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¡Sin precedentes! Nunca antes habíamos visto imágenes de cachalotes actuando como parteras para ayudar a una madre en el parto

Los orígenes de las ballenas parteras podrían remontarse a millones de años en el pasado

El parto puede ser un proceso bellísimo, pero a menudo, difícil. Hoy se dieron a conocer imágenes alucinantes de cachalotes que muestran que los humanos no somos los únicos en depender de sus semejantes para dar a luz.

Unos investigadores del Proyecto CETI describieron su increíble descubrimiento en un par de estudios que publicaron el jueves. Detallaron cómo un grupo de cachalotes trabajó en equipo para ayudar a una madre a que naciera su cría, un grupo que incluía ballenas que no tenían relación con la nueva familia. En combinación con otras evidencias, estos hallazgos sugieren que esta clase de cooperación en las ballenas podría datar de hace decenas de millones de años.

“Lo novedoso de los estudios del CETI es que gracias al audio submarino y los análisis, esta es la documentación más extensa de un parto de cetáceos en su estado natural”, le dijo a Gizmodo David Gruber, fundador y presidente de Proyecto CETI.

Un avistaje increíblemente infrecuente

Ballena Recien Nacida
© Project Ceti

Los científicos ya sabían que los cachalotes y otros cetáceos (delfines y ballenas) viven en comunidades donde las relaciones son estrechas, organizadas en torno a hembras mayores que son las matriarcas. Las comunidades más grandes de ballenas, o unidades de ballenas, podrán tener dos o más linajes de matriarcas y sus descendientes.

Los estudios muestran que los cachalotes tienen la práctica común de la atención maternal externa, lo que significa que las que no son madres pueden atender o actuar como “niñeras” de los ballenatos de su unidad, según Giovanni Petri, Líder Científico de Red del Proyecto CETI. Pero hasta ahora se sabía muy poco acerca del parto en sí como proceso y del rol que pueden tener como parteras otras ballenas de la unidad.

“En 60 años de investigación de campo solo hay una observación científica anterior del parto de los cachalotes, de Weilgart y Whitehead en 1986, frente a las costas de Sri Lanka. En todas las especies de cetáceos sólo se han podido documentar los partos de ocho especies en estado salvaje”, dijo Petri.

Los investigadores del Proyecto CETI han estado siguiendo a una población de cachalotes en aguas del Caribe a lo largo de dos décadas. A principios de julio de 2023 se presentó la oportunidad de sus vidas cuando vieron que los 11 miembros de una unidad (la Unidad A) se reunían cerca  de la superficie. Si bien las ballenas de diferentes líneas matriarcales conviven, suelen mantenerse cerca de sus familias casi todo el tiempo, en especial cerca de la superficie, con lo que el agrupamiento era bastante inusual. Pronto los investigadores vieron que la ballena hembra a la que llaman “Rounder” se preparaba para dar a luz a su ballenato, y se mantuvieron atentos a la unidad, con drones de filmación y grabaciones de audio submarino.

El parto en sí tomó unos 34 minutos, pero las ballenas se mantuvieron juntas durante unas dos horas antes de dispersarse. Antes, durante y después del parto las ballenas cooperaron para ayudar a Rounder y su cría, y el grupo incluía ballenas que no estaban emparentadas con la madre.

“Toda la unidad social se reorganiza en torno al parto. No es solamente la madre y un par de ayudantes, sino un grupo coordinado de 11 miembros”, dijo Petri. Algunas ballenas tenían la tarea de mantener a la cría a flote, por ejemplo, algo probablemente necesario porque las crías recién nacidas no flotan.

La grabación de audio mostró que las ballenas cambiaron la forma de comunicarse, en tanto que un análisis computarizado de la filmación detectó sutiles diferencias en la estructura social, que cambió durante el proceso de parto y posparto.

Los  hallazgos de este equipo se publicaron en Science y Scientific Reports.

Larga historia de parteras ballenas

Los investigadores además revisaron la literatura de investigación de otros partos de ballenas en estado salvaje.

Varias otras especies de ballenas, como las falsas asesinas (Pseudorca crassidens), las orcas (Orcinus orca) y las belugas (Delphinapterus leucas) se han documentado trabajando en conjunto para ayudar en el parto y mantener a salvo a los recién nacidos. Eso sugiere, según los investigadores, que los orígenes evolutivos de esta conducta se originaron hace 35 millones de años cuando existía el último ancestro común de estas ballenas.

“Quiero ser cauteloso sobre lo inferido: documentamos un parto en una población y en extraordinario detalle. Son patrones que convencen, pero hay que ser cautelosos con las generalizaciones. Lo que hace este trabajo es establecer un marco cuantitativo para futuros análisis comparativos”.

Como mínimo, los hallazgos brindan ilustración de que los humanos no somos los únicos en ayudarnos en el parto. Si bien la conducta solía considerarse consecuencia singular de la bipedestación humana y los partos especialmente difíciles, hay estudios recientes que muestran que los primates como los bonobos también pueden ayudarse en el parto.

“Esta documentación muestra en detalle que el parto en los cachalotes es un evento socialmente asistido y que se da en especies separadas por millones de años de evolución. Lo que comparten estas especies no son los ancestros sino un perfil social común: matriarcal, longevo, altamente social, con dependencia extendida de las crías y altos costos de fallas reproductivas”, dijo Petri.

En cuanto al ballenato recién nacido, se lo detectó con vida junto a su familia un año después, momento crucial de su desarrollo. Por eso hay buenas probabilidades de que sobreviva y llegue a la adultez.

Los investigadores del CETI, mientras tanto, seguirán estudiando a estos complejos gigantes de los mares, incluyendo el estudio continuo que intentará descifrar su lenguaje.

Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Romina Fabbretti. Aquí podrás encontrar la versión original.

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