Alemania. Un hombre de 39 años se presenta temblando en el Hospital Universitario de Colonia. Los primeros análisis muestran una anomalía: su sangre es tan espesa y blanca que podría confundirse con leche. Para salvarle la vida tuvieron que recurrir a una técnica del siglo XVIII. Poco después los doctores dan con su dolencia: hipertrigliceridemia…