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La ouija no nació para invocar espíritus: la sorprendente historia del negocio que conquistó el mundo

Aunque actualmente se relaciona con fenómenos paranormales y películas de terror, la ouija nació como un producto comercial a finales del siglo XIX. Su patente, registrada en 1891, revela que sus creadores buscaban desarrollar un juego rentable aprovechando el creciente interés de la sociedad por el espiritismo.
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La ouija es uno de los objetos más reconocibles del mundo paranormal. Sus letras, números y una pequeña pieza móvil que aparentemente responde preguntas han alimentado durante décadas historias de fantasmas, experiencias sobrenaturales y películas de terror.

Sin embargo, su verdadero origen está mucho más relacionado con los negocios que con las fuerzas sobrenaturales. A finales del siglo XIX, un grupo de empresarios estadounidenses descubrió que el interés por comunicarse con los muertos podía convertirse en una oportunidad comercial.

Así comenzó la historia de un tablero que terminaría transformándose en un fenómeno cultural internacional.

El espiritismo y el nacimiento de una oportunidad comercial

Durante la segunda mitad del siglo XIX, el espiritismo experimentó una enorme expansión en Estados Unidos. Miles de personas asistían a sesiones en las que supuestos médiums aseguraban establecer contacto con familiares fallecidos.

En ese contexto, comenzaron a popularizarse los denominados tableros parlantes, dispositivos que permitían formular preguntas y obtener respuestas mediante el desplazamiento de una pieza sobre letras y números.

Hacia 1886, varios periódicos estadounidenses ya describían estos tableros como una nueva tendencia. El empresario Charles Kennard identificó su potencial comercial y, en 1890, reunió a un grupo de inversores para fundar la Kennard Novelty Company en Baltimore, Maryland.

El objetivo era fabricar y vender estos dispositivos a gran escala, convirtiendo una práctica vinculada al espiritismo en un producto de entretenimiento doméstico.

La ouija no nació para invocar espíritus: la sorprendente historia del negocio que conquistó el mundo
© Magnet – Youtube.

Una patente que definía la ouija como un juego

El 10 de febrero de 1891, el abogado e inventor Elijah Bond obtuvo la patente estadounidense número 446.054.

Curiosamente, el documento oficial no describía un instrumento sobrenatural, sino un dispositivo clasificado como juguete o juego. Su funcionamiento era sencillo: los participantes colocaban los dedos sobre una pequeña pieza móvil, conocida como planchette, que se desplazaba por el tablero señalando letras para formar respuestas.

La patente explicaba su utilización, pero no atribuía científicamente sus movimientos a ninguna fuerza paranormal.

El registro convirtió al producto en una invención comercial protegida legalmente, facilitando su fabricación y distribución.

¿De dónde salió realmente el nombre ouija?

Uno de los mayores misterios de su historia es el origen de su nombre. Durante años circularon explicaciones según las cuales la palabra combinaba los términos francés y alemán para decir «sí»: oui y ja.

Sin embargo, los testimonios históricos apuntan hacia otra historia.

Según sus creadores, Helen Peters, cuñada de Elijah Bond y considerada médium, participó en una sesión durante la cual el tablero supuestamente deletreó la palabra «ouija».

Cuando preguntaron qué significaba, la respuesta habría sido «buena suerte». Posteriormente, esa interpretación se vinculó con un supuesto origen egipcio, aunque no existe respaldo lingüístico para semejante explicación.

De un negocio familiar a un símbolo del terror

La popularidad del tablero creció rápidamente y su comercialización se extendió más allá de Baltimore.

Con el tiempo, William Fuld desempeñó un papel fundamental en su expansión, hasta convertirse en una de las figuras más asociadas con la marca.

En 1966, los derechos comerciales fueron adquiridos por Parker Brothers, lo que consolidó su presencia en el mercado de los juegos de mesa.

Posteriormente, las películas y la cultura popular reforzaron su asociación con fenómenos sobrenaturales y posesiones demoníacas.

A pesar de esa reputación, los movimientos aparentemente inexplicables del indicador pueden entenderse mediante el efecto ideomotor, un fenómeno psicológico en el que las personas realizan pequeños movimientos musculares involuntarios. Así, más de 130 años después de su patente, la ouija continúa despertando fascinación.

Su historia demuestra cómo una estrategia comercial terminó convirtiendo un sencillo tablero en uno de los símbolos más famosos del misterio y el terror.

 

 

Fuente: Muy Interesante.

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