Los planes de la humanidad para la exploración del espacio profundo dependen de la capacidad de utilizar recursos básicos, como el agua, para propulsar a los cohetes a destinos cada vez más lejanos en el sistema solar. A pesar de que han llevado a cabo experimentos durante varias décadas, a los ingenieros todavía les cuesta hallar cómo hacer que una nave espacial utilice motores propulsados por electrólisis de agua. Ahora, General Galactic, una startup de California afirma que puede convertir el agua en combustible. Es un milagro moderno que podría cambiarlo todo en los viajes espaciales.
General Galactic planea lanzar un satélite de 500 kilogramos usando solamente agua como propelente, según informa Wired. El satélite se lanzará en octubre a bordo de un cohete Falcon 9 de SpaceX, y pondrá a prueba este concepto tan ambicioso. Ya en el espacio el satélite servirá para demostrar dos métodos de propulsión por agua, y potencialmente abrirá las puertas a una nueva era en vuelos espaciales.
Solo agregar agua
Los motores alimentados con agua parecerían ser lo lógico. Después de todo, lo que compone el agua es el hidrógeno y el oxígeno, dos fuerzas que han impulsado a los cohetes desde la década de 1960. El hidrógeno produce la mayor velocidad de escape en comparación con cualquier otro combustible, y el oxígeno contribuye a la combustión. Pero para que funcione los ingenieros necesitan separar las moléculas de ambos componentes.
Durante la prueba, General Galactic apunta a evaluar los sistemas de propulsión químico y eléctrico. El sistema eléctrico de propulsión está diseñado para separar las moléculas del agua, el hidrógeno y el oxígeno, en lo que se conoce como electrólisis, para luego aplicar energía eléctrica suficiente como para convertir el oxígeno en plasma. Luego un campo magnético guía al plasma para que lo expulse el propulsor. El sistema químico de propulsión implica que después de la electrólisis el hidrógeno se quema usando el oxígeno como oxidante.
El sistema eléctrico de propulsión debe brindar un impulso continuo que sería la forma eficiente de viajar a destinos en el espacio profundo. Y la propulsión química brindaría impulsos mucho más potentes, pero breves, para impulsar a los satélites en el espacio.
“Podemos brindar maniobras durables y eficientes, pero a veces hace falta llegar rápido a un lugar o responder realmente rápido a un evento en el entorno orbital”, dijo Luke Neiser hablando con Wired como fundador de General Galactic y ex ingeniero de Varda Space Industries.
Un negocio riesgoso
En teoría los sistemas de propulsión a agua son de bajo costo, una alternativa más segura a los motores convencionales. El agua es más fácil de manipular y transportar, y no representa los mismos riesgos de los propelentes tóxicos. La gran ventaja para los viajes al espacio profundo es que el agua potencialmente se puede conseguir en el espacio, ya sea en la luna o en Marte, para convertirla en combustible.
Por otra parte, el uso del vapor a alta temperatura para dar energía a los motores representa el riesgo de causar corrosión en los componentes electrónicos de la nave espacial. La propulsión con agua también tiene menor capacidad para generar altas velocidades de escape y el sistema de electrólisis le sumaría peso a la nave espacial.
Eso forma parte de la razón por la que los ingenieros todavía no han podido desarrollar un motor práctico alimentado con electrólisis, a pesar de que el concepto parece bastante sencillo.
Si General Galactic tiene éxito en su prueba, representaría un gran potencial para la exploración humana de la luna, Marte, y más. La compañía apunta a diseñar eventualmente una estación de reabastecimiento de combustible para llegar a Marte y construir en el planeta rojo una estación de propulsión. Antes de llegar a otros mundos, General Galactic tiene que demostrar que su satélite puede usar el agua para volar.