Los investigadores del Instituto de Trasplantes Langone de la Universidad de Nueva York ganaron la Feria de Ciencias Gizmodo 2026 por su continuo trabajo en el desarrollo de trasplantes de órganos animales en humanos, conocidos como xenotrasplantes.
La pregunta
¿Podremos alguna vez crear una provisión segura y confiable de órganos para quienes los necesitan?
Los resultados
En septiembre de 2021 Robert Montgomery y su equipo llevaron a cabo un procedimiento novedoso: trasplantaron un órgano de cerdo genéticamente modificado a un cuerpo humano que estaba todavía intacto, aunque neurológicamente muerto. La familia del paciente había dado autorización para mantener su cuerpo en un respirador mientras durara el experimento. Y durante 52 horas el riñón del cerdo pareció comportarse como un riñón humano sin señales inmediatas de rechazo.

El equipo ha llevado a cabo seis de estos estudios, dos de ellos con corazones de cerdo. También hizo xenotrasplantes experimentales con humanos vivos, basándose en el uso compasivo lo que significa que eran personas sin ninguna otra alternativa médica.
Todo este trabajo del equipo de la NYU y otros más ahora culmina en el primer ensayo clínico en el mundo de la tecnología para personas con enfermedad renal en etapa terminal: el estudio EXPAND, auspiciado por la United Therapeutics Corporation, una de las dos compañías de EE.UU. que crea estos órganos de cerdo editados. El primer paciente de este ensayo recibió su riñón modificado en NYU Langone Health en noviembre pasado.
Por qué
La simple verdad es que los médicos no tienen suficiente cantidad de órganos. Hoy hay más de 100.000 personas en EE.UU. en lista de espera para un trasplante, y cada siete minutos se suma alguien más. Cada año se hacen 49.000 trasplantes y se calcula que cada día mueren unas 12 personas de las que esperan en esa lista.
Desde hace mucho tiempo los investigadores han albergado esperanzas de que esa brecha se pueda cubrir con órganos de animales, pero las diferencias biológicas que hacen que nuestro cuerpo sea distinto al de un cerdo o un mono impiden que esa esperanza se convierta en realidad. Sin embargo, en los últimos años los avances en edición genética como el CRISPR han permitido que la ciencia elimine los genes de cerdos que causan esa incompatibilidad, añadiendo otros genes para que sean más compatibles. Uno de esos cambios en estos cerdos modificados es eliminar la capacidad de producir alfa-gal, un azúcar que abunda en los músculos de casi todos los mamíferos con excepción de muchos primates y los humanos. Los cerdos que se usan para estas pruebas tienen 10 ediciones genéticas: cuatro eliminaciones y seis adiciones.
Estas innovaciones han hecho que sea posible pensar en un mundo en el que los xenotrasplantes puedan de veras resolver la crisis de escasez de órganos. Una crisis que Montgomery conoce muy bien como médico y como receptor de un corazón donado en 2018.
“Aunque soy un cirujano de trasplantes, solo veo las historias de éxito. Veo gente que entra en la lista y luego, recibe un órgano trasplantado. Hay un sesgo importante de supervivencia entre los que somos médicos que hacemos trasplantes porque no vemos a todos los que mueren cada día esperando un órgano”, le dijo Montgomery a Gizmodo. “Cuando tuve que ponerme esos zapatos y ver lo improbable que era conseguir un trasplante a tiempo, eso cambió la forma en que pensaba y me hizo despertar, jurando que pasaría el resto de mi carrera tratando de encontrar otra forma de conseguir órganos”.
Ganadores
Estamos en los inicios de los xenotrasplantes, y aún con la llegada de los cerdos genéticamente editados, ha habido obstáculos. Un reciente trasplante de corazón a una persona viva, realizado en la Universidad de Maryland, probablemente haya fallado en parte debido a un virus oculto en el órgano del cerdo que eventualmente causó una infección (la persona murió dos meses después del trasplante). El registro actual de supervivencia de una persona con un riñón de cerdo genéticamente editado solo es de 271 días, mucho menos que los años o décadas de uso de un riñón humano donado.
Con todo, incluso los fracasos han ayudado a avanzar. Hoy, por ejemplo, es más amplio el análisis y eliminación de virus latentes en cerdos. Montgomery además señala que en el caso de los trasplantes humanos hubo también desafíos similares, como cortos períodos de supervivencia. En comparación con aquello, el campo de los xenotrasplantes parece avanzar mucho más rápido, indicó.
Aunque este ensayo clínico por sí mismo no abarcaría los xenotrasplantes como alternativa de uso a intervenciones como la diálisis, Montgomery espera que llegue ese momento en un futuro no tan lejano. A partir de allí, se abriría todo un nuevo mundo de posibilidades.
“Podría cambiarlo todo en los trasplantes. Haría que el órgano estuviera a la espera del paciente y no, al revés. Esencialmente podríamos enviar un órgano a quien lo necesite y sea candidato razonable”, dijo. “Eventualmente creo que va a cambiar las expectativas de vida porque podremos reemplazar un órgano cuando sea necesario. Como cuando un coche es viejo y extiendes su ciclo útil. La única razón por la que ahora no podemos lograrlo es que no tenemos suficiente cantidad de órganos. Así que si eliminas la escasez de órganos, pienso que abrirás un futuro que se verá totalmente diferente”.
Lo que vendrá
La primera parte del ensayo EXPAND será con seis pacientes no elegibles para un trasplante de riñón convencional, y servirá para validar la seguridad de la intervención. Si todo va bien, el ensayo integrará 44 pacientes más aproximadamente en 2027. En ese grupo habrá pacientes de la lista de espera que probablemente morirían sin un trasplante convencional.
Montgomery dice que en los próximos cinco años la FDA bien podría decidir aprobar estos riñones para uso general, basándose en los resultados del ensayo.
El equipo
Llegar a este punto ha sido un enorme emprendimiento para el equipo de la NYU y sus asociados.

“Siempre muestro una diapositiva de todos nuestros colaboradores y miembros del equipo, y somos unos trescientos o cuatrocientos. También está la compañía que cría a los cerdos, que hace las ediciones genéticas, que los mantiene en instalaciones libres de patógenos y los analiza buscando virus. Además, toda la gente del quirófano cuando hacemos el trasplante, y toda la gente que cuida al paciente después. En la investigación colaboramos con otras instituciones especializadas en diferentes áreas. Además están las compañías que hacen las drogas inmunosupresoras que usamos en estos ensayos”, dijo Montgomery. “Somos una comunidad enorme”.
Cuando el ensayo EXPAND se amplíe, se espera que haya diez centros diferentes llevando a cabo estos trasplantes. La compañía eGenesis también avanza con un ensayo clínico similar, con su propio riñón de cerdo editado genéticamente.
Aquí está la lista de ganadores de la Feria de Ciencias Gizmodo 2026.