No son grandes descubrimientos. Algunos ni siquiera son cosas nuevas o que no supiese antes. Pero sí son aspectos que he madurado con la experiencia de vivir y trabajar dos años en Kuito, en la provincia de Bié, en Angola. Y es que, aunque ya había viajado antes por muchos países (trabajando en cooperación internacional y salud pública) nunca antes estuve el tiempo suficiente como para sentirme "en casa" y hasta para hacer fotografías a otro ritmo, con otro espíritu.

En apenas dos semanas dejo Angola. Estas son algunas cosas que he experimentado y aprendido haciendo fotos por aquí y que espero no olvidar.

1. Oblígate a salir a hacer fotos

La pereza es brutal. Y es que cuando trabajas de 6 de la mañana a 6 de la tarde de lunes a viernes, eso de madrugar el sábado y el domingo para aprovechar la luz y el día a veces es demasiado. Pero la pereza no lo es todo. También está la incomodidad de salir de "tu burbuja" en un lugar al que, al principio, no estás habituado y que, al final, aún no se habitúa a tí.

En el tiempo que he estado aquí he tenido épocas de salir todos los fines de semana a hacer (o intentar hacer) fotos, y otras épocas de no salir ni un solo día en varios meses. Cuando termina tu tiempo de estar por aquí, echas de menos no haber salido de tu comodidad más a menudo.

2. Lo importante no es lo que vas a intentar fotografiar, es el motivo o justificación para estar allí

Una ciudad como Kuito no tiene zonas turísticas que visitar, ni magníficos paisajes, ni tribus de vestimentas ancestrales. No. Tiene unas cuantas calles asfaltadas con edificios bajos y bastante deteriorados por la guerra, y montones de barrios con casas de ladrillos de barro y tejados de chapa. Puede haber muchas cosas interesantes para fotografiar, pero ni están en la superficie, ni van a aparecer en la Lonely Planet. Es más, aunque preguntes a amigos y compañeros locales, no todos van a saber recomendarte lugares, porque no los ven con los mismos ojos que tú. Toca explorar. Toca ir a ciegas, dejándose llevar.

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Cuando descubres esto descubres también otro de los grandes obstáculos para hacer fotos aquí: tu presencia no se entiende como algo natural y espontáneo en cualquier lado. Fuera del centro no viven expatriados y si te paseas por allí eres el centro de muchas miradas. En las aldeas están los que viven allí, y algunos familiares que vayan a visitarles. O tienes un motivo para estar allí, o es muy raro que estés.

Piensa una justificación para estar allí: vas de paso a otro pueblo mayor y has querido parar a descansar; quieres comprar fruta; necesitas asegurarte de que éste es el camino que lleva a nosedonde; vives en otra parte de la ciudad y tienes curiosidad por conocer este barrio, donde viven algunos compañeros de trabajo; te han dicho que en esta área se han visto hipopótamos y quieres saber si aún hay. Lo que sea. Para convencerte a tí mismo y ganar en confianza, y para tener algo que explicar a la gente, que a lo mejor no se siente muy cómoda con tu presencia.

Los días que mejor me lo he pasado haciendo fotos en Angola han sido los días de ir a buscar hipopótamos (nos dijeron que habían visto algunos en un río a 30km de aquí, y les fuimos siguiendo la pista durante un par de meses de pueblo en pueblo), las veces que he entrado en un edificio bombardeado para preguntarle a la gente que si no era peligroso seguir viviendo ahí, y al hacer paradas en el camino entre Kuito y cualquier pueblo más grande, para lavar el coche, comprar piñas, o tomar una cerveza y descansar un poco.

3. No intentes pasar desapercibido. Es mejor que intentes aburrir a la gente

Déjalo. En serio. No te esfuerces tanto. No vas a pasar desapercibido. Se ve a diez kilómetros que eres blanco y que no eres de aquí. Observas a la gente de una manera rara, vistes diferente, te mueves diferente y llevas una cámara de fotos en la mano. Cualquier persona a la que tú quieras fotografiar te ha visto ya antes. Te va a costar mucho conseguir fotografiar situaciones espontáneas de cerca. Si caes mal, te van a mirar raro. Si caes bien, los niños se van a arremolinar a tu alrededor para que les hagas fotos en mil posturas jackiechanescas. Es más, si haces fotos a escondidas, lo mismo te buscas un problema.

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A no ser que les aburras con tu presencia. Si pasas un buen rato dando vueltas arriba y abajo y consigues que la gente se aburra y pierda el interés por tí, lo mismo consigues un inestimable tiempo de invisibilidad. No es que no te vean. Es que les da igual que estés.

4. Lleva la cámara en la mano, no en la mochila

La primera foto siempre es la más difícil. Estás en frío y cuesta romper el hielo. Estás caminando por el mercado, la gente te mira, y te sientes profundamente incómodo; quieres hacer fotos, pero así no.

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Es el momento de sacar la cámara para llevarla en la mano, para que se vea. Para que todos vean que tienes una cámara y que quieres hacer fotos. Aún no has disparado ni un click, pero ya has dejado claras tus intenciones, y el resto va a dejar claras las suyas; quien no quiera fotos te lo va a hacer notar, y quien sí quiera también. Ahora ya hay quien te está preguntando si cobras por hacer la foto, y quien directamente te va a pedir que le hagas un buen retrato. La situación ha dado un giro de 180º en un segundo, y ya no queda hielo por romper.

