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Ciencia

Dos submarinos nazis se hundieron tras chocar contra otros U-boote de su propia flota y dejaron 80 muertos en el Báltico. Ocho décadas después, uno acaba de ser localizado y el otro vuelve al foco por una amenaza inquietante: los saqueadores

El U-583 apareció en 2026 a 70 metros de profundidad y prácticamente entero. El U-649 había sido identificado por buceadores en 2020: ambos son tumbas de guerra que todavía podrían contener torpedos, efectos personales y los restos de sus tripulantes.
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El fondo del Báltico acaba de devolver una silueta que llevaba casi 85 años desaparecida. El 15 de julio de 2026, una expedición polaca localizó el U-583, un submarino alemán hundido durante la Segunda Guerra Mundial. Su casco descansa a unos 70 metros de profundidad, cubierto por redes de pesca pero sorprendentemente completo.

El hallazgo ha sido presentado junto con el del U-649, otro U-boot de la misma clase. Existe, sin embargo, una diferencia temporal importante: el U-649 no acaba de aparecer. Un equipo de buceadores técnicos ya lo había identificado con un alto grado de probabilidad en agosto de 2020. Lo que ahora los reúne es la preocupación por su protección.

El U-583 no cayó en combate: chocó contra otro submarino alemán

Dos submarinos nazis se hundieron tras chocar contra otros U-boote de su propia flota y dejaron 80 muertos en el Báltico. Ocho décadas después, uno acaba de ser localizado y el otro vuelve al foco por una amenaza inquietante: los saqueadores
© Martin Siegel / Society of Maritime Archaeology.

El U-583 pertenecía al tipo VIIC, el modelo que formó la columna vertebral de la flota submarina alemana. Medía aproximadamente 67 metros, llevaba cinco tubos lanzatorpedos y podía operar a profundidades cercanas a los 230 metros.

Nunca llegó a realizar una patrulla de combate. Durante la noche del 15 de noviembre de 1941 participaba en un ejercicio cuando chocó contra el U-153. El impacto abrió el casco de forma tan grave que el submarino se llenó de agua y desapareció en pocos minutos. Murieron sus 45 tripulantes, cuya edad media rondaba los 24 años.

La ficha histórica de Uboat.net sitúa el accidente a las 21:48, al norte de la entonces Stolpmünde, actual Ustka. Las coordenadas registradas durante la guerra eran imprecisas y el pecio permaneció sin localizar durante décadas. La asociación Stowarzyszenie Wyprawy Wrakowe y la empresa Geoings Polska necesitaron años de investigación y tres expediciones. Utilizaron sonar multihaz para encontrar la anomalía en el fondo y posteriormente examinaron el objetivo con un vehículo operado a distancia.

Según la información publicada por Geo Group, el submarino se encuentra unas 50 millas náuticas (alrededor de 93 kilómetros) al norte de Ustka. Su casco exterior conserva gran parte de su forma original, aunque está atrapado bajo una enorme cantidad de redes abandonadas.

Once hombres escaparon del U-649, posiblemente por sus tubos lanzatorpedos

Dos submarinos nazis se hundieron tras chocar contra otros U-boote de su propia flota y dejaron 80 muertos en el Báltico. Ocho décadas después, uno acaba de ser localizado y el otro vuelve al foco por una amenaza inquietante: los saqueadores
© Ivan Borovikov/UWEX.org.

El U-649 tuvo una vida todavía más corta. Entró en servicio en noviembre de 1942 y se hundió tres meses después, el 24 de febrero de 1943, tras colisionar con el U-232 durante un ejercicio con mala visibilidad. De sus 46 tripulantes, 35 murieron y 11 fueron rescatados en las aguas heladas. La llegada del amanecer y la rápida intervención de otras embarcaciones evitaron una pérdida total como la sufrida por el U-583.

Buceadores polacos encontraron el pecio el 2 de agosto de 2020, a unos 65 kilómetros de Łeba y 72 metros de profundidad. La identificación se realizó comparando la proa y la distribución de los orificios de inundación con los planos del submarino, según la crónica de Divers24.

Su popa quedó clavada y parcialmente enterrada en el sedimento. Una escotilla y dos tubos lanzatorpedos aparecen abiertos, algo que los investigadores interpretaron como posible evidencia de que varios marineros intentaron abandonar el submarino utilizando equipos de escape. No puede saberse cuáles de esas salidas tuvieron éxito.

Encontrarlos resuelve un misterio, pero también entrega sus coordenadas a los saqueadores

Los pecios no son únicamente restos arqueológicos. Son tumbas de guerra que podrían conservar cuerpos, uniformes, relojes, hebillas y otros objetos personales. Tampoco puede descartarse la presencia de torpedos o explosivos todavía peligrosos, por lo que recuperarlos no está previsto.

El problema es que revelar su localización facilita el acceso a quienes buscan recuerdos militares. El historiador Christian Lübcke calcula que solo en el Báltico existen más de 400 tumbas navales con unos 55.000 muertos, muchas afectadas por expolios, según el Volksbund Deutsche Kriegsgräberfürsorge.

Por eso se estudia solicitar zonas de exclusión para el buceo. Después de ocho décadas ocultos, el mayor peligro para estos submarinos ya no procede de otra nave alemana. Llega desde la superficie.

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