Fotografía de Eric Molina.

En honor al Día Internacional del Tigre, PETA envió una carta al fundador y presidente de Tinder, Sean Rad. En la misiva, le pedía que la famosa red social prohíba las fotos con tigres. En relidad, la iniciativa de PETA es una buena iniciativa (y no solo porque un tigre en tu foto de perfil te haga parecer un completo cretino).

Ashley Fruno es el director asociado de campaña de PETA Australia y autor de la carta en cuestión. En ella, detalla que la mayoría de los tigres que aparecen en este tipo de fotos —aunque también delfines, elefantes bebé, leones y otros felinos— se encuentran “enjaulados, dominados, atados y hasta drogados”. La mayoría de estos animales son arrebatados de sus madres desde cachorros y han estado casi toda su vida en cautiverio. No solo eso, muchos provienen de la venta ilegal realizada por cazadores furtivos. Por si fuera poco, para aparecer como un bonito accesorio en las fotos con los turistas, son cruelmente sedados. Cuando dejan de estarlo, padecen de abuso físico y estrés constante.

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El negocio de las fotos en la “vida salvaje” está centrado en los turistas, en especial en el sudeste de Asia. Lo irónico es que los que lucran de manera desalmada son justamente lugares que pretenden ser santuarios o templos en los que los animales “son puestos a salvo”. Afirman que el dinero que obtienen se invierte en la conservación, pero resulta inverosímil que así sea en sitios en los que los animales son explotados por entretenimiento. Lo peor de todo es el destino al que están condenados los tigres cuando envejecen. Tras su “jubilación”, tienen tres posibilidades, cada una más cruel que la anterior: pueden ser subastados al mejor postor, vendidos en el ilegal mercado de mascotas exóticas o asesinados para aprovechar su carne, piel, garras y cualquier parte de su cuerpo susceptible a ser vendida como medicina.

Fotografía de Todd Huffman.

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El antiguo Templo de los tigres de Tailandia, por ejemplo, era un popular atractivo turístico que, en teoría, se dedicaba a la conservación de estos felinos. Un día, oficiales del gobierno tailandés encontraron pieles, huesos en forma de amuletos, dientes, pelajes y casi 70 cachorros de tigre mantenidos en frascos y congeladoras. Según un estudio del World Animal Protection Project, tan solo en Tailandia se encontraron más de 800 tigres en cautiverio, cifra que podría incrementarse hasta los 1500, de acuerdo con estimaciones del gobierno tailandés. Esta cantidad es desconcertante si tomamos en cuenta que, en todo el mundo, hay menos de 4000 tigres salvajes. La situación se ha salido tanto de control con estas atracciones que sitios como TripAdvisor han dejado de reservar o poner en sus listas cualquier lugar en donde los turistas entren en contacto con animales salvajes en cautiverio o especies en peligro de extinción.

Por otro lado, por si no lo has notado, tocar, abrazar o en general estar alrededor de un tigre —incluso uno en cautiverio— puede ser realmente peligroso. Entre 1998 y 2001, únicamente en los Estados Unidos, casi 30 personas fueron asesinadas o atacadas por tigres en cautiverio. No en vano son los felinos más grandes y fuertes sobre la Tierra, con colmillos de más de 8 cm de longitud y garras de 10 cm capaces de atravesar la carne con increíble facilidad. En resumen, si el efecto de los sedantes se detuviese por unos segundos, un tigre sería capaz de matarte en tan solo un parpadeo.

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Por último, aunque no por ello menos importante, ten en cuenta que tener a un tigre en tu foto de perfil no te hará más interesante en redes como Tinder. Es la dura realidad. Según los análisis de datos del portal de citas en línea Zoosk, las fotos con animales han dejado de ser “sexys”. Al parecer, los perfiles con fotografías de gente que posa con perros, gatos, monos, aves, tigres y otros animales obtienen 53% menos mensajes. No siempre ha sido así, pero son otros tiempos. Las fotos de tigres en los perfiles para citas en línea se han convertido en un cliché tan burdo que existen blogs y cuentas de Twitter que se dedican a ridiculizarlas. Así que ya lo sabes: si vas a poner una foto tuya con un tigre, intenta ser más “original” y agrega un selfie sin camisa en el espejo, una foto en blanco y negro mirando hacia el horizonte y, cómo no, una foto tuya en el maldito Machu Picchu.

Después de todo, ¿Qué tratas de decir con una foto posando con un tigre? ¿Que amas a los animales? Revisa nuevamente este artículo. ¿Crees que de esa manera muestras cuán fantástico eres? Nope. Hacerte el rudo posando junto a un tigre que ha sido previamente drogado es el equivalente a creerte un don Juan tras tomarte un selfie con una chica que está durmiendo en un tren. ¿Crees que la foto es una buena manera de romper el hielo? Quizás, pero no para bien.

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Lo sé, los tigres son geniales. Son mis animales favoritos, de hecho. Resulta tentador entrar en contacto con tan majestuosa criatura. Sin embargo, pagar para tomarnos esta clase de fotografías envía el siguiente mensaje: que estás de acuerdo con la crueldad animal, el abuso y la explotación —y que estás dispuesto a apoyarla—. Créeme, estés comprometido con la preservación animal o no, actitudes como esta nunca aumentarán tu atractivo con respecto al resto.

Actualización: un representante de Tinder se puso en contacto con nosotros para informarnos que respondieron la carta de PETA. La red social ha publicado hace poco en su blog que insta a sus usuarios a que retiren sus fotografías con tigres. Además, se comprometió a donar $10,000 a Project Cat, un programa que tiene la meta de duplicar la población de tigres salvajes para el año 2022.