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Casi todos hemos escuchado alguna vez sobre alguno de los típicos remedios caseros que nos pueden curar sin necesidad de acudir al médico o de pasar por una farmacia. Algunos es posible que hagan algo, pero otros definitivamente no lo hacen.

De esto va precisamente la última pieza de los chicos de SciShow, quienes pasan a desgranar algunos de esos “mitos” que hemos escuchado toda la vida y que de tanto repetirse en el boca a boca podría parecer que son efectivos, y a veces incluso causan más daño que beneficio.

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La miel no reduce las alergias

El primero de ellos es la miel. Es posible que hayas oído que tomar miel cruda local puede evitar que experimentes ciertas alergias estacionales. Debido a que esta miel está hecha de las plantas que la rodean, se cree que proporciona una exposición controlada a las sustancias que provocan alergias, como lo haría una inyección para la alergia.

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Bien, los estudios sugieren que la miel simplemente no hace este trabajo. La mayoría del polen en la miel proviene de flores que rara vez causan alergias. Sin embargo, lo que es más importante, incluso la miel súper cruda sin filtrar directamente de la colmena no tiene tanto polen. Y los investigadores sugieren que eso no es suficiente.

Por ejemplo, investigadores de la Universidad de Connecticut evaluaron a 36 personas con rinoconjuntivitis alérgica, también conocidas como alergias clásicas, con narices que moquean y ojos hinchados y rojos.

Los participantes tomaron una cucharada diaria de miel cruda, de origen local, miel procesada o un placebo, y mantuvieron un diario de sus síntomas durante 10 días. ¿El resultado? Ninguno de los grupos que ingirió miel reportó más alivio para la alergia que el placebo.

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La mantequilla y las quemaduras térmicas

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Igual se lo escuchaste a algún familiar tras una quemadura: la mantequilla sobre la zona afectada, mano de santo. Error. Esta idea es muy antigua, un tratamiento que comenzó en los campos de batalla de la Europa del siglo XIX porque se pensaba que las heridas profundas debían protegerse del aire. Incluso a principios y mediados del siglo XX, la mantequilla y los aceites se utilizaron en las quemaduras con ampollas.

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Hoy sabemos que la mantequilla, el aceite de coco y prácticamente cualquier sustancia viscosa que elijas atrapará el calor, que es lo contrario de lo que quieres hacer con una quemadura térmica. Los médicos dicen que la clave para una pronta recuperación es enfriar dichas quemaduras lo antes posible, y sobre todo dentro de las primeras 48 horas.

Eso sí, se recomienda enfriar suavemente una quemadura durante 10 a 20 minutos con agua fría a temperatura ambiente. Y sí, no usar mantequilla.

El vinagre y los piojos

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Antiguamente se creía, y luego se ha repetido como remedio casero en el tiempo, que el vinagre podría ser el sustituto de los engorrosos tratamientos en forma de champú existentes. Se creía que el líquido ácido podría dañar o sofocar a los pequeños bichos.

Sin embargo, cuando los investigadores probaron una variedad diferente de remedios caseros sumergiendo muestras de cabello humano en los productos, los mechones empapados en vinagre casi no tenían diferencia en el contenido de piojos después de 8 horas, el tiempo de un tratamiento típico durante la noche.

No solo eso, los investigadores también descubrieron que los piojos pudieron sobrevivir más de 24 horas sin comida, y algunos incluso pasaron 12 horas sin aire. Por contra, otras productor que probaron parecían funcionar mucho mejor que el vinagre, por ejemplo, la vaselina.

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El jarabe de ipecacuana

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Durante décadas, la gente solía almacenar en sus botiquines un producto llamado jarabe de ipecacuana. Hecho de trozos secos de una planta costarricense, podría usarse para inducir el vómito si tu hijo tragó algo tóxico. Fue un remedio tan común que se podía encontrar en farmacias hasta que en 2010 los fabricantes estadounidenses dejaron de producirlo porque simplemente no funciona.

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Básicamente, el jarabe de Ipecacuana es un emético, una sustancia que hace que vomites. Sin embargo, el hecho de vomitar no significa que vayas a eliminar todo veneno de tu cuerpo. Cuando purgas, no siempre vacías el estómago. Y cualquier retraso entre la ingestión y los vómitos le da tiempo a tu cuerpo a absorber un tóxico.

Por esta razón, hace unos años una investigación concluyó que cuando se trata de eliminar toxinas, el vómito no es tan efectivo como otros tratamientos. Y tomarse el tiempo para beber ipecacuana y vomitar puede retrasar o incluso interferir con mejores opciones.

Inclinar la cabeza hacia atrás cuando sangras por la nariz

Image: Medical Blog

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Cuando sangramos por la nariz el primer acto reflejo es tratar de detener la fuente de sangre lo más rápido posible. Por eso no es de extrañar que muchas personas piensen que el mejor tratamiento para la epistaxis, el término médico para la hemorragia nasal, es inclinar la cabeza hacia atrás.

Y lo cierto es que funciona, evita que la sangre gotee, pero no detiene el flujo de sangre. Las narices humanas están llenas de vasos sanguíneos, así que cuando hay una hemorragia, a menudo hay mucha sangre y toda esa sangre tiene que ir a alguna parte.

El principal peligro al inclinar la cabeza es que en realidad puedes ahogarte en tu propia sangre. La razón se debe a que la nariz está conectada a la garganta, donde está tu tráquea y el esófago, a través de un tubo llamado faringe.

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Cuando inclinas la cabeza hacia atrás puedes bloquear o inundar tu tráquea con sangre. O incluso puede viajar directamente a tu estómago, lo que puede causar irritación y vómitos. Por eso los médicos indican exactamente lo contrario: inclinar la cabeza hacia adelante mientras mantienes la cabeza sobre tu corazón. Mientras, simplemente mantén la sangre en una toalla o similar.

Bolsas de té hervidas sobre ojos enrojecidos

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Otro clásico de los remedios caseros. Los principales síntomas del ojo enrojecido o conjuntivitis provienen de la inflamación, que es una respuesta inmune generalmente desencadenada por una infección viral o bacteriana. La manzanilla, un componente común de los tés, tiene algunas propiedades antiinflamatorias. Sin embargo, no hay evidencia de que las bolsitas de té llenas de manzanilla ayuden con el ojo.

Ocurre que la aplicación de calor a menudo reduce el dolor, o quizás lo adormece. Así que esas bolsitas de té podrían estar actuando simplemente como una toalla caliente.

No obstante, lo que sí es cierto es que probablemente no estés haciendo ningún daño cubriéndote los ojos con bolsas de té calientes, siempre y cuando no estén lo suficientemente calientes como para quemarte. [SciShow]