5. Sonríe, saluda, habla, pregunta todo lo que quieras saber

Lo mejor de salir a hacer fotos por un lugar como Kuito, por las aldeas de Bié es poder charlar un buen rato con completos desconocidos mucho antes de quitarle la tapa al objetivo. Acercarte a quien sea (aunque tengas que caminar 50 metros) para tenderle la mano y darle los buenos días es la mejor forma de abrirte a las personas. Explícale quién eres, qué haces (aquí es cuando se vuelve importante lo de tener una excusa para estar por ahí), y pregúntale qué tal está. Saben que eres extranjero y que no tienes la menor idea de la mayoría de las cosas, así que no temas hacer preguntas estúpidas. Si te muestras respetuoso y relajado, la gente está dispuesta a dedicarte un rato. Y tras un buen rato de charla, sacar la cámara es mucho más fácil. No hay ninguna prisa.

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Ojo. No me malinterpretes. Esa charla no es una mera excusa para poder disparar dos carretes. Esa charla te va a permitir conocer y entender muchas más cosas de las que sabes ver.

6. Entiende que, para ellos, las fotos son importantes

Para alguien que vive en una aldea en medio de Angola, o en un barrio periférico de la ciudad, una foto tiene un valor muy diferente al que tú le das. Tú haces fotos del gin-tonic para subirla a instagram. Él probablemente no tiene fotos suyas ni de su familia en casa.

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En Bié sólo hay tres tipos de fotógrafos: a) el adolescente de ciudad, que se hace fotos en poses de top-model con el móvil; b) el fotógrafo que hace retratos en la plaza de la ciudad y las imprime en el momento por 3-5$; c) el extranjero curioso. Ninguno de esos tipos se suele encontrar en las zonas más rurales o periféricas.

Para mucha gente, lo de ver las fotos en la pantalla de la cámara es de lo más divertido. Y lo de poder tener un retrato impreso suyo o de su familia, un detalle muy importante que van a apreciar. O te llevas una Polaroid, o una impresora chiquitaja y varios recambios de papel, o revelas varias fotos en cualquier tienda local para llevárselas el próximo fin de semana, cuando vuelvas a pasar por su aldea.

Lo que para tí tiene un valor y un significado, para muchos tiene otro.

7. Trata de ser honesto

Algunos creerán que eres periodista, o que tus fotos van a salir en algún medio importante. Cuando te pregunten que para qué son las fotografías, trata de ser honesto y sincero. Algunos te preguntarán con la ilusión de que vayan a salir en algún sitio importante, y otros con miedo a que se vayan a publicar por cualquier lado, o a que vayas a vender sus fotos. En un caso te puede interesar decir que sí, que van a salir en revistas, y en otro que no, que no las va a ver nadie. Pero los dos sabemos que eso no está bien. Por desgracia, explicar que las voy a subir a un fotoblog en internet tampoco suele ser demasiado esclarecedor. Sin embargo, creo que explicar que hago estas fotografías porque en España nadie conoce nada de Angola, y porque sobre todo me gusta enseñar a mis amigos y familia cómo es el lugar donde vivo y trabajo, es bastante realista.

Otro montón de pequeñas cosas

  • Pide permiso y respeta los tiempos de la gente.
  • Lleva dinero suelto. Si está vendiendo fruta, cómprale fruta. Si habéis estado un buen rato charlando, invita a una ronda de cervezas.
  • Cuidado con los borrachos. Hay muchos (sobre todo un sábado o un domingo por la tarde) y son muy pesados. Si te piden que les hagas una foto, házsela para que se quede tranquilo, pero no les hagas muchas más, para evitar entrar en "confusão".
  • Búscate un compañero o compañera de excursiones fotográficas para no ir solo, que a veces es más durillo y da más pereza. Asegúrate de que los dos tratáis a la gente de la misma manera y que respetáis los tiempos y los espacios del otro para hacer fotos.
  • El barbecho fotográfico es sagrado. No te pongas a seleccionarlo y editarlo todo. Dale un tiempo. Y luego otro más.
  • Llévate bien con los fotógrafos de la plaza de la ciudad. Viven de vender copias impresas de retratos a la gente. No les quites su clientela. Salúdales cuando pases, y acércate a charlar con ellos. Son grandes aliados.
  • La próxima vez, tráete más espátulas para limpiar el sensor de la cámara. Dos o tres para un año pueden no ser suficientes.

Y con todo esto, apenas llegamos a hacer click. Pero ya es bastante. Otro día hablamos del fondo, del contenido, de lo que colocamos en medio de todos esos megapíxeles.

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Este artículo apareció primero publicado en Brunoat.com. Publicado ahora en Gizmodo en Español con permiso del autor.

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Bruno Abarca es médico. Ahora trabaja en Angola con la ONG Medicus Mundi Catalunya. Es además un apasionado y "enganchado" a la fotografía. Para los curiosos, su equipo fotográfico actual está formado por una Canon EOS 5D Mark II y una Fuji X-Pro 1.