto de la Estación de Servicio Orbital Rusa (ROSS) tras su segunda fase de construcción
Concepto de la Estación de Servicio Orbital Rusa (ROSS) tras su segunda fase de construcción
Imagen: RKK Energía / Roscosmos

Rusia anunció el martes su decisión de retirarse de la Estación Espacial Internacional después de 2024, lo cual no es un intervalo de tiempo concreto. Pero el diseñador general de RKK Energía ofreció después detalles específicos sobre los planes de la empresa estatal para la nueva estación espacial rusa.

Publicados por Roscosmos en formato entrevista y traducidos al inglés por la divulgadora Katya Pavlushchenko, los planes de una futura estación espacial de Rusia, conocida como Estación de Servicio Orbital Rusa (ROSS), incluyen una fecha de lanzamiento para 2028 y de finalización de la primera fase para 2030.

Su órbita heliosíncrona permitiría a ROSS estudiar los polos de la Tierra
Su órbita heliosíncrona permitiría a ROSS estudiar los polos de la Tierra
Imagen: RKK Energía / Roscosmos
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Vladimir Soloviev, diseñador general de RKK Energía y director de vuelo del segmento ruso de la Estación Espacial Internacional, dijo en la entrevista que ROSS se operará inicialmente en una órbita heliosíncrona a 334 km de altitud con una inclinación de 96,8° para, posteriormente, moverla a 372 km y 96,9º, lo que permitirá observar la mayor parte del territorio ruso (entre otros países).

Aunque no es una órbita polar, esta órbita permitiría a Rusia estudiar los dos polos de la Tierra con todo tipo de sensores. Al mismo tiempo, sus tripulantes estarían menos protegidos por la magnetosfera terrestre que los de la Estación Espacial Internacional, lo que daría pie a Rusia a realizar experimentos médicos sobre la reacción del cuerpo humano a la radiación en el espacio.

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En cuanto a la tripulación, ROSS sería una estación principalmente autónoma, sin presencia humana por una cuestión de eficiencia y costes, pero con visitas opcionales. La presencia permanente de una tripulación consume mucha energía, y sin ella, esta energía puede usarse para realizar más experimentos, explica Soloviev. Aun así, las visitas serían valiosas para realizar experimentos que no fueran posibles en la ISS y la Mir por su orientación estable.

ROSS se construiría en dos fases. La primera comenzaría en 2028 con el lanzamiento del módulo NEM desde el cosmódromo Vostochni mediante un cohete Angará A5M. Ese mismo año se lanzaría un módulo de conexión con seis puertos de acoplamiento, que permitiría las primeras misiones tripuladas.

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El NEM tendría dos cabinas de tripulante y un baño. Un módulo base lanzado para 2030 añadiría dos cabinas de tripulante y un segundo baño. Tripulaciones de hasta cuatro cosmonautas volarían a ROSS en naves Soyuz dos veces al año desde Baikonur. Las naves Progress se encargarían de entregar carga.

Aunque reporteros de la industria como Eric Berger, Chris Bergin y la propia Pavlushchenko se muestran escépticos, presumiblemente por las dificultades económicas que enfrenta Rusia tras la invasión de Ucrania, Roscosmos espera terminar la primera fase de ROSS en 2030.

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La segunda fase ampliaría la estación espacial con dos módulos de gran tamaño y un módulo de servicio parcialmente presurizado para que los satélites reposten combustible, sean reequipados y regresen a sus operaciones. En la segunda fase, la tripulación y la carga viajarían a ROSS en las nuevas naves Oryol, que serían lanzadas con un cohete Angará A5M.

Según Soloviev, ROSS es un paso necesario antes de los vuelos tripulados de Rusia a la Luna. RKK Energía comenzará a trabajar en el diseño preliminar de la estación espacial este mismo año.

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La NASA planea abandonar la Estación Espacial Internacional para 2030, por lo que, de cumplirse el objetivo de lanzamiento de ROSS en 2028, la nueva estación espacial rusa y la ISS podrían convivir durante un par de años.