Que levante la mano quien haya logrado desconectar por completo (por *completo*) de Internet durante, digamos, tres semanas. Nada de tabletas, smartphones, consolas… básicamente nada de gadgets conectados. Es (casi) imposible. Por eso el experimento de Paul Miller es tan interesante. Harto de tener que estar constantemente pegado al móvil o un ordenador, harto de…