Un nuevo enfoque científico propone que los drones y robots puedan colaborar incluso donde no existe cobertura ni canales de comunicación tradicionales. La clave no está en una nueva antena ni en más satélites, sino en un fenómeno cuántico que desafía la forma clásica de entender cómo se comparte información.
China ha intensificado como nunca su cadencia de lanzamientos orbitales para asegurar su independencia en el espacio. Con cuatro despegues en cuatro días y un récord anual, el país busca desplegar sus propias megaconstelaciones y reducir la dependencia de sistemas privados como Starlink.
La Future Human Washing Machine, creada por la empresa japonesa Science y presentada en la Expo Osaka 2025, permite que una persona entre en una cabina donde recibe un lavado completo con agua, jabón y microburbujas antes de un secado automático. El invento promete ahorrar tiempo y agua, aunque su precio ronda los 330.000 euros.
Entré sin entender del todo el formato y salí con la sensación de haber visto algo que no necesita demasiadas explicaciones. La Battle of Robots, una de las competencias más esperadas de los Games of the Future Abu Dhabi 2025, convirtió la destrucción inmediata en espectáculo puro… y logró algo raro en un evento diseñado para el multitasking: atención absoluta.
Luces de neón, estructuras suspendidas y drones que cruzan el espacio a una velocidad que desafía al ojo humano. Antes incluso de que empiece la competencia oficial, el Phygital Drone Racing deja en claro que no se trata solo de correr más rápido, sino de aprender a competir en tres dimensiones, dentro de un entorno diseñado como un videojuego llevado al mundo real.
En los Games of the Future no todo gira en torno a ganar o perder. El evento funciona como un laboratorio a cielo abierto donde se ensaya una nueva relación entre deporte, juego y público. Una en la que mirar ya no alcanza y participar empieza a ser parte central de la experiencia.
Lo que quiera tu imaginación siempre y cuando esté dentro de unas pocas opciones.
Es un proyecto respaldado por las fuerzas armadas de EE.UU., puesto a prueba en un sistema integral, según afirma la compañía.
Un proyecto industrial sin precedentes tomó forma en América Latina y dio origen a una aeronave que rompe récords, redefine capacidades estratégicas y coloca a la región en un nuevo mapa tecnológico.
Un anuncio reciente sacudió a las capitales europeas y reavivó viejos temores estratégicos. Se trata de un nuevo sistema militar que promete cambiar la lógica de la disuasión, reducir drásticamente los tiempos de respuesta y desafiar las defensas actuales. Sus características exactas siguen rodeadas de secreto, pero su impacto ya se hace sentir.
A medida que se acerca 2026, una frase pronunciada por uno de los líderes más influyentes del mundo tecnológico empieza a generar inquietud entre estudiantes y profesionales. La inteligencia artificial avanza más rápido de lo previsto y ya hay carreras que podrían perder relevancia antes de lo imaginado. Pero el mensaje va mucho más allá de una simple elección académica.
Hoy mueve cifras modestas y parece lejana para el gran público, pero los analistas creen que podría convertirse en uno de los mercados más grandes del siglo. Impulsada por avances técnicos, inversión pública y el interés de grandes empresas, una tecnología experimental empieza a perfilar un futuro económico difícil de ignorar.
Un nuevo sistema aéreo acaba de dar su primer paso fuera del hangar. No buscó exhibirse ni demostrar todo su potencial, pero su sola aparición ya envía un mensaje claro. Diseñado para operar donde otros no pueden, su estreno marca el inicio de una fase clave en una carrera tecnológica cada vez más discreta.
Un experimento reciente ha demostrado que el pensamiento humano puede ir mucho más allá de una pantalla. Sin cirugías agresivas y con resultados reales en personas, una nueva interfaz cerebro-máquina abre la puerta a una forma distinta de controlar el mundo físico. Y lo hace de una manera que hasta ahora parecía reservada a la ficción.
Un equipo del MIT ha logrado que un microrrobot aéreo, más ligero que un clip, vuele con una agilidad comparable a la de un abejorro. Gracias a un controlador basado en IA, el diminuto robot puede ejecutar volteretas rápidas, maniobras agresivas y aceleraciones extremas que superan en más del 400 % a sus versiones anteriores. Su potencial en rescates y conservación es enorme.
La jornada tuvo goles, puntos, eliminaciones y finales. También tuvo robots avanzando ronda tras ronda, equipos que combinaron joystick y esfuerzo físico, y videojuegos que siguen en competencia. Lo que ocurrió hoy en los Games of the Future fue deporte, pero contado con reglas nuevas.
Robots que compiten, atletas que entrenan entre lo físico y lo digital, y una pregunta que atraviesa todo el proyecto: ¿estamos ante un nuevo tipo de deporte o ante una nueva forma de cultura? En la apertura de Games of the Future, sus principales responsables dejaron claro que la ambición va mucho más allá de un campeonato.
En medio de la carrera por la inteligencia artificial, China está impulsando una estrategia poco visible pero decisiva para reducir su dependencia tecnológica. Inversiones masivas, proyectos ultrasecretos y una presión inédita sobre su industria buscan sostener el desarrollo de chips avanzados en un escenario de creciente rivalidad geopolítica.
Europa ha dejado de tratar la fusión nuclear como una promesa lejana y ha empezado a decidir algo mucho más concreto: dónde construir las primeras centrales comerciales. Por primera vez, la fusión baja del laboratorio al territorio. Y en ese nuevo tablero energético, España emerge como uno de los países mejor posicionados para albergar el primer reactor del continente.
Ken Paxton, fiscal general de Texas, afirma que las compañías “están grabando ilegalmente los dispositivos de los estadounidenses dentro de sus hogares”