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Te estás cepillando los dientes fatal, y esta cámara te dice exactamente en qué estás fallando

La Zaamigo es una cámara intrabucal que analiza tus dientes mediante IA con preocupantes resultados.

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Imagen para el artículo titulado Te estás cepillando los dientes fatal, y esta cámara te dice exactamente en qué estás fallando
Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo

De todos los stands que visité en el Mobile World Congress, el de Zaamigo fue uno de los que más me sorprendió. La compañía es una spin-off nacida en el seno del Instituto Federal de Tecnología de Zurich, y su producto estrella es un cepillo de dientes que en realidad no es un cepillo, sino una cámara intrabucal para comprobar en nuestra propia casa si realmente te estás cepillando los dientes bien mediante IA. En Gizmodo la hemos probado.

Usar la Zaamigo (que es como se llama el invento) es tan sencillo como cepillarse los dientes. De hecho su forma de cepillo de dientes eléctrico está pensada para que sea intuitiva de usar. Sus controles se limitan al botón de encendido, unos pulsadores de + y - (para ir añadiendo imágenes de cada análisis) y un botón para sacar fotos.

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Zaamigo funciona conectado a una app homónima que de momento solo está disponible en iOS (la compañía no ha anunciado aún planes para una versión Android). El cepillo se conecta a la wifi de casa siguiendo unas sencillas instrucciones en la propia app y ya está listo para usar. La cámara que lleva en la punta lleva un sensor una ultra-macro con capacidad para tomar fotos a 3cm y rodeado por 8 luces LED que se aseguran de que las fotos estén tomadas en las mejores condiciones de iluminación. Tanto la punta de la cámara como el cepillo en sí son a prueba de agua, por lo que pueden limpiarse debajo del grifo sin problema. La batería de 1000mah rinde alrededor de dos horas usando la cámara sin parar, que es mucho más del tiempo que vamos a dedicar a usarla. Además, lo más probable es que después de usarla la volvamos a dejar en su base de carga Micro-USB, por lo que la autonomía no es un factor a considerar aquí.

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Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo
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El sensor de la cámara es de solo 2MP y su resolución de salida es de 640x480 píxeles, lo que no es mucho, pero realmente no necesita más. Por defecto, las imágenes que toma no se comparten en Fotos (puedes cambiar esto en los ajustes por si quieres enviárselas a tu dentista) porque no están pensadas para ser colgadas en Instagram (por favor, no lo hagas) sino para que las analice la IA que es el núcleo de todo el invento. Una vez se conecta, basta con entrar en tu usuario (se pueden crear varios) y seguir las instrucciones en pantalla para irte fotografiando diferentes zonas de la boca (seis zonas en total). Una serie de formas tipo plantilla te permiten alinear perfectamente la foto con tus muelas.

No puedo decirte que usar la Zaamigo sea agradable. No al menos al principio. Pero es que ese es un poco su propósito. Los resultados del primer análisis son... aterradores a poco que seas un entusiasta de la higiene, y traumáticos si tienes algo de obsesión con el tema. En mi caso sirvió (no exagero un ápice) para que bajara inmediatamente a la farmacia por un cepillo de dientes nuevo y enjuague bucal.

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Los algoritmos de Zaamigo te van diciendo los problemas que hay en cada zona, desde simple suciedad a sarro pasando por cosas más graves como encías inflamadas (gingivitis o principio de gingivitis). El análisis de imagen está basado en redes neurales alimentadas por miles de imágenes de problemas bucales reales examinados y confirmados por odontólogos. En realidad en muchos casos no hace ni falta el diagnóstico de la app. Zaamigo muestra problemas menores como el sarro en todo su alarmante esplendor. La IA aún no detecta cosas como caries o desgaste provocado por bruxismo, pero los desarrolladores están trabajando en ello. Este vídeo creado por el Severin Stadler, fundador de la compañía, da una idea de su funcionamiento (No, no pienso enseñar mis dientes para esta review. No tenemos tanta confianza).

La IA de Zaamigo no pretende ser un sustituto del dentista, sino precisamente una manera de ir menos a este especialista haciendo que seamos más conscientes de nuestra higiene bucal. El dispositivo es, en palabras de Severin Stadler, “una manera de identificar pacientes en riesgo”. Stadler explica que los adultos tendemos a pasar por alto ciertas áreas de manera sistemática en nuestra higiene bucal diaria. A veces llegamos a cepillamos de manera negligente hasta el 40% de nuestras piezas dentales. Es normal, pero eso a la larga ocasiona no pocos problemas bucodentales. El sarro puede formarse en cuestión de unos pocos días, y bastan unas semanas para que ya no quede ni rastro de un trabajo de limpieza profesional.

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La app es especialmente útil para enseñar a los niños a cepillarse correctamente, aunque echo de menos más consejos prácticos sobre cómo cuidar cada zona, quizá con vídeos. Zaamigo aún está en sus primeros estadios como producto, y se nota que hay áreas que pueden mejorar mucho más. El potencial, sin embargo, está ahí, y es solo cuestión de añadir contenido, no del dispositivo en sí.

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Foto: Carlos Zahumenszky / Gizmodo
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A nivel precisamente de dispositivo, la única pega que le encuentro es que la cámara tiene un campo visual relativamente estrecho, lo que en bocazas grandes como la mía obliga a hacer algunas maniobras (y abrir mucho la boca) para obtener una imagen buena de todos los dientes de una zona concreta. Por lo demás, Zaamigo es una excelente herramienta para descubrir (si es que no lo sospechabas ya) que te estás cepillando los dientes fatal. Personalmente, me ha servido para dar la voz de alarma sobre un montón de zonas que pensé que estaban más limpias de lo que en realidad están. El único problema es que vigilar el estado de tus dientes como un profesional no es barato. Zaamigo cuesta 90 euros, que es bastante por un dispositivo que solo tiene una única funcionalidad. Ahora, si no nos importa, os dejo, que me tengo que cepillar los dientes obsesivamente otra vez.