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Ciencia

La NASA acaba de poner en marcha el plan más ambicioso desde las misiones Apolo para construir una colonia humana en la Luna. Jeff Bezos tendrá la responsabilidad de iniciar el proyecto en 2026

Estados Unidos quiere comenzar a construir infraestructura permanente en el polo sur lunar antes de la próxima década. Para ello, la NASA encargó a Blue Origin, la empresa espacial de Jeff Bezos, la primera misión robótica del programa Moon Base, una operación que servirá para preparar el terreno de las futuras bases humanas.
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La carrera espacial ya no se parece demasiado a la del siglo XX. Los gobiernos siguen marcando los objetivos, pero ahora dependen de multimillonarios tecnológicos para intentar alcanzarlos. Y la NASA acaba de dejarlo bastante claro: si Estados Unidos quiere construir la primera colonia humana permanente en la Luna, necesitará que Jeff Bezos y Elon Musk consigan algo que todavía nadie ha logrado desde las misiones Apolo.

Aterrizar de forma fiable en la superficie lunar.

Este martes, el administrador de la NASA, Jared Isaacman, anunció el inicio oficial del programa Moon Base, un ambicioso plan destinado a preparar la futura presencia humana permanente en el polo sur de la Luna. El primer paso llegará en otoño de 2026 con una misión robótica encargada a Blue Origin, la empresa espacial fundada por Jeff Bezos. Y eso convierte al magnate de Amazon en la primera pieza clave del proyecto lunar más ambicioso de Estados Unidos en más de medio siglo.

Blue Origin será la encargada de inaugurar el programa Moon Base

La misión se llamará Moon Base 1 y tendrá como destino el polo sur lunar, una región que la NASA considera estratégica para establecer futuras bases habitables. Allí existen cráteres en sombra perpetua donde podrían acumularse reservas de hielo, fundamentales para producir agua, oxígeno e incluso combustible espacial. Pero también es uno de los entornos más hostiles imaginables.

Las temperaturas pueden descender hasta los 200 grados bajo cero durante noches lunares que duran aproximadamente dos semanas terrestres. Además, gran parte del terreno permanece permanentemente oscuro y extremadamente accidentado. Precisamente por eso la NASA quiere comenzar enviando robots antes de exponer astronautas a misiones prolongadas.

La operación servirá también como estreno del aterrizador lunar Blue Moon, desarrollado por Blue Origin. Una versión más avanzada de esta nave competirá además con el Starship de SpaceX para transportar astronautas en futuras misiones Artemis.

La NASA quiere pasar de visitas breves a una colonia permanente

El objetivo ya no es únicamente “volver” a la Luna. La agencia estadounidense está empezando a hablar directamente de colonización lunar.

Según explicó Carlos García Galán (ingeniero español y director del programa Moon Base de la NASA), el proyecto se desarrollará en varias fases. La primera, prevista entre 2026 y 2029, consistirá en una extensa campaña de reconocimiento robótico.

La agencia planea realizar hasta 21 misiones lunares durante esos años. La idea es estudiar cómo sobrevivir durante largos períodos en condiciones extremas, desplegar vehículos de exploración, probar drones e instalar instrumentos científicos capaces de analizar el entorno lunar en profundidad. Todo eso antes de construir hábitats permanentes.

El programa también depende de empresas que ya fracasaron intentando aterrizar en la Luna

La NASA acaba de poner en marcha el plan más ambicioso desde las misiones Apolo para construir una colonia humana en la Luna. Jeff Bezos tendrá la responsabilidad de iniciar el proyecto en 2026
© NASA.

Blue Origin no será la única compañía implicada. La NASA también encargará nuevas misiones a Astrobotic e Intuitive Machines, dos empresas privadas que ya tuvieron intentos problemáticos en la Luna.

Astrobotic intentará repetir el aterrizaje de su módulo Griffin después del fracaso de 2024, mientras que Intuitive Machines buscará mejorar el accidentado desempeño de su sonda Athena tras varios intentos complicados. Y eso revela algo importante sobre la situación actual del programa lunar estadounidense.

La NASA todavía no dispone de un sistema plenamente operativo capaz de llevar astronautas a la superficie lunar. Por eso depende enormemente de compañías privadas que siguen atravesando fases muy experimentales.

Elon Musk sigue siendo la otra gran pieza del plan lunar

Aunque Blue Origin inaugurará Moon Base, SpaceX continúa siendo fundamental para Artemis. El Starship de Elon Musk es actualmente uno de los vehículos seleccionados para transportar astronautas en futuras misiones lunares. Si las pruebas funcionan correctamente, la NASA espera utilizar estas naves en Artemis 4 y Artemis 5 durante 2028. Pero todavía existen enormes incertidumbres.

La agencia planea probar inicialmente estos aterrizadores en órbita terrestre antes de arriesgar misiones tripuladas reales. Y cualquier retraso podría modificar completamente el calendario lunar estadounidense. Aun así, Jared Isaacman parece decidido a recuperar el espíritu original de la NASA: intentar proyectos que hoy parecen casi imposibles.

El verdadero objetivo no es la Luna. Es Marte

Aunque el programa Moon Base se centra oficialmente en el polo sur lunar, la NASA lo considera sobre todo un campo de entrenamiento para algo mucho más lejano.

Marte.

La Luna funcionaría como una plataforma intermedia donde aprender a mantener humanos durante largos períodos fuera de la Tierra, desarrollar sistemas energéticos autónomos y probar tecnologías de supervivencia extrema.

Por eso las futuras bases lunares incluirían:

  • hábitats parcialmente permanentes,
  • vehículos presurizados,
  • redes de telecomunicaciones orbitales,
  • sistemas robotizados de construcción,
  • y centrales nucleares capaces de proporcionar energía constante durante las larguísimas noches lunares.

La segunda fase del proyecto comenzaría a partir de 2029 con instalaciones habitables provisionales. Y si el calendario se mantiene (algo que históricamente nunca ocurre del todo en exploración espacial) las primeras bases permanentes podrían aparecer después de 2032.

La Luna vuelve a parecerse a una frontera tecnológica global

Hay algo bastante simbólico en todo esto. Hace apenas unos años, la idea de construir colonias humanas en la Luna parecía ciencia ficción lejana. Hoy, las principales potencias espaciales están diseñando vehículos, infraestructuras y planes concretos para intentarlo durante las próximas décadas.

China tiene sus propios proyectos lunares. Estados Unidos acelera Artemis. Y empresas privadas como SpaceX o Blue Origin compiten por convertirse en las primeras capaces de construir la infraestructura necesaria fuera de la Tierra. Quizá lo más llamativo es que el regreso humano a la Luna ya no se plantea como una simple visita simbólica.

Ahora la discusión gira alrededor de algo muchísimo más ambicioso: cómo empezar a vivir allí de forma permanente.

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