Este fin de semana se han vendido dos melones en Japón por 29.000 dólares (3,2 millones de yenes) La subasta ha destrozado el récord de 2016 en el que otros dos melones del mismo tipo alcanzaron los 27.000 dólares. Por si esto no fuera lo bastante inusual, su comprador piensa trocearlos y repartirlos gratis.

La fruta en Jap√≥n no es como en otros pa√≠ses. La mayor parte de fruta para el consumo se importa y su precio es muy elevado, pero hay un pu√Īado de variedades que sencillamente se salen de la escala. Se trata de variedades cultivadas dentro de Jap√≥n y cuyo destino es servir de regalo, a veces tan lujoso como para costar miles de d√≥lares.

Un melón Yubaru recién abierto.
Photo: Captain76 / Wikipedia

En las tiendas dedicadas a este tipo de frutas de lujo como Sembikiya no es raro encontrar obsequios como una docena de fresas envueltas en delicado sat√©n a 40 d√≥lares, sand√≠as exquisitamente redondas que pasan de los 2.000 d√≥lares o peque√Īos racimos de uvas de la variedad Ruby Roman (todas perfectas) que cuestan 600 d√≥lares.

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Los melones Yubaru, que son la variedad concreta que ha alcanzado el récord este fin de semana, no se diferencian mucho de los melones Cantalupe de carne anaranjada que conocemos en el resto del mundo. La diferencia está en cómo se cultivan.

Los productores de este tipo de fruta trabajan en terrenos peque√Īos y cuyos cuidados rivalizan con los de un jard√≠n de orqu√≠deas o bonsais. Cada semilla se selecciona a mano y es frecuente arrancar una planta si el horticultor estima que no alcanza los exigentes est√°ndares de esta industria. En un racimo de uvas de regalo no hay frutos imperfectos, verdes o √°cidos. Cada uno de ellos es simplemente perfecto en apariencia, color, textura y sabor. Los melones Yubaru son sencillamente el mejor mel√≥n que puedas probar en tu vida. Les va en ello la reputaci√≥n. En el caso de los dos melones ganadores, su comprador planea exhibirlos un tiempo y despu√©s ofrecerlos para agasajar a los clienetes de su empresa.

En el budismo zen japonés, las frutas son ofrendas para los dioses. Traducido a la vida actual, se han convertido en un obsequio de lujo en la ceremoniosa y tradicional sociedad nipona. No todas las frutas cuestan eso, pero las que caen bajo la fascinante meticulosidad de los artesanos japoneses son algo más que frutas. [Mainichi News vía The Independent]