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Un australiano de 67 años ha estado a punto de sufrir una intoxicación fatal con cianuro por tratar de prevenir el cáncer. El paciente se estaba tratando de manera descontrolada con extracto de semillas de albaricoque, una sustancia natural muy utilizada en algunas terapias de medicina alternativa.

En pequeñas dosis, el extracto de albaricoque (una fruta que en Latinoamérica también se conoce como “damasco” o “chabacano”) no es dañino, pero en este caso la víctima estaba tomando casi 18 miligramos diarios de la sustancia que él mismo sintetizaba a partir de semillas de huesos de albaricoque.

En Australia está prohibida la venta de semillas de albaricoque desde diciembre de 2015 y es así por una buena razón: son tóxicas. La semilla es rica en laetril y amigdalina, dos sustancias que nuestro sistema digestivo descompone hasta convertirlas en cianuro. El cianuro impide que las células reciban oxígeno, lo que en elevadas dosis las mata. El paciente australiano tenía 25 veces más cianuro en su sangre de la dosis recomendada. Sus médicos se dieron cuenta durante una intervención rutinaria en la que detectaron una insuficiencia respiratoria crónica severa producida precisamente por los niveles de cianuro.

Desde los años 50 circula la creencia pseudocientífica de que el cianuro en pequeñas dosis proveniente del albaricoque puede curar o prevenir el cáncer porque solo ataca a las células cancerosas. Los últimos estudios clínicos, sin embargo, han demostrado que el cianuro ingerido de esta forma no discrimina entre células cancerosas y células sanas, y que en última instancia es inútil para tratar el cáncer.

El paciente australiano tomaba tanta cantidad de extracto de semilla de albaricoque porque había sufrido un cáncer de próstata (del que se había logrado recuperarse) y no quería recaer. La terapia alternativa por poco le cuesta la vida. Los médicos le han ordenado dejar de tomar el extracto hasta que el cianuro en sangre descienda a niveles normales, pero el paciente ha decidido que mantendrá el tratamiento natural, aunque en menor cantidad.

No es la primera vez que alguien sufre un envenenamiento por abusar de este extracto natural. En Australia dos tercios de la población confían en terapias naturales o alternativas. [vía Science Alert]