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Ciencia

Tras 35 años, vuelven a excavar un teatro romano en Málaga y encuentran una grada excepcionalmente conservada

Los arqueólogos retomaron las excavaciones en la antigua ciudad de Singilia Barba, cerca de Antequera, y documentaron grandes bloques del graderío todavía en la posición en la que quedaron tras el derrumbe del edificio.
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A unos siete kilómetros de Antequera, en Málaga, se conservan los restos de Singilia Barba, una antigua ciudad romana de la Bética que durante décadas permaneció prácticamente fuera del foco arqueológico.

Ahora, después de unos 35 años sin campañas continuadas en su teatro, un equipo de investigadores ha regresado al yacimiento y se ha encontrado con una sorpresa: una parte importante del graderío conserva grandes elementos constructivos prácticamente donde cayeron cuando el edificio se derrumbó.

El hallazgo convierte al teatro en una pieza especialmente valiosa para reconstruir no solo su aspecto original, sino también cómo terminó colapsando.

Una grada conservada en el lugar donde cayó

Los arqueólogos han documentado lo que describen como un “espectacular nivel de derrumbe”.

Eso no significa que el teatro permanezca en pie, sino algo diferente y científicamente muy útil: numerosos bloques de piedra y otros elementos arquitectónicos permanecen en posiciones muy próximas a aquellas en las que quedaron tras el colapso.

Entre los restos aparecieron sillares correspondientes al graderío medio, conservados en mejores condiciones de las habituales para este tipo de yacimientos.

El teatro tiene aproximadamente 52 metros de diámetro y, por el estado de sus estructuras, los investigadores lo consideran uno de los ejemplos mejor conservados de Andalucía.

El derrumbe puede explicar cómo estaba construido

Cuando un edificio antiguo es abandonado, resulta habitual que sus piedras sean retiradas y reutilizadas posteriormente en otras construcciones.

Eso dificulta enormemente saber dónde se encontraba cada pieza. En Singilia Barba ocurrió algo diferente. Parte de los elementos quedaron en el mismo lugar en el que se desplomaron, creando una especie de fotografía arqueológica del derrumbe.

Analizar la orientación y posición de esos bloques podría ayudar a los investigadores a determinar cómo estaba organizado el graderío, qué técnicas constructivas se utilizaron y de qué manera fue colapsando el edificio.

Singilia Barba fue mucho más que un teatro

El yacimiento se encuentra en el actual Cortijo del Castillón y su historia está documentada al menos desde el siglo III a. C.

Durante el periodo romano llegó a contar con importantes infraestructuras urbanas. Además del teatro, se conocen restos de un foro, templos, una basílica, un circo y varias necrópolis.

Fuentes antiguas como Plinio, Ptolomeo y el Itinerario de Antonino también mencionaron la ciudad, situada en una ruta que conectaba Gades y Corduba y próxima a Anticaria, la actual Antequera.

Las excavaciones se detuvieron a comienzos de los años 90

Entre 1985 y 1991, equipos de la Universidad de Málaga realizaron distintas campañas arqueológicas en la zona.

Aquellos trabajos permitieron documentar parte del foro, varios templos, la plaza pavimentada, la basílica y sectores de las gradas superiores del teatro. Sin embargo, las investigaciones continuadas se interrumpieron a comienzos de la década de 1990.

Desde entonces solo se habían realizado intervenciones puntuales, por lo que una parte importante del conjunto permanecía todavía sin estudiar en profundidad.

Una ciudad romana todavía por descubrir

Los investigadores consideran que Singilia Barba podría ser una de las ciudades romanas mejor conservadas de Andalucía. Paradójicamente, la falta de excavaciones prolongadas también contribuyó a mantener gran parte de sus estructuras enterradas y protegidas.

La nueva campaña abre ahora la posibilidad de reconstruir con mayor precisión la historia del teatro y del conjunto urbano.

Todavía quedan muchas preguntas pendientes, desde la organización exacta del graderío hasta la evolución arquitectónica del edificio.

Pero los bloques hallados en el lugar donde cayeron ofrecen algo poco habitual en arqueología: la oportunidad de estudiar no solo cómo fue construido un edificio romano, sino también cómo desapareció.

Fuente: Xataka.

